Mitos sobre la electricidad

Mitos sobre la electricidad
Mitos sobre la electricidad
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Es algo muy común, y, sin embargo, todavía seguimos creyendo ciertos mitos sobre la electricidad que están muy lejos de ser ciertos. Por eso vamos a acabar con algunas ideas que damos como verdaderas, pero que no lo son en absoluto, o son relativamente reales.

Por ejemplo, hay quien piensa que una pila guarda siempre electrones o cierta carga eléctrica. Pero esto no es realmente cierto, ya que lo que queda dentro es el electrolito, una especie de sopa química que permanece entre los electrodos, el negativo y el positivo.

Dicho electrolito se transforma en iones al conectar la pila.

Además, la corriente eléctrica, que muchos creen que depende de la delgadez del cable, no es exactamente así como funciona. Pensemos en un río. En las zonas anchas, el agua se calma, en las estrechas, es más veloz. Sin embargo, la cantidad siempre es igual en un punto concreto.

Tampoco la electricidad tiene cero peso y masa. Es cierto que no se puede ver a simple vista, pero eso tampoco hace que sea invisible. De hecho, no vemos las bacterias y los virus, pero sabemos que están ahí. En este caso, la energía fluye a base de partículas cargadas que son electrones que sí tienen peso y masa, pero son tan minúsculas que no las podemos observar.

Por cierto, si creías que el choque de bajo voltaje no es peligroso, ten cuidado. A veces, incluso los niños juegan con ellos. Pero, aun así, podrían causar hasta la muerte. Hay que tener claro que no deja de ser electricidad.

Más mitos sobre la electricidad

Se cree que los objetos de goma, igual que los de madera, son excelentes aislantes. Pero, ojo, estos son solo un primer paso, pero resultan capaces por sí mismos de prevenir un posible accidente.

Cuando usamos un objeto como aislante, ha de ser de goma pura. Por tanto, hay que tener cuidado con otros aditivos que se añadan, pues podrían reducir su eficiencia en este sentido.

Si crees que un generador crea electricidad por sí mismo, no es cierto. Este aparato la transforma, es decir, absorbe energía mecánica y la convierte en energía eléctrica.

Y no olvides que, en contra de lo que mucha gente piensa, la electricidad no es capaz de viajar a la velocidad de la luz. Lo cierto es que las ondas electromagnéticas, aupadas por un conductor adecuado, pueden desplazarse a velocidades que van del 50% al 99% de la velocidad de la luz, sin embargo, los electrones son muchos más lentos, y recorren pocos centímetros por segundo.

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