Terror en un centro de menores de Palma: intenta matar a un compañero haciéndole un mataleón
El acusado ha sido condenado a cinco años y tres meses de prisión por unos hechos que sucedieron en abril de 2025
La Audiencia Provincial de las Islas Baleares ha condenado a cinco años y tres meses de cárcel por intentar matar a un compañero en un centro de menores de Palma haciéndole un mataleón.
Los hechos ocurrieron sobre las 15:00 horas del 6 de abril de 2025 en un centro de tutela y asistencia de menores de la capital balear. El acusado, que ya era mayor de edad en el momento de los hechos, se dirigió al baño de las instalaciones, donde se encontraba la víctima, y le profirió insultos aludiendo a su madre.
El encontronazo desembocó rápidamente en una violenta pelea que acabó con ambos en el suelo. Instantes después, el acusado le cogió del cuello, aunque dos trabajadoras del centro, una integradora social y una psicóloga, lograron separarles, según recoge la sentencia consultada por Europa Press.
Sin embargo, la peor parte llegó unos minutos después. El condenado fue llevado a una habitación separada y trataron de calmarle, aunque sin éxito. El joven decidió arrancar la pata de una mesa y arremeter de nuevo contra la víctima. Estando ambos de nuevo en el suelo, le rodeó el cuello con su brazo y le inmovilizó con las piernas, lo que se conoce popularmente como mataleón.
Sometida a esta peligrosa llave, la víctima terminó por rendirse. Cerró los ojos, soltó los brazos y dejó caer la cabeza, quedando inerte en el suelo. Fue en ese instante crítico cuando otro de los internos reaccionó y se vio obligado a aplicarle la misma maniobra al agresor para que soltara a su compañero.
Poco después, cuatro agentes de la Policía Nacional acudieron a reducir al atacante. Sin embargo, el traslado a comisaría dio un giro dramático cuando el joven se arrojó por las escaleras, fracturándose las costillas y lesionando en el intento de frenar su caída a un agente y a una trabajadora del centro.
La Sala ha dictaminado que el ataque constituye un delito de homicidio en grado de tentativa, al entender que el agresor asumió el riesgo mortal de la asfixia, sumado a otro de resistencia. El fallo impone una pena total de cinco años y tres meses de cárcel, junto con indemnizaciones de 1.500 euros para la víctima, 280 para el policía y 120 para la trabajadora.