Existen 4.500 especies de cucarachas, pero solo una conquistó el mundo: su nombre es alemán, pero en realidad vino del sur de Asia
Un equipo de investigadores confirmó que la cucaracha germánica (Blattella germanica) no tiene origen europeo. El trabajo, publicado en PNAS en mayo de 2024, determinó que la especie de insecto evolucionó hace unos 2.100 años a partir de una cucaracha asiática en los asentamientos humanos de lo que hoy son India o Myanmar.
La paradoja que el estudio resuelve lleva 250 años sin respuesta. La cucaracha B. germanica fue descrita por Linneo en 1776, cuando sus primeros registros europeos llevaron a situarla en Europa Central. Sin embargo, sus parientes más cercanos habitan África y Asia, a miles de kilómetros de Alemania.
Para resolver el enigma, Qian Tang, investigador del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Singapur y principal autor del trabajo, analizó junto a un equipo internacional 281 muestras de cucarachas de 57 localidades en 17 países y seis continentes.
El origen de la cucaracha germánica
Los análisis genómicos confirmaron que la especie ancestral es la cucaracha asiática Blattella asahinai, nativa de las orillas del golfo de Bengala (este de India, Myanmar e islas cercanas). La divergencia genética entre ambas especies de insectos es de apenas el 0,59 %, mientras que con otros congéneres del mismo género supera el 5 %.
La separación ocurrió cuando las civilizaciones humanas se desarrollaban ampliamente en Asia meridional. La cucaracha B. germanica se adaptó a vivir en los asentamientos permanentes, lo que explica que hoy sea la especie de cucaracha más común en los hogares de todos los continentes, pero que no se encuentre en ningún hábitat natural al aire libre.
Las dos rutas con las que la cucaracha germánica conquistó el mundo
El estudio reconstruyó dos expansiones globales a partir del origen en India o Myanmar. La primera, hacia el oeste, comenzó hace unos 1.200 años y coincide con la expansión de los califatos islámicos; las cucarachas viajaban en los cestos de pan de los soldados.
La segunda ruta se abrió hacia el este hace unos 390 años durante el colonialismo europeo. La Compañía Holandesa de las Indias Orientales y la Compañía Británica de las Indias Orientales propagaron la especie a través de sus rutas comerciales por el sur y el sudeste de Asia.
Hasta el siglo XVIII, la cucaracha B. germanica estaba confinada principalmente en ese continente. El estudio estima que entró en Europa hace unos 270 años, lo que coincide con los primeros registros históricos de la especie en el continente, datados en la década de 1760. Linneo la catalogó en 1776 como si fuera una especie local, sin sospechar su origen asiático.
La cucaracha germánica superó a 40 especies y se convirtió en la única que colonizó el mundo
Europa fue el lugar donde la cucaracha B. germanica completó su expansión global, aunque el continente no fuera su cuna. El transporte a vapor y las mejoras en la calefacción y la fontanería de los edificios le permitieron prosperar en regiones frías donde antes no podía sobrevivir, y los intercambios comerciales la distribuyeron por todos los continentes en pocas décadas.
Otro factor decisivo es la resistencia a los insecticidas, un rasgo que le permite superar a las 40 especies de cucaracha que también habitan edificios en todo el mundo. De las cerca de 4.500 especies descritas en total, la cucaracha germánica es la única que colonizó entornos urbanos a escala global.
El estudio identificó seis grupos ancestrales en la estructura genética global de la especie. Las cucarachas de Singapur y Australia, por ejemplo, están genéticamente más emparentadas con las de Estados Unidos que con las de Indonesia, una huella directa de las rutas comerciales humanas de los últimos cuatro siglos.