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Una empresa de EEUU afirma haber creado un huevo artificial para desextinguir aves, pero los científicos no dan crédito

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Recreación artística de un óvulo para desextinguir aves. Foto: elaboración propia con IA
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La compañía Colossal Biosciences ha sacudido el sector biotecnológico al anunciar el nacimiento de 26 polluelos mediante un sistema de incubación sintético. Aunque prometen que este avance facilitará la desextinción del dodo o del moa gigante, la comunidad científica internacional observa el hito con recelo.

La ausencia de estudios revisados ​​por pares y las limitaciones biológicas del proyecto cuestionan la viabilidad real de este anuncio.

Escepticismo científico ante el anuncio de un huevo sintético para resucitar especies extintas

El anuncio de Colossal Biosciences describe un «huevo artificial» compuesto por un sistema de cáscara sintética con membrana de silicona.

Según la empresa, este dispositivo permitió la eclosión de 26 pollos sanos el pasado 19 de mayo de 2026. La tecnología busca replicar el intercambio de gases y la retención de humedad de una cáscara natural sin necesidad de aporte de oxígeno externo, un obstáculo que frustró intentos previos en décadas pasadas.

Sin embargo, expertos como Nic Rawlence, profesor de ADN antiguo en la Universidad de Otago, advierten en The Conversation sobre la falta de transparencia. La empresa no ha publicado sus resultados en ninguna revista científica ni ha compartido sus tasas de éxito.

Esta opacidad impide que investigadores independientes validen si están ante una innovación trascendental o ante una hábil estrategia de marketing para atraer inversiones privadas, que ya superan los 600 millones de dólares.

¿Cómo funciona realmente el huevo artificial de Colossal Biosciences?

El sistema no genera vida desde cero, sino que interviene tras la puesta biológica. Los técnicos extraen el contenido de un huevo fertilizado por una gallina real (yema y embrión) para trasladarlo al recipiente de silicona.

El mayor valor del prototipo reside en una ventana transparente que permite observar el desarrollo embrionario en tiempo real. Andrew Pask, director de biología de Colossal, sostiene que «la membrana es tan fina que permite una difusión pasiva de oxígeno» comparable a la ingeniería natural de una cáscara.

Para la desextinción de aves, este recipiente actuaría como una incubadora de etapa tardía. Colossal planea editar genéticamente células de especies vivas, como la paloma de Nicobar o el emú, para aproximarlas al dodo o al moa.

Dado que un moa gigante superaba los tres metros de altura, sus embriones desbordarían cualquier huevo de una especie viva. El huevo artificial, teóricamente escalable hasta el tamaño de un balón de fútbol, ​​resolvería este problema de espacio físico durante el crecimiento del polluelo.

Los desafíos biológicos y éticos de la desextinción aviar

A pesar del optimismo corporativo, biólogos evolutivos como Vincent Lynch, de la Universidad de Buffalo, señalan carencias fundamentales. El dispositivo solo reemplaza la cáscara, pero no recrea la complejidad química y proteica de un huevo completo.

Además, la yema es una única célula gigante, por lo que inyectar nutrientes adicionales para alimentar a un embrión de moa, cuya yema sería 80 veces mayor que la de una gallina, resulta técnicamente improbable con la tecnología actual.

Más allá de la técnica, el proyecto se enfrenta a una fuerte oposición social y ética. En Nueva Zelanda, las comunidades maoríes rechazan la resurrección del moa para fines de ecoturismo.

Ecólogos como Stuart Pimm, de la Universidad de Duke, recuerdan que la verdadera prioridad para salvar la biodiversidad sigue siendo la restauración de hábitats y el control de depredadores.

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