Natalia Zubizarreta, interiorista, sobre cómo transformar una casa en verano: «A veces basta con orientar el mobiliario hacia una ventana»
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Con la llegada del verano cambian nuestros horarios, la forma en la que disfrutamos del tiempo libre e incluso la manera de vivir la casa. Pasamos más horas con las ventanas abiertas, aprovechamos la luz natural hasta bien entrada la tarde, recibimos más visitas y buscamos ambientes que transmitan una sensación de calma y frescura. Sin embargo, mientras el armario se llena de prendas ligeras y tejidos frescos, pocas veces pensamos que el hogar también puede adaptarse a esta nueva estación. La interiorista Natalia Zubizarreta defiende precisamente esa idea: no hace falta invertir grandes cantidades de dinero ni embarcarse en una reforma para transformar una vivienda. Bastan pequeños gestos, cambios en la distribución y una nueva mirada sobre los espacios para conseguir una casa mucho más cómoda y agradable durante los meses de calor.
La casa también necesita un ‘cambio de armario’
«Si cada verano hacemos cambio de armario, ¿por qué no hacer también un pequeño cambio de armario en casa?»
Si hay una idea que Natalia Zubizarreta repite durante la conversación es que el hogar evoluciona igual que nosotros. Así como cambiamos la ropa cuando llega el verano, también tiene sentido adaptar la vivienda a las nuevas necesidades que trae la estación.
«Si cada verano hacemos cambio de armario, ¿por qué no hacer también un pequeño cambio de armario en casa? No hablo de comprar muebles nuevos ni de embarcarse en una reforma. Hablo de revisar qué necesita realmente nuestra casa para acompañarnos mejor durante estos meses», explica.
La interiorista recuerda que el verano tiene unas dinámicas completamente diferentes a las del invierno. «Porque el verano tiene sus propios códigos: buscamos espacios más frescos y ligeros, hacemos más vida en los exteriores, recibimos más visitas y disfrutamos de la luz natural durante muchas más horas. Y el hogar, como cualquier espacio vivo, también puede adaptarse a ello».
Lo mejor, asegura, es que esa transformación está al alcance de cualquiera. «La buena noticia es que no hacen falta grandes inversiones: pequeños cambios en la distribución, los materiales o incluso en la forma de utilizar cada estancia pueden transformar por completo nuestra manera de vivir».

Menos objetos para conseguir una mayor sensación de frescura
«Solemos acumular objetos, textiles y muebles auxiliares que funcionan bien durante el invierno, pero que en verano pueden hacer que una estancia se perciba más cargada».
Uno de los errores más habituales, según Zubizarreta, es mantener exactamente la misma decoración durante todo el año. Elementos que resultan acogedores en invierno pueden generar una sensación de exceso cuando llegan las altas temperaturas.
«Uno de los gestos más sencillos y efectivos es aligerar visualmente los espacios», afirma. La experta explica que solemos acumular textiles, pequeños muebles y objetos decorativos que, sin darnos cuenta, terminan saturando visualmente las habitaciones. «Solemos acumular objetos, textiles y muebles auxiliares que funcionan bien durante el invierno, pero que en verano pueden hacer que una estancia se perciba más cargada».
Eso no significa renunciar al estilo personal ni vaciar completamente la vivienda. «No se trata de vaciar la casa ni de convertirla en un catálogo minimalista, pero sí de retirar aquello que sobra».
De hecho, insiste en que muchas veces los cambios más sencillos son los que generan un mayor impacto. «A veces, guardar una manta, despejar una mesa auxiliar o reducir algunos elementos decorativos tiene más impacto que comprar algún elemento nuevo».

