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Los biólogos no dan crédito: crece un árbol en Texas gracias a una semilla que viajó más allá de la Luna en Artemis I

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En el año 1971, cuando el astronauta Stuart Roosa transportó cientos de semillas en una cápsula metálica a bordo de la nave con la misión Apollo, comenzó el proyecto «Artemis Moon Trees», impulsado por la NASA y el United States Forest Service. La Oficina de Participación en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) de la NASA se asoció con el Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos para transportar semillas de cinco especies de árboles a bordo de la misión Artemis I como parte de una iniciativa nacional. En este contexto, una de las semillas que formó parte de la misión Artemis I ha dado lugar a un árbol de liquidámbar en la Universidad de Texas en Arlington.

«Hace más de medio siglo, el astronauta de la NASA Stuart Roosa, piloto del módulo de mando de la misión Apolo 14 y antiguo bombero paracaidista del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, llevó semillas de árboles a la órbita lunar. Los árboles lunares del Apolo 14 fueron cultivados hasta convertirse en plántulas por el Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y, posteriormente, distribuidos a monumentos nacionales y personalidades de todo el mundo. Un gran número de ellos se distribuyó como parte de las celebraciones del bicentenario de la nación», detalla la NASA.

El árbol que crece en Texas con una semilla de la misión Apollo

La iniciativa, concebida originalmente con fines científicos y también de divulgación pública, estudió los efectos de la microgravedad y la radiación espacial en la germinación y el desarrollo de distintas especies de árboles, según explicó The Dallas Morning News. Tras el retorno de la misión Apollo 14, las semillas que habían viajado al espacio fueron germinadas y posteriormente plantadas en diferentes lugares del mundo. De ese experimento surgieron cinco especies principales: pino loblolly, sicómoro, liquidámbar, secuoya y abeto de Douglas.

En 2022, la misión no tripulada Artemis I envió nuevas semillas más allá de la Luna a bordo de la cápsula Orion, que permaneció varias semanas en el espacio antes de regresar a la Tierra. Tras el amerizaje, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y el Forest Service se encargaron de su germinación. Una de esas semillas, de liquidámbar, fue plantada en la Universidad de Texas en Arlington en abril de 2024, coincidiendo con un eclipse solar total, la cual dio lugar al árbol que se puede observar ahora. Cuando llegó al campus, el ejemplar medía apenas unos 30 centímetros, pero con el tiempo se adaptó bien al clima local, resistiendo incluso las heladas del norte de Texas.

Según los datos preliminares compartidos por la investigadora McKenna Dowd a The Dallas Morning News, no se observaron diferencias significativas entre las semillas expuestas al espacio y las cultivadas en la Tierra, ya que ambas mostraron tasas de germinación similares. Más allá del valor científico, el proyecto también representa la conexión entre la exploración espacial y la vida en la Tierra.

Liquidámbar

El liquidámbar es un árbol originario de América del Norte que destaca especialmente por el intenso color rojizo que adquieren sus hojas durante el otoño, y que actualmente se puede observar en la Universidad de Texas. Su nombre científico, Liquidambar styraciflua, hace referencia a la sustancia resinosa que produce, conocida como estoraque o «ámbar líquido», una savia aromática rica en compuestos gomosos. La corteza del árbol es rugosa, similar al corcho, con profundas grietas, y es precisamente de ahí de donde se extrae esta resina.

En cuanto a sus características, puede alcanzar entre 20 y 30 metros de altura, es de hoja caduca y presenta hojas palmeadas que pasan del verde en primavera a tonos rojos intensos en otoño. Su floración es discreta en primavera y su fruto es una esfera espinosa que libera semillas al abrirse. Para su correcto desarrollo, necesita zonas soleadas, suelos húmedos y riegos frecuentes.

Futuras exploraciones espaciales

La misión ESCAPADE de la NASA ha comenzado su viaje con el objetivo de estudiar cómo el viento solar afecta a Marte y su delgada atmósfera. Gracias a dos naves espaciales que trabajarán de forma coordinada, será posible observar por primera vez en detalle la interacción entre el Sol y el entorno marciano. Estos datos serán clave para preparar futuras misiones tripuladas y mejorar la seguridad de los astronautas en Marte.

«El pionero dúo de ESCAPADE no solo investigará qué papel desempeñó el Sol en la transformación de Marte en un planeta inhabitable, sino que también ayudará a orientar el desarrollo de protocolos de meteorología espacial para eventos solares que se dirijan hacia Marte durante futuras misiones al planeta rojo con seres humanos», dijo Joe Westlake, director de la División de Heliofísica en la sede central de la NASA en Washington. «Al unirse a la flota de misiones de heliofísica que se encuentra en diferentes puntos del sistema solar, ESCAPADE será otra estación meteorológica que hará que los seres humanos y la tecnología en el espacio sean más seguros y más exitosos».