Salud

Resiliencia: la capacidad de fortalecerse que los niños pueden aprender desde pequeños

Debido a la pandemia, podemos hacer que los niños desarrollen su resiliencia o capacidad para fortalecerse frente a los eventos traumáticos.

Resiliencia niños
Cómo hacer que los niños desarrollen su resiliencia

Lo vivido, y lo que todavía se vive, durante la pandemia de Covid-19 nos ha afectado a todos, pero en especial a los niños. Las consecuencias psicológicas del confinamiento para los más pequeños de 0 a 6 años fueron severas por lo que los padres pueden aplicar ahora varias pautas que permitan a los niños, incluso los más pequeños, desarrollar su resiliencia.

Resiliencia: la capacidad de fortalecerse que los niños pueden aprender desde pequeños

Resiliencia niños

Aumento de la irritabilidad, miedo a la oscuridad, despertares nocturnos, dificultad para conciliar el sueño, trastornos de ansiedad, inquietud, etc… todos estos son algunos de los efectos psicológicos que el confinamiento parece haber tenido en los niños, las cuáles sin embargo pueden hacer frente gracias a la resiliencia, que es la capacidad que tiene un persona para superar circunstancias traumáticas.

Dicha capacidad puede llegar a desarrollarse bastante cuando somos adultos y ya tenemos cierta experiencia de vida y hemos pasado por cosas duras, pero el confinamiento en sí mismo, y algunas situaciones que se pueden haber dado dentro de la familia (como casos de Covid-19 que hayan sido graves e incluso fatales), son en sí mismo momentos traumáticos que hemos vivido tanto los mayores como los niños, también los más pequeños.

Por ello, y para hacer frente a cualquier efecto psicológico que arrastren nuestros hijos debido a la pandemia debemos ser nosotros mismos resilientes para poder transmitir esa capacidad a los pequeños. Como en cualquier otra cuestión sobre el desarrollo de los niños, es muy importante darles ejemplo.

De hecho muchos niños que han pasado un mal confinamiento lo han vivido desde la angustia, debido a que eso era lo que le transmitían los padres. Debemos ser positivos y aplicar la capacidad de sentirse bien, mirar al futuro con realidad y optimismo, y mantener una sensación de control sobre nuestra vida, incluso después de este evento altamente estresante, generalmente negativo, que sigue teniendo un gran impacto emocional y afectivo.

La resiliencia se aprende desde una edad temprana

No creamos que la resiliencia es algo exclusivo de la edad adulta. De hecho, durante la primera infancia el niño comienza el gran viaje de construir la propia resiliencia, esa fuerza interior que nos permite reaccionar mucho mejor de lo que deberíamos haber esperado dados los acontecimientos de la vida que nos han sucedido. Si los niños saben construir a partir de los errores, reaccionarán mejor ante a las frustraciones y se convertirán en adultos resilientes capaces de autorregularse emocionalmente.

Además, los niños aprenden a ser más resilientes en un contexto en el que haya adultos que son capaces de regular sus emociones (lo que no significa reprimirlas o negarlas), que están atentos al bienestar de los niños y a las señales que les envían, y adultos que tratan a los niños y adolescentes con respeto y empatía, ofreciéndoles apoyo emocional cuando lo necesitan.

Convertir lo negativo en positivo

Para construir resiliencia tenemos que encontrarnos en situaciones que cuestionan nuestras certezas, que nos obligan a salir de nuestra zona de confort. Por tanto, aprovechemos lo vivido estos meses para gestionar y comprender cómo afrontar las derrotas, gestionar la ansiedad, afrontar los riesgos, aprender de las dificultades y controlar las reacciones.

Pautas para desarrollar la resiliencia en niños

Con estas pautas que señalamos podemos conseguir que nuestros niños desarrollen la resiliencia desde pequeños:

  • Déjalos experimentar la sensación de frustración.
  • Ayúdale a controlar la ansiedad.
  • Guíalos para que busquen soluciones, incluso a riesgo de cometer errores.
  • Fomente su coraje dándoles confianza.
  • Propón ejemplos edificantes, contando historias de personas que no se rindieron.
  • Enséñales a que aprendan  de las dificultades, que deben ser vistas como oportunidades de mejora.
  • Que aprendan a tener reacciones de control: los eventos externos no se pueden controlar pero podemos controlar cómo reaccionamos ante ellos.

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