La IA se pone al servicio de la agroalimentación: un algoritmo español reduce el desperdicio prediciendo la vida útil de los alimentos
La lucha contra el desperdicio alimentario es uno de los grandes retos de España, pero a veces cometemos el error de pensar que sólo ocurre en el supermercado o en nuestra casa. La realidad es que uno de los momentos críticos se produce durante el transporte, cuando cualquier fallo en la cadena de frío puede arruinarlo todo.
Justamente es en ese punto donde la inteligencia artificial (IA) puede ser fundamental, ya que tiene la capacidad de anticipar cuánto tiempo real le queda a un producto perecedero.
Según ha informado la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), ese es el objetivo del investigador predoctoral Javier Garrido López, que desarrolla algoritmos de IA durante su estancia en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich para reducir el desperdicio alimentario en la cadena de suministro.
El algoritmo español con IA que predice la vida útil de los alimentos
El motivo por el que esta investigación es necesaria es que dos productos iguales pueden llegar a destino en condiciones muy distintas si uno ha viajado siempre refrigerado y otro ha sufrido una incidencia durante el trayecto.
Hay proyectos para mejorar las condiciones de frío en el transporte, pero el trabajo de Garrido está centrado en la prevención. El objetivo es medir las condiciones ambientales que soportan los alimentos durante los viajes.
A partir de esos datos, los modelos de aprendizaje automático pueden estimar la calidad o la vida útil restante de los productos perecederos.
Dónde se desarrolla la investigación española para evitar el desperdicio alimentario con IA
La investigación se desarrolla desde la UPCT con la colaboración de la ETH Zürich, donde el investigador se ha integrado en el Biomedical Data Science Lab.
Esa estancia permite aplicar técnicas de Machine Learning al problema concreto del desperdicio alimentario.
La tesis de Garrido está dirigida por Roque Torres Sánchez y Manuel Jiménez Buendía, y tiene como objetivo principal reducir las pérdidas a lo largo de la cadena de suministro. Es decir, no se trata de una IA abstracta, sino de una herramienta pensada para tomar decisiones logísticas.
Cómo funciona la IA de la UPCT que quiere reducir el desperdicio alimentario
El sistema se apoya en tres piezas. La primera es un dispositivo inalámbrico autónomo capaz de registrar de forma continua las condiciones ambientales a las que se someten los alimentos durante el transporte.
La segunda es una cámara climática portátil cuya función es reproducir en laboratorio esas condiciones reales y simular incluso los fallos técnicos, como una rotura de la cadena de frío en camiones refrigerados.
La tercera pieza es la inteligencia artificial a partir de los datos previos sobre cómo se degrada la calidad de los alimentos bajo distintas condiciones ambientales. De hecho, gran parte del trabajo del investigador es entrenar algoritmos capaces de aprender patrones y anticipar el estado del producto.
Para que nos entendamos, el algoritmo no mira sólo una fecha arbitraria de caducidad, sino todo el historial del viaje. Si un alimento ha pasado por una temperatura inadecuada o por una incidencia concreta, la IA puede calcular mejor si aún tiene margen comercial o si conviene moverlo rápido.