Ciencia

De residuo orgánico a sustituto del plástico: investigadoras de Puerto Rico crean bolsas biodegradables con cáscaras de plátano

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Recreación de una bolsa biodegradable.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El debate sobre el cambio climático es uno de los más presentes en la agenda científica y política, y en ese contexto muchas empresas e instituciones, en lugar de reducir residuos en origen, buscan soluciones que generen menos impacto una vez que el daño ya está hecho.

En este caso la iniciativa viene de Puerto Rico, donde un equipo de investigadoras de la Universidad del Sagrado Corazón ha desarrollado una fórmula para fabricar bolsas biodegradables con cáscaras de plátano que no genera residuos tóxicos y que podría sustituir las bolsas de plástico convencionales en el comercio local.

Investigadoras de Puerto Rico que crean bolsas biodegradables con cáscaras de plátano

El proyecto lo lidera Yérika Febus Ortiz, profesora de Química del Departamento de Salud y Ciencias de la Universidad del Sagrado Corazón, junto a un equipo de estudiantes de grado. La idea surgió en Corozal, municipio con alta producción platanera, donde Febus Ortiz identificó que las cáscaras de plátano acababan en los vertederos sin ningún aprovechamiento.

El último estudio de caracterización de residuos sólidos de Puerto Rico, publicado en enero de 2024 y respaldado por el Departamento de Recursos Naturales, confirma que los residuos orgánicos son la fracción mayoritaria de los vertederos de la isla.

La fórmula combina cáscaras de plátano hervidas y licuadas con agua, almidón, glicerol y un componente ácido. El ácido rompe la estructura del almidón para evitar que el material quede quebradizo, y el glicerol actúa como plastificante, dando flexibilidad al producto final.

La mezcla se vierte en moldes y se seca durante varios días hasta obtener una lámina que puede cortarse y coserse como una bolsa. En pruebas de laboratorio, el material perdió hasta el 75% de su masa inicial en siete semanas, y la velocidad de descomposición puede regularse ajustando la cantidad de cera de abeja añadida a la mezcla.

Febus Ortiz señala que la fórmula también podría replicarse con otros materiales orgánicos similares, aunque su preferencia es el plátano verde por su alto consumo en la isla. El equipo ha comprobado además que aumentando el grosor del material se obtiene un producto más rígido, con posibles aplicaciones en cubiertos y envases.

Cómo puede influir este bioplástico de plátano en la crisis de residuos de Puerto Rico

El proyecto cobra relevancia en un momento en que Puerto Rico debate la aplicación de su ley para prohibir los plásticos de un solo uso. Febus Ortiz apunta que la legislación por sí sola no resuelve el problema si los materiales sustitutos siguen acabando en los vertederos sin descomponerse.

Su propuesta es recoger las cáscaras de los restaurantes donde el plátano es ingrediente habitual, transformarlas en bioplástico y recuperar el material una vez usado para biodegradarlo en instalaciones específicas.

El equipo tiene previsto desarrollar este verano el primer prototipo de bolsa y realizar pruebas de elasticidad, humedad y resistencia a la temperatura. La escala del proyecto es aún pequeña, pero la fórmula es reproducible y de bajo coste, lo que abre la puerta a una colaboración directa con el sector de la restauración para cerrar el ciclo de producción y residuo en origen.

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