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Ni depresión ni timidez: la verdadera razón por la que caminas mirando al suelo, según la ciencia

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Hay una verdadera razón por la que caminas mirando al suelo, según la ciencia, una serie de elementos que pueden acabar siendo esenciales. Deberemos empezar a prepararnos para una serie de cambios que serán esenciales en nuestra manera de caminar o de vernos con otros ojos, conocer el motivo por el que hacemos determinados gestos puede ser esencial, en especial en estos días en los que cada detalle cuenta. Es hora de saber qué es lo que podemos hacer para conocernos un poco más.

La timidez es algo que nos hace tener determinados gestos que, sin duda alguna, tendremos que empezar a ver llegar. Una mirada que no dejamos salir o que no ponemos cara a cara de la otra persona, puede acabar siendo la antesala de algo más. De una serie de cambios que, sin duda alguna, deberemos poner en práctica en estos días que tenemos en mente. Si quieres conocerte, o quizás conocer un poco más, sólo por los gestos a esa persona que está a tu lado y te acompaña, ha llegado el momento de hacerlo.

Ni timidez ni depresión

Ser una persona tímida, no hace que camines de una determinada forma, sino que puede acabar siendo la antesala de algo más. De una forma de movernos que, sin duda alguna, nos hace estar en plena forma, con ciertos detalles que nos ayudarán a conocernos un poco más.

Esa manera de afrontar determinados elementos que nos rodean, puede acabar siendo la antesala de algo más, de un giro radical que, sin duda alguna, acabará marcando una diferencia significativa. Es hora de saber qué es lo que puede pasar en breve, en estos días en los que cada detalle cuenta.

La depresión es un hecho para muchas personas, parece imposible, pero todo el mundo puede estar expuesto. Cada día deberemos empezar a ver llegar un importante cambio que nos rodeará y hará que tengamos que estar muy pendientes de estos elementos.

Quizás vivir una etapa más o menos de alegrías o no, es simplemente el momento en el que sabremos un poco más, cómo afrontar estos cambios que tenemos por delante y que pueden ser especialmente bienvenidos de una manera o de otra.

Cada persona es un mundo, pero la psicología sabe muy bien la manera en la que detectar algunos elementos que pueden calificarnos de una forma muy concreta.

Hay una verdadera razón por la que caminamos mirando al suelo

Mirar el suelo es algo que hacemos, quizás no siempre, pero cuando algo sucede en nuestra mente es siempre una forma de afrontar determinados elementos. Tocará empezar a hacer realidad algunas situaciones del todo inesperadas que pueden convertirse en claves. La psicología nos invita a descubrir estos cambios que pueden ser esenciales.

En Doctoralia responden los expertos a esta duda sobre el significado de mirar al suelo mientras caminas: «Lo que describes es mucho más común de lo que parece, y no necesariamente indica una patología, aunque sí puede estar relacionado con ciertos rasgos de ansiedad social o hipervigilancia interpersonal. Es decir, el hecho de mirar al suelo puede ser una estrategia que has desarrollado —quizá de forma automática— para evitar situaciones incómodas: el cruce de miradas, sentirte observado, evaluado o “interpelado” por otras personas en el espacio público. Sentir incomodidad ante el contacto visual sostenido, especialmente con personas que parecen mirar intensamente o con rigidez, puede estar vinculado con interpretaciones internas que haces de esa mirada. Como mencionas, puedes llegar a leer altivez, juicio, desafío o incluso una actitud invasiva en quienes sostienen mucho la mirada. Y aunque eso puede ser cierto en algunos casos, también puede estar mediado por tu propia sensibilidad y tu sistema de alerta. Hay personas que, efectivamente, caminan como si fueran atravesando el mundo sin prestar atención a los demás, y eso puede sentirse neutro o incluso liberador. Pero hay otras cuya mirada firme o directa puede activarte porque inconscientemente interpretas que hay una expectativa, una evaluación o incluso un juicio».

Siguiendo con la misma explicación: «No es raro que estas sensaciones estén asociadas a experiencias previas en las que uno ha sentido que era observado, evaluado o incluso ridiculizado. A veces, hay una historia de haber sido señalado o de haber tenido que protegerse mucho de las miradas ajenas (por timidez, por bullying, por inseguridades, por hipersensibilidad a la crítica, etc.). Lo importante no es tanto si estas personas realmente te miran con arrogancia o no, sino qué despierta eso en ti. Intentar forzar no mirar al suelo está bien si lo haces desde un lugar amable contigo mismo, no como una autoexigencia. Quizá puedas ir probando, poco a poco, con pequeñas prácticas de sostener brevemente la mirada al pasar por al lado de alguien, o simplemente levantar la cabeza sin sentir que tienes que hacer contacto visual. A veces basta con sentirte tú “presente” en el espacio sin estar a la defensiva».