La Luna tiene dueño según las leyes espaciales y no le pertenece ni a Estados Unidos ni a China
El regreso de la carrera espacial ha reabirto el debate sobre quien controla realmente la Luna
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La nueva carrera espacial entre Estados Unidos, China y otras potencias ha vuelto a plantear la pregunta de a quién pertenece realmente la Luna. Aunque hay muchos que creen que ninguna nación podría reclamar como suya el satélite terrestre, la legislación espacial internacional es mucho más compleja de lo que parece.
El Tratado del Espacio Exterior
La base legal que regula actualmente la propiedad de la Luna es el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre firmado en 1967 y es considerado como la constitución del derecho espacial moderno. El acuerdo fue impulsado durante la Guerra Fría por Estados Unidos, la Unión Soviética y Reino Unido para evitar tener conflictos territoriales fuera de la Tierra.
Este tratado establece claramente que ningún Estado puede apropiarse de la Luna ni de otros cuerpos celestes, mediante soberanía, ocupación o cualquier otro método. Es decir, ningún país puede declarar oficialmente que la Luna le pertenece.
Esta norma impidió a Estados Unidos reclamar la Luna tras las misiones de Apolo o que la Unión Soviética hiciera lo mismo con sus programas espaciales. Actualmente, más de 110 países forman parte del tratado internacional.
La Luna es considerada patrimonio común de la humanidad. El problema principal aparece cuando se habla de la explotación económica de los recursos naturales. En 1979 se firmó el llamado Acuerdo de la Luna, que es un tratado que intentó regular la explotación tanto minera como científica del satélite. El documento defendía que los recursos lunares debían beneficiar a toda la humanidad y no solo a unos pocos países o empresas privadas. Sin embargo, este acuerdo nunca tuvo demasiado éxito. Estados Unidos, China o Rusia nunca estuvieron de acuerdo.
Estados Unidos y China
Estados Unidos ha llevado a cabo el programa Artemis junto a la NASA y varios aliados internacionales con el objetivo de poder regresar a la Luna y establecer una presencia permanente en los próximos años.
China, por su parte, se encuentra desarrollando su propio programa lunar con planes para construir una estación científica internacional junto a Rusia. Pekín pretende enviar astronautas a la superficie lunar antes de 2030.