Alternativas a la tasa de basuras: cómo financiar la recogida de residuos sin aumentar los impuestos
La reciente anulación de la tasa de basuras de Madrid plantea dudas sobre la implantación de este tipo de sistemas
En Europa existen otras muchas fórmulas de pago por generación de residuos
La reciente anulación de la tasa de basuras madrileña por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid demuestra que no va a ser fácil cumplir con el mandato de la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Esta norma exige a los ayuntamientos que pongan en marcha sistemas de financiación que cubran el mantenimiento del servicio.
El problema es que la tasa debe calcularse, como explica Dámaso Hornero, project manager de Euro-Funding, en esta tribuna, mediante sistemas de «pago por generación» que reflejen los costes reales, tanto directos como indirectos, del servicio, cuestión que no quedó suficientemente justificada en el informe técnico-económico del Ayuntamiento de Madrid.
Según Hornero, «esta sentencia va a obligar a replantear a muchas entidades locales cómo se están articulando las tasas en el ámbito local». En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿Sería posible apostar por otros modelos que garanticen el sostenimiento de la recogida de residuos sin necesidad de poner en marcha complejas y gravosas tasas de basuras?
Suiza
La respuesta es que existen alternativas basadas en esta misma filosofía de pago por generación que garantizan que se paga en función de los residuos realmente generados. Un interesante ejemplo es el sistema implantando en muchas zonas de Suiza en las que no hay que pagar impuestos por el servicio de recogida.
Pero eso no significa que tirar la basura en ciertas zonas de Suiza sea gratis. Todo lo contrario. Lo que pasa es que se paga a través de la compra de bolsas de basura oficiales y bastante costosas que se venden en supermercados o en los servicios de correos.
Bolsa oficial
En ciudades como Zúrich, una bolsa oficial de 35 litros cuesta alrededor de 2 a 3 francos suizos (unos 2 a 3 euros), aunque el precio varía según el tamaño y el cantón.
El importe incluye el coste de recogida municipal y el tratamiento del residuo mezclado, mientras que reciclar vidrio, papel o envases suele ser gratuito. Hablamos de un sistema obligatorio. De hecho, si un vecino deposita basura en bolsas no autorizadas puede enfrentarse a cuantiosas multas.
Flandes
Otro ejemplo interesante es el modelo implantado en la región belga de Flandes, considerado desde hace años como uno de los sistemas de recogida más eficaces de Europa. Allí la basura doméstica no se deposita en contenedores en la calle como ocurre en muchas ciudades españolas.
En su lugar, los residuos se recogen directamente en la puerta de casa, mediante bolsas oficiales de distintos colores según el tipo de fracción: naranja (orgánico), amarillo (papel y cartón); azul (plástico, metal y briks) y blanco (resto).
Gasto proporcional
De forma similar al caso suizo, el precio incluye el coste del tratamiento, de modo que cuanto más residuo mezclado genera un hogar, mayor es el gasto final.
Por otro lado, las recogidas a domicilio no se realizan todos los días ni para todos los residuos al mismo tiempo. Cada fracción tiene asignado un calendario específico, de modo que los vecinos deben sacar a la puerta únicamente el tipo de bolsa correspondiente en el día indicado.

Portal a portal
Igualmente destacable es el caso de Milán, toda una gran ciudad italiana de más de 1,3 millones de habitantes que ha logrado implantar con éxito un sistema de recogida selectiva portal a portal.
Su fundamento es la recogida diferenciada por fracciones directamente en cada edificio. La materia orgánica se deposita en bolsas compostables y se recoge varias veces por semana, mientras que la fracción resto, así como el papel, los envases y el vidrio se retiran en días distintos según un calendario establecido por barrios.
Residuos orgánicos
La clave del sistema fue la introducción obligatoria de la recogida separada de residuos orgánicos, medida que permitió reducir de forma significativa la fracción resto y mejorar los niveles de reciclaje en pocos años.
Actualmente, Milán supera el 60% de recogida selectiva, una de las cifras más altas entre las grandes ciudades europeas, gracias a una combinación de separación obligatoria, control municipal y campañas continuadas de información dirigidas a los vecinos.

Tasa Justa
Los sistemas de pago por generación como los anteriormente descritos se aplican principalmente en los países del centro y del norte de Europa, lo cual no quiere decir que en España no existan experiencias remarcables.
Así sucede en Argentona (Barcelona), donde funciona desde hace más de quince años el sistema conocido como Tasa Justa, cuyo objetivo es que los vecinos paguen en función del volumen de desechos que generan.
Fija y variable
El modelo combina una parte fija del recibo —destinada a cubrir el funcionamiento general del servicio— con otra variable ligada a la fracción resto.
Cada hogar dispone de un número determinado de bolsas homologadas incluidas en la cuota anual y, si necesita utilizar más, debe comprar nuevas unidades. Es decir, producir más residuos mezclados implica pagar más. La recogida se realiza, además, puerta a puerta.

Contenedores inteligentes
En cambio, el ayuntamiento de Benissa (Alicante), acaba de lanzar una campaña para la implantación progresiva de contenedores inteligentes con acceso mediante tarjeta identificativa.
«Este registro permitirá que la tasa de basura pueda ser fija o variable, de manera que aquellos vecinos que reciclen correctamente puedan beneficiarse de una reducción en el impuesto», asegura el consistorio.
Ello supone toda una apuesta por la digitalización de los contenedores como herramienta para ajustar progresivamente la financiación al comportamiento de los hogares.