Aprovechar la luz natural cambia por completo la experiencia del hogar
«Siempre recomiendo aprovecharla al máximo revisando cortinas, distribuciones y rincones infrautilizados».
Durante el verano, la luz se convierte en uno de los grandes protagonistas de cualquier vivienda. Para Natalia Zubizarreta, aprender a sacarle partido puede transformar la forma en la que vivimos cada rincón. «La luz es otra de las grandes protagonistas de esta época del año», señala.
Por eso recomienda observar la casa con otros ojos y detectar aquellos espacios que quizá están desaprovechados. «Siempre recomiendo aprovecharla al máximo revisando cortinas, distribuciones y rincones infrautilizados».
A veces basta con mover un mueble para descubrir un espacio completamente nuevo. «Quizá ese sillón que apenas utilizamos durante el resto del año puede convertirse en un rincón de lectura junto a una ventana, o una zona poco aprovechada de la casa puede transformarse en un espacio para desayunar o trabajar con luz natural».
Son modificaciones muy sencillas, pero que tienen un efecto directo sobre el bienestar diario. «Son pequeños cambios que modifican por completo la experiencia de un hogar».

Reorganizar los espacios para disfrutar más del verano
«En verano solemos compartir más tiempo con familia y amigos, así que podemos reorganizar el salón para favorecer la conversación, crear espacios más abiertos o potenciar la conexión entre interior y exterior, aunque no tengamos jardín».
El hogar también cambia porque cambian nuestras rutinas. Las reuniones familiares, las comidas con amigos o las largas sobremesas hacen que el salón cobre todavía más protagonismo.
Por eso, Zubizarreta propone reorganizar el mobiliario pensando en cómo se utiliza realmente la casa durante estos meses. «También me gusta pensar en el hogar como algo en constante movimiento, que evoluciona con las estaciones», explica.
«A veces basta con orientar el mobiliario hacia la terraza o una ventana, abrir visualmente una estancia o incorporar algunas plantas para generar una sensación de mayor frescura».
La interiorista recuerda que el verano invita a compartir mucho más tiempo con otras personas. «En verano solemos compartir más tiempo con familia y amigos, así que podemos reorganizar el salón para favorecer la conversación, crear espacios más abiertos o potenciar la conexión entre interior y exterior, aunque no tengamos jardín».
Incluso quienes viven en un piso pueden conseguir esa sensación de continuidad con el exterior. «A veces basta con orientar el mobiliario hacia la terraza o una ventana, abrir visualmente una estancia o incorporar algunas plantas para generar una sensación de mayor frescura».

Los materiales que mejor funcionan cuando suben las temperaturas
«Los textiles naturales como el lino o el algodón son ideales para esta época del año: aportan mucha frescura visual y táctil».
Más allá del mobiliario, los materiales desempeñan un papel fundamental para transmitir ligereza visual. «Los textiles naturales como el lino o el algodón son ideales para esta época del año: aportan mucha frescura visual y táctil», recomienda.
A ellos suma otros elementos que ayudan a crear interiores más relajados. «Las fibras vegetales, la cerámica artesanal o las piezas de madera clara ayudan a crear ambientes más puros y relajados».
Sin embargo, insiste en que el objetivo no debe ser cambiar toda la decoración cada temporada. «No hace falta cambiarlo todo; de hecho, creo que uno de los errores más frecuentes es pensar que cada temporada exige una redecoración completa. La casa debe evolucionar, no disfrazarse».

El orden y la ventilación también forman parte de la decoración
«Muchas veces buscamos soluciones complejas cuando el verdadero cambio llega dejando que la casa simplemente respire».
Para Natalia Zubizarreta, muchas veces nos obsesionamos con comprar nuevos objetos cuando la auténtica sensación de bienestar nace de aspectos mucho más básicos. «Otro consejo que suelo dar es prestar atención a aquello que no se ve», afirma.
El orden, la ventilación y una circulación cómoda dentro de la vivienda pueden marcar la diferencia mucho más que cualquier tendencia decorativa.
«La sensación de ligereza no depende únicamente de los colores claros o de una decoración veraniega. Una vivienda ordenada, bien ventilada y con una circulación fluida siempre se percibirá más agradable».
Y concluye con una reflexión que resume perfectamente su filosofía de trabajo: «Muchas veces buscamos soluciones complejas cuando el verdadero cambio llega dejando que la casa simplemente respire».
