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Los científicos no se lo creen: hallan en una cueva de Gibraltar la casa de los últimos neandertales

Cueva de Gibraltar
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El peñón de Gibraltar es una península rodeada casi en su totalidad por el mar Mediterráneo, salvo un istmo arenoso al norte que lo conecta con la Península Ibérica. Su relieve es muy accidentado, con grandes paleo-acantilados verticales en la ladera oriental y un pie de monte cubierto por un bosque mediterráneo templado en la parte occidental. Ahora, el hallazgo de una cueva ubicada en el complejo de Gorham’s Cave, en Gibraltar, ha permitido a los arqueólogos conocer la casa de los últimos neandertales. Aunque no se han encontrado restos óseos , la presencia de utensilios y restos animales confirma la ocupación humana ininterrumpida durante más de 100.000 años, anterior a la llegada de Homo Sapiens al oeste europeo.

La cueva debe su nombre al capitán A. Gorham, quien la descubrió en 1907, aunque su valor arqueológico no se difundió hasta los años 40 por la Royal Electrical Ingenier.  En 1991 se retomaron los trabajos arqueológicos bajo la dirección de Clive Finlayson (Museo de Gibraltar) y con la colaboración del Museo de Historia Natural de Londres. En 1994 se fundó el Gibraltar Cave Project, liderado por Finlayson y con la participación de C. Striger (Museo de Historia Natural), N. R. Barton (Universidad de Oxford), Francisco Giles Pacheco (Museo Arqueológico del Puerto de Santa María), J. Rodríguez Vidal (Universidad de Huelva), Darren Fa y G. Finlayson (Gibraltar Museum).

El sorprendente hallazgo en una cueva de Gibraltar

«El registro arqueológico nos permite establecer que entre finales del siglo IX y mediados del siglo II a. d. C. la cueva de Gorham se convirtió en un lugar de referencia a escala mediterránea. La posición de la cavidad, abierta al mar Mediterráneo y paso obligatorio de los navegantes orientales hacia el extremo de Occidente, dotó a este espacio geográfico de una gran carga simbólica y mitológica, configurando a esta cueva y las columnas de Melkart-Herakles como espacio ignoto del confín, un verdadero finis terrae para las civilizaciones mediterráneas de la época. La prueba del trasiego de gente, mercancías e ideas que surcaron este mar durante siete siglos lo atestigua una gran variedad de objetos cerámicos y ornamentos personales encontrada en la superficie de la cavidad.

Tales objetos constituyen testimonio de las ofrendas consagradas a los dioses tutelares del santuario, protectores de la navegación en las singladuras comerciales entre Oriente y Occidente. Están representadas la fase arcaica, clásica y helenística de la Antigüedad, permitiendo discriminar la presencia de productos cananeos egipcios, fenicio-occidentales y tartésicos, griegos, ibero- itálicos», detalla Francisco Giles Pacheco, codirector del Gibraltar Cave Project.

El hallazgo desafía la antigua idea de un neandertal limitado o incapaz de adaptarse a entornos complejos. En Gibraltar, estos homínidos demostraron un notable conocimiento del entorno costero. Se identificaron hogares organizados, restos de alquitrán de abedul y herramientas de piedra. La producción de esta sustancia requiere un control preciso de temperatura y tiempo, lo que evidencia un nivel avanzado de conocimientos técnicos. Además, en las paredes de la cueva aparecieron grabados geométricos, una posible expresión simbólica cuya interpretación sigue siendo objeto de debate en la comunidad científica.

El hallazgo más reciente se sitúa en la cueva Vanguard de Gibraltar, a unos 13 metros de profundidad, en una cámara que había permanecido sellada por sedimentos naturales durante 40.000 años. En su interior se hallaron restos de lince, hiena y buitre, junto con la concha de un gran caracol marino transportado al lugar por intervención humana. .Los investigadores consideran que el sur de la Península Ibérica pudo haber sido uno de los últimos refugios de los neandertales en Europa, justo antes de su desaparición definitiva.

La coexistencia entre neandertales y Homo sapiens sigue siendo un enigma. En Gibraltar, las dataciones sugieren que los neandertales perduraron miles de años más que en otras regiones europeas. Se desconoce si convivieron con humanos modernos, si fueron desplazados gradualmente o si el cambio climático los condenó a la desaparición. En cualquier caso, estas cuevas representaron un último bastión.

«Los últimos neandertales que ocuparon la cueva de Gorham tuvieron acceso a una variada comunidad de flora y vertebrados continentales y marinos entre la llanura arenosa, zona de bosques, lagunas costeras y acantilados rocosos. Este medio ecológico tan diverso pudo haber facilitado la larga pervivencia. El patrón general de fauna y vegetación detectado en las excavaciones de la cueva, nivel IV Musteriense tardío, es consistente con el exterior de la cueva durante la mayor parte del Pleistoceno superior y revela condiciones de refugio glacial del Mediterráneo con un clima termo-mediterráneo sub-húmedo durante el Pleistoceno superior en el sur de la Península Ibérica».

La importancia del yacimiento llevó a la UNESCO a declarar la cueva de Gorham Patrimonio Mundial en 2016. En su declaración oficial, la UNESCO destaca que Gorham ofrece un testimonio «excepcional» de las tradiciones culturales neandertales, con evidencias de caza de aves y animales marinos, uso de plumas como ornamentación y la presencia de grabados abstractos en la roca.

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