Ingeniería

China va en serio: crea un centro de datos submarino con 2.000 servidores alimentado por energía eólica, y reduce el consumo de energía en un 22,8%

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Recreación centro de datos submarino.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) ha provocado un aumento de la demanda de centros de datos por lo que cada vez se necesita más electricidad, refrigeración y espacio. China quiere abordar el problema con energía eólica y una gran obra bajo del mar.

Y es que el gigante asiático se ha lanzado a desarrollar un centro de datos submarino conectado con energía eólica marina frente a la costa de Shangái.

El proyecto cuenta con unos 2.000 servidores, se apoya en el agua del mar para refrigerar los equipos y reduce el consumo eléctrico en un 22,8%, una cifra espectacular en plena carrera por alimentar la IA con menos coste energético.

China crea un centro de datos submarino con 2.000 servidores y energía eólica

El centro de datos está en el área de Lingang, en Shanghái, a unos 10 kilómetros de la costa. No es una instalación convencional colocada junto al mar, sino un sistema diseñado para trabajar bajo el agua y aprovechar ese entorno como parte de su funcionamiento.

De hecho, la infraestructura forma parte de un proyecto con una capacidad prevista de 24 megavatios. La primera fase de pruebas llega a 2,3 megavatios y alberga miles de servidores que trabajan de forma continua para dar soporte a aplicaciones de red, inteligencia artificial y servicios digitales.

A nivel material la obra de ingeniería es descomunal. Por ejemplo, el sistema submarino está en una zona de 10 metros de profundidad y dispone de varias salas de servidores repartidos en varios nivel.

Además, junto a esta infraestructura hay un parque eólico marino de 200 megavatios. La electricidad se transmite al centro submarino mediante cables compuestos, lo que permite llevar la producción eólica directamente hasta los módulos sumergidos.

Por qué el agua de mar reduce el gasto energético del centro de datos chino

China lleva tiempo utilizando la inteligencia artificial en varios sectores, pero conforme aumenta su uso la demanda de energía es mayor. Ahí entra en juego la refrigeración.

Un centro de datos terrestre necesita gastar una parte importante de su electricidad en mantener fríos los servidores, ya que el calor puede afectar al rendimiento y a la vida útil de los equipos.

Si colocas el centro de datos en el fondo del océano, el mar actúa como una enorme fuente natural de enfriamiento. Es decir, el sistema utiliza intercambio de calor mediante tuberías y aprovecha la temperatura del agua para retirar calor de los servidores sin depender de sistemas tradicionales de refrigeración con agua dulce.

En total han estimado que el ahorro energético es del 22,8% y también elimina el consumo de agua dulce para enfriar la instalación. Además, reduce el uso del suelo en más de un 90%.

Por si fuera poco, el centro de datos puede alcanzar una eficiencia energética por debajo de 1,15 en el indicador PUE, mientras que la mayoría de instalaciones terrestres se mueven en rangos más altos. Cuanto más cerca está ese valor de 1, más eficiente es el uso de la electricidad.

El centro de datos submarino de China que ha revolucionado la inteligencia artificial

Los centros de datos ya consumen una cantidad enorme de electricidad y la expansión de la inteligencia artificial amenaza con acelerar todavía más esa curva.

Por eso el proyecto no se limita a mover servidores bajo el agua, sino que la idea es juntar en un mismo modelo tres elementos que hasta ahora solían tratarse por separado: energía renovable, refrigeración natural y capacidad de cálculo de alta densidad.

Si funciona a gran escala, este tipo de centros podría aliviar varios problemas a la vez. Necesitaría menos terreno, no consumiría agua dulce para refrigerar y aprovecharía mejor la producción eólica marina.

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