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Bienvenidos al futuro: un robot IA con visión 3D es capaz de encontrar los objetos perdidos en tu propia casa

Robot IA
El investigador Benjamin Bogenberger con el robot IA que encuentra objetos. Foto: Universidad Técnica de Múnich.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

¿Dónde he dejado mis llaves? ¿Dónde ha quedado mi móvil? Son preguntas que la evolución de la robótica para consumidores domésticos pretende erradicar, reduciendo los despistes del día a día. En Alemania, diferentes ingenieros han logrado integrar tecnologías complejas en un robot IA creado específicamente para encontrar objetos en el hogar sin molestar a la familia.

Al principio, el desafío radicaba en darle a estas máquinas el entendimiento para interpretar un espacio físico que cambia todos los días. Este obstáculo se desbloqueó con algoritmos elaborados para procesar minuciosamente la distribución del sofá, sillas, mesas y cualquier otro elemento intermedio de la casa.

Así es el robot IA alemán que rastrea la vivienda con precisión y encuentra objetos

La solución definitiva al problema de perder cosas viene del trabajo publicado en la revista IEEE Xplore realizado por la Universidad Técnica de Múnich (TUM), en Alemania. En aquel centro, un equipo de investigación ha elaborado un robot IA programado para localizar toda clase de objetos extraviados de manera autónoma.

El dispositivo resultante ha sido descrito por el propio grupo desarrollador con el apodo coloquial de «un palo de escoba con ruedas y una cámara instalada». Bajo un exterior bastante simple, la estructura sostiene un mecanismo de mapeo tridimensional de altísima resolución.

La mecánica principal reside en elaborar de forma instantánea un plano del área en el que comienza a moverse. Si bien el sensor delantero capta fotografías corrientes de dos dimensiones, el software absorbe todos los datos de profundidad para originar una cuadrícula que se actualiza al centímetro constantemente.

Esta característica fundamental consigue que la unidad se desplace a través del piso, limitando los impactos al rodear el mobiliario y registrando de modo visual cada baliza o pared perimetral presente.

¿Cómo el modelo de lenguaje de los objetos agiliza la búsqueda para este robot IA?

Buena parte del progreso de esta tecnología reside en la mezcla entre la inteligencia visual con los potentes modelos de lenguaje modernos. Todo el entramado de visión por ordenador del androide rastrea sin descanso los estantes, las diferentes repisas y los elementos más cercanos.

Inmediatamente tras percibir los factores compositivos de un salón, el sistema evalúa qué relación lógica existe entre cada uno de ellos. Esta instrucción provoca que la máquina estime con total naturalidad que unas gafas de receta puedan situarse bajo la ventana exterior o por encima de la cómoda de la entrada.

En paralelo, esta red neuronal rechaza por lógica pura que los lentes acaben apoyados en la vitrocerámica encendida o sumergidos en el lavabo. Trasladar esta forma humana de pensar a los circuitos del autómata consigue suprimir zonas enormes de rastreo, bajando ostensiblemente el consumo de energía general.

El registro tridimensional interior define probabilidades traducidas a cifras numéricas según el área de la cuadrícula. Al aplicar esto, el robot de IA inicia su andadura recorriendo los lugares clasificados con un peso de probabilidad elevado y evita los espacios valorados cerca del cero estadístico.

La memoria visual, clave para este robot alemán

Los creadores germanos han probado este ingenio en ámbitos científicos de ensayo y han extraído resultados magníficos de cara a la labor en el hogar. El prototipo es un 30% más certero localizando un teléfono en un límite de tiempo tras ser comparado con el avance de otros sistemas de incursión aleatoria.

Sumado a la lectura geográfica y al factor gramatical del ambiente, la facultad de retener información fotográfica a corto plazo goza de gran protagonismo. Almacena secuencias de fotogramas del domicilio para ponerlos frente a su base de datos y contrastar lo que avista en riguroso directo.

Cuando la cámara examina las estanterías del comedor y descubre de pronto un efecto personal nuevo, puntúa el descubrimiento con un 95% de exactitud práctica. Detectar dicha novedad implica que ese tramo exacto posee una cifra alta de albergar la cosa perdida y facilita la tarea final.

Los ideólogos de la universidad mantienen esta vía incipiente enfocada en localizar posesiones apoyadas en el suelo plano o repisas completamente libres. A largo plazo, se explora poder añadir brazos mecánicos preparados para agarrar perillas y deslizar los cajones a fin de investigar el fondo de los escritorios de estudio.

¿Y qué ocurriría si se pierde un objeto dentro de un bolso?

Lejos del suelo, existen múltiples métodos orientados a zanjar la eterna frustración de perder bienes muy preciados del interior de la mochila o bolso de trabajo. Desde el renombrado Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) idearon otra solución adicional nombrada como RFusion.

Esta subdivisión estadunidense unificó un chasis particular a una garra pensada íntegramente para ubicar elementos bajo los sistemas de radiofrecuencia (RFID). El triunfo del mecanismo requiere pegar firmemente contra la cartera o el teclado físico una suerte de pegatinas que carecen de celda de batería para mandar una alerta.

Aquel cruce de bandas traspasa almohadas pesadas o la ropa sucia amontonada, prestando ayuda al gancho robótico con el fin de extraer el objeto oculto.

Pero este tipo de descubrimientos no es «nuevo» para el mundo. Si nos vamos hasta Japón, se documenta paralelamente desde hace unos años una idea similar calificada como «Find» mediante un proceso fotográfico puntero.

Aquellas personas en las paradas de tranvía urbanas nutren a esta red mostrando fotos exactas de mochilas, documentos o auriculares recientemente extraviados. Tras el proceso, se estudia la correspondencia absoluta de cara a las pertenencias apartadas en consigna por el funcionariado y aumenta notoriamente el ratio de envíos certificados sin incidentes.

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