Energía solar Solar en el mar

¿Podría la energía solar abandonar tierra firme?: demuestran que produce un 12% más en el mar

El estudio, realizado en Taiwán, demuestra que los paneles flotantes offshore generan más electricidad

Los sistemas fotovoltaicos flotantes reducen más emisiones de CO₂ que las instalaciones terrestres

energía solar mar
Este sistema fotovoltaico flotante marino (OFPV) demuestra cómo se puede generar energía solar de manera eficiente sin competir por los recursos terrestres. (Foto: Ching-Feng Chen).
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La energía solar flotante, sobre todo en el mar, genera un 12% más de electricidad que los sistemas instalados en tierra firme. Así lo concluye un estudio publicado el 19 de mayo de 2026 en el Journal of Renewable and Sustainable Energy, de AIP Publishing, que compara por primera vez las huellas de carbono de ambos tipos de instalaciones y abre la puerta a una nueva estrategia energética para países con espacio limitado.

El trabajo lo firman Ching-Feng Chen y Shih-Kai Chen, investigadores de la Universidad Nacional de Tecnología de Taipéi, en Taiwán. Su punto de partida no es arbitrario: la isla tiene una superficie reducida y una geografía que complica la expansión de las renovables en tierra. Por eso, su primera gran instalación comercial de energía solar, offshore, en el mar, fue también el laboratorio perfecto para este análisis.

De este modo se confirma que no toda la energía plantada en campos y montañas, en el suelo de los territorios, es una solución, sobre todo en un momento en el que las protestas de ciertos sectores contra las instalaciones se acrecientan. Además, por ejemplo, en la eólica offshore, se han demostrado otros beneficios como el aumento de la biodiversidad.

En igualdad de condiciones

Para comparar ambos sistemas en igualdad de condiciones, los investigadores fijaron una unidad funcional de 100 megavatios pico (MWp) en los dos casos. La instalación terrestre analizada se encuentra en el Parque Industrial de Changbin y tiene exactamente esa capacidad. La planta fotovoltaica flotante offshore, con 181 MWp de potencia real, fue normalizada a esa misma escala para eliminar el sesgo por tamaño.

«Esta normalización nos permitió comparar directamente métricas de rendimiento, como producción energética, eficiencia e impactos ambientales, en capacidades equivalentes», explicó Chen.

placas solares en el agua
Instalación de placas solares en el agua.

El efecto del agua

El resultado más llamativo es la diferencia de producción: los paneles de energía solar flotante sobre el mar generan, a lo largo de su vida útil, alrededor de un 12% más de electricidad que los instalados en tierra bajo las mismas condiciones.

La clave está en el efecto refrigerante del agua. El calor excesivo reduce la eficiencia de las placas fotovoltaicas, y el agua absorbe ese calor, manteniendo los módulos a una temperatura más favorable.

Esta ventaja térmica se traduce directamente en una mayor reducción de emisiones de CO₂. Aunque la tecnología empleada en ambos sistemas es comparable, la ubicación marca una diferencia crítica en el rendimiento y en la huella de carbono a lo largo del ciclo de vida de la instalación.

Solución estratégica

Los autores subrayan que los hallazgos van más allá de la técnica. «El camino de Taiwán hacia las cero emisiones netas en 2050 requiere estrategias de despliegue innovadoras, no sólo más de las mismas tecnologías», señaló Chen. «Nuestra investigación muestra que la energía solar en el mar no es sólo una alternativa técnica, sino una solución estratégica para otros países con recursos limitados de suelo», añadió.

El consenso científico internacional fija en 1,5 grados Celsius el umbral de calentamiento global que no debe superarse respecto a los niveles preindustriales para evitar consecuencias irreversibles. Para lograrlo, numerosos países se han comprometido con objetivos de cero emisiones netas en 2050, lo que exige cooperación internacional, políticas ambiciosas e innovación tecnológica.

fotovoltaica en el agua

No es factible para todos

La fotovoltaica flotante offshore no es, sin embargo, una receta universal. Requiere costa, condiciones marinas favorables y una importante inversión en infraestructura. El estudio se centra en Taiwán, pero sus autores lo proyectan hacia otras naciones insulares o costeras con escasez de suelo: Japón, Singapur, los Países Bajos o Portugal podrían encontrar en esta tecnología una vía para ampliar su capacidad renovable sin comprometer territorio agrícola o natural.

En ese sentido, el trabajo aporta una guía concreta para responsables políticos y otros agentes del sector: instalar paneles en el mar puede ser una herramienta eficaz para cumplir los objetivos climáticos sin las limitaciones del suelo.

 

Ciclo de vida

El análisis empleó una metodología de evaluación energética del ciclo de vida, que contempla desde la fabricación de los componentes hasta su desmantelamiento.

Este enfoque integral es el que permite afirmar, con rigor, que la reducción de emisiones de carbono es mayor en los sistemas flotantes que en los terrestres, no sólo en la fase de operación sino a lo largo de toda la vida útil de la instalación.