Los paleontólogos siguen atónitos: un dinosaurio del Cretácico castellonés padeció una infección bacteriana, y lo descubren gracias a un bulto hallado en uno de sus huesos

Un fósil hallado en Morella, en la provincia de Castellón, ha revelado la primera evidencia documentada de una infección bacteriana en un dinosaurio. Se trata de la tibia derecha de más de un metro de longitud del gran ornitópodo (un dinosaurio bípedo y herbívoro) Iguanodon bernissartensis, uno de los grupos más emblemáticos del Cretácico Inferior europeo.
El hallazgo paleontológico se publicó en la revista científica Royal Society Open Science y aporta nueva información sobre las enfermedades que afectaban a estos animales y sobre cómo su organismo respondía ante infecciones graves. El estudio estuvo liderado por Javier Salas-Herrera, investigador del Grupo de Biología Evolutiva de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
¿Qué bulto reveló la infección bacteriana del dinosaurio de Castellón?
El hueso analizado presentaba un abultamiento anómalo en la parte media de la tibia, con la superficie lisa y engrosada, sin señales evidentes de fracturas ni deformaciones importantes. Ese relieve inusual fue el primer indicio que llamó la atención del equipo de investigadores.
Para estudiarlo, se realizó una tomografía axial computarizada en el Hospital General Universitario de Castellón, que permitió obtener reconstrucciones tridimensionales de alta resolución del fósil. Con esas imágenes, los investigadores descartaron que se tratara de un callo de fractura (la cicatriz ósea que se forma tras una rotura) o de una enfermedad tumoral.
Así, los investigadores concluyeron que el hueso había reaccionado a una infección de los tejidos blandos situada sobre la propia tibia. Los restos proceden del yacimiento de Mas de la Parreta, en Morella, dentro de la Formación Arcillas de Morella.

¿Qué tipo de infección bacteriana sufrió el Iguanodon bernissartensis de Castellón?
Según los autores, las características de la lesión son compatibles con «una úlcera cutánea avanzada de origen bacteriano, probablemente polimicrobiana» (es decir, causada por más de un tipo de bacteria), «similar a las denominadas úlceras tropicales descritas en medicina humana».
Es la primera vez que este tipo de respuesta patológica se documenta en un dinosaurio. El ejemplar de Iguanodon bernissartensis desarrolló esa úlcera sobre los tejidos blandos (en la piel y el músculo) que recubrían la tibia. El propio hueso reaccionó ante esa agresión bacteriana prolongada y formó el abultamiento detectado en el fósil.
¿Cómo sobrevivió el dinosaurio de Castellón a la infección?
La formación de nuevo tejido óseo demuestra que el animal no murió de forma inmediata tras la infección. Según la Agencia SINC, los investigadores explican que el dinosaurio «sobrevivió durante el tiempo suficiente para que su organismo desarrollara una respuesta inflamatoria prolongada y comenzara el proceso de cicatrización».
Además, la lesión «debió provocar dolor persistente, inflamación y una importante limitación funcional en la extremidad» del Iguanodon bernissartensis de Castellón.
El yacimiento en Castellón ya había revelado otros dinosaurios del Cretácico
El yacimiento de Mas de la Parreta, en Morella, forma parte de la Formación Arcillas de Morella, que ya había aportado varios especímenes de dinosaurios del Cretácico Inferior europeo antes de este caso de infección bacteriana. Según los investigadores, el hallazgo «refuerza el valor científico» de esos yacimientos.
El estudio, además, muestra que las técnicas de imagen utilizadas habitualmente en medicina moderna permiten investigar la salud de animales extinguidos hace millones de años. La tomografía computarizada aplicada a la tibia del Iguanodon bernissartensis es un ejemplo directo de ese cruce entre paleontología y diagnóstico clínico.
Ese mismo procedimiento, habitual en pacientes vivos, permitió a los investigadores reconstruir en detalle una lesión ósea de 125 millones de años y descartar otras causas antes de confirmar el origen bacteriano del abultamiento hallado en la tibia del ejemplar de Morella.