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La frase de 8 palabras que puede solucionar el enfado de tu hijo en 30 segundos: los padres deberíamos usarla más

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El enfado de tu hijo es una de las emociones que más tensión genera en el entorno familiar. Llanto, rabietas o silencios prolongados suelen interpretarse como conductas que hay que corregir, cuando en realidad funcionan como una forma de comunicación emocional. La psicología infantil analiza estos episodios como oportunidades para reforzar el vínculo.

Diversas investigaciones coinciden en que la manera en la que los adultos responden al enfado de sus hijos influye directamente en su capacidad futura para regular emociones intensas. En este contexto, una frase concreta ha ganado relevancia por su capacidad para transmitir aceptación emocional sin justificar conductas inadecuadas, un equilibrio clave en el desarrollo infantil.

¿Cuál es la frase que puede solucionar el enfado de tu hijo en pocos segundos?

La psicóloga infantil Reem Raouda, investigadora y coach certificada en crianza consciente, ha señalado en un artículo publicado en el medio norteamericano CNBC que la frase «Puedes estar muy enfadado, pero te querré igual» cumple una función esencial en momentos de alta carga emocional.

Según su enfoque, el mensaje no intenta eliminar el enfado, sino legitimar la emoción sin condicionar el afecto.

Cabe remarcar que Raouda ha estudiado a más de 200 niños y sus relaciones paterno-filiales, observando que la seguridad emocional es un factor común en quienes desarrollan mayor inteligencia emocional.

Durante una rabieta, subyace una pregunta implícita: «¿Seguiré siendo querido cuando expreso emociones difíciles?». Esta frase responde de forma clara y reduce la activación emocional asociada al miedo al rechazo.

¿Qué dice la psicología sobre validar el enfado de tu hijo?

La validación emocional es uno de los pilares del llamado entrenamiento emocional. Un estudio publicado en la revista Journal of Abnormal Child Psychology analizó cómo las filosofías emocionales parentales influyen en la regulación emocional infantil.

Los resultados mostraron que cuando los adultos reconocen y aceptan las emociones sin minimizarlas ni castigarlas, los niños presentan menos dificultades para manejar emociones intensas como el enfado.

En este marco, frases que reconocen explícitamente el enfado de tu hijo ayudan a normalizar la experiencia emocional. No se trata de aprobar la conducta, sino de diferenciar entre emoción y comportamiento, un matiz clave para el aprendizaje emocional temprano.

La validación emocional y su impacto en la inteligencia emocional de los menores

Otro estudio cualitativo centrado en familias con niños de entre dos y cinco años, publicado en Child: Care, Health and Development observó mejoras significativas cuando se enseñaba a los adultos a validar emocionalmente. Entre los efectos detectados se encontraron:

Este tipo de validación genera un entorno de seguridad que facilita que el enfado de tu hijo disminuya progresivamente, al sentirse comprendido y no juzgado en pleno desbordamiento emocional.

Ponerle nombre al enfado de tu hijo es clave: los motivos

El concepto psicológico conocido como «etiquetado emocional» explica por qué poner palabras a una emoción reduce su intensidad. Diversas investigaciones han demostrado que nombrar sentimientos como el enfado disminuye la activación fisiológica del estrés y la impulsividad asociada.

Así, la frase señalada por Raouda actúa en esta línea: identifica el enfado y, al mismo tiempo, asegura un vínculo estable. Este doble mensaje permite que el sistema nervioso del niño comience a relajarse, sentando las bases para una mejor autorregulación emocional en el futuro.