Toda la izquierda balear rechaza homenajear a un alcalde menorquín asesinado por las tropas republicanas
Francisco Gimier Sintes fue alcalde de Es Castell entre 1924 y 1930 cuando el franquismo ni tan siquiera existía
Fue asesinado en 1936 por un grupo de militares y paisanos que arrojaron su cuerpo al cementerio
El tripartito balear se niega a recuperar el monolito en su recuerdo eliminado por la ley de reconocimiento democrático
La izquierda nacionalista balear, liderada por la presidenta socialista Francina Armengol ha rechazado en la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament una Proposición no de Ley presentada por el PP relativa al reconocimiento del ex alcalde de la localidad menorquina de Es Castell entre 1924 y 1930, Francisco Gimier Sintes, asesinado el 16 de noviembre de 1936, por las tropas republicanas.
Si ya en marzo del presente año se procedió a retirar el monolito en homenaje a su memoria, ubicado en esta localidad menorquina, en virtud de la aplicación de la ley 2/2018 de 13 de abril de Memoria y Reconocimientos Democráticos de las Illes Balears, la izquierda radical balear ha rematado en sede parlamentaria su faena.
Y ello, pese a que Gimier gobernó en esta localidad menorquina antes de que existiera el franquismo.
Precisamente en la iniciativa del PP se instaba al Govern, a través de la Dirección General de Memoria y Reconocimiento Democrático, a que procediera a la restauración del monumento que recordaba a este alcalde menorquín y que, previo acuerdo, con el Ayuntamiento de la localidad fuese colocado en el cementerio de la población donde tuvieron lugar los hechos.
La proposición fue rechazada con el voto en contra de los representantes socialistas, Unidas Podemos, los nacionalistas de Més per Mallorca, Més per Menorca y el representante del partido regionalista PI.
Gimier fue asesinado por un grupo de militares republicanos y paisanos, que le fueron a buscar por la noche a su casa, apareciendo su cuerpo en el cementerio. Falleció a consecuencia de los golpes sufridos y las heridas de bala.
Los responsables de estos hechos no fueron ni investigados ni castigados por la autoridades competentes en aquellas fechas y los motivos de este asesinato se debieron a una venganza personal. No había motivos de tipo político.
El pequeño monumento funerario, ahora eliminado, recordaba estos hechos junto al cementerio de Es Castell porque, fue también allí, donde se produjo la segunda de las matanzas masivas de los encarcelados en el barco Atlante.
Unos episodios que en dos días, 18 y 19 de noviembre de 1936, se saldaron con 75 crímenes en serie, en Cala Figuera y en el camposanto, tal y como recuerda la iniciativa del PP.
En la misma se manifiesta que suprimir el monolito no aporta ni dignidad a la víctima ni sentido democrático a la decisión de borrar la huella de un ex alcalde que fue asesinado durante la Guerra Civil.
A juicio del diputado balear, Juan Manuel Lafuente, más bien refleja “el intento de falsear la historia con una acción de hechos consumados con la que se consigue rebajar al personaje que durante años fue alcalde de su pueblo y al que se le niega ahora memoria y recuerdo”.
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