Reino Unido rompe la baraja: va a fomentar la caza de ciervos porque ya están arrasando bosques y campos
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Desde hace décadas, la caza de ciervos forma parte de la gestión de fauna en varios países europeos. En Reino Unido, sin embargo, la preocupación actual no gira en torno a la caza, sino al impacto creciente que estos animales provocan en bosques, cultivos y carreteras.
Ante el aumento constante de ejemplares, el Gobierno británico ha decidido facilitar su control con un plan de 10 años que amplía las posibilidades de caza y reduce la burocracia para agricultores y gestores forestales.
Reino Unido va a fomentar la caza de ciervos porque los bosques y campos están en riesgo
El Gobierno del Reino Unido ha presentado un plan de gestión de 10 años que pretende facilitar la caza de ciervos para frenar una población que ya supera los 2 millones de ejemplares en Gran Bretaña. Las autoridades quieren reducir el impacto de estos animales en bosques, plantaciones recientes y explotaciones agrícolas.
El Ministerio de Medio Ambiente británico reconoce que el número de ciervos se encuentra en su nivel más alto en al menos mil años. Durante la década de 1970 había unos 450.000 ejemplares. Hoy las estimaciones multiplican esa cifra por más de cuatro.
El aumento ha tenido consecuencias directas en los ecosistemas forestales. Los ciervos consumen brotes jóvenes, hojas y cortezas de árboles recién plantados. Esa presión constante impide que muchos bosques se regeneren. El propio Gobierno calcula que un 33% de los bosques de Inglaterra presenta un estado desfavorable debido al sobrepastoreo y al pisoteo de estos animales.
La agricultura también sufre los efectos. Los ciervos entran en cultivos y excavan el suelo en busca de alimentos. Andrew Blenkiron, gestor de la finca Elveden en el condado de Suffolk, calcula que los daños en su explotación alcanzan los 100.000 euros anuales. Según explica, los animales desentierran zanahorias, patatas y otros cultivos con facilidad.
Cómo es el plan para controlar la población de ciervos en Reino Unido
El plan gubernamental introduce varias medidas para responder a esta situación. Las autoridades identificarán zonas prioritarias donde la presión de los ciervos resulta especialmente alta. En esos lugares se facilitarán permisos de caza y se simplificará el sistema de licencias.
El Gobierno también permitirá con mayor facilidad la caza nocturna y, en algunos casos, autorizará disparos durante periodos que antes estaban protegidos por la veda. La intención es que propietarios de tierras y agricultores puedan reaccionar con más rapidez cuando detecten daños en sus explotaciones o en plantaciones forestales.
Otro objetivo del programa consiste en impulsar el consumo de carne de venado dentro del país. El Ejecutivo quiere que parte de los animales abatidos llegue a comedores públicos, como escuelas, hospitales o prisiones. Varias organizaciones benéficas ya utilizan esta carne para preparar comidas destinadas a bancos de alimentos y refugios.
La estrategia cuenta con el respaldo de asociaciones de gestión cinegética y de propietarios forestales. Estas organizaciones consideran que el control de la población resulta imprescindible porque el país carece de depredadores naturales que regulen a los ciervos.
Quién puede cazar ciervos en Reino Unido
La caza de ciervos en Reino Unido está regulada por un sistema estricto de licencias y permisos. Un cazador debe obtener un certificado de armas de fuego para el rifle que vaya a utilizar y necesita autorización expresa del propietario del terreno donde pretende cazar.
Muchas fincas también exigen formación específica en gestión de ciervos. El certificado Deer Stalking Certificate, habitual en el sector, acredita que el cazador conoce los métodos de control y los protocolos de seguridad. Las temporadas de caza dependen de la especie y del sexo del animal. Algunas especies, como el muntjac, pueden cazarse durante todo el año debido a su rápida reproducción. Otras mantienen periodos de veda destinados a proteger la reproducción.
El nuevo plan del Gobierno no elimina esas normas, pero sí facilita autorizaciones especiales cuando los daños en bosques o cultivos alcanzan niveles graves.
Las organizaciones animalistas critican la estrategia. La organización PETA sostiene que la caza no solucionará el problema a largo plazo. Según su argumento, una reducción temporal de la población puede aumentar la disponibilidad de alimento y favorecer que los ciervos restantes se reproduzcan con mayor rapidez. El Gobierno británico defiende la medida como una herramienta de gestión ambiental.
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