Tensión en Policía y Guardia Civil ante el temor a abucheos al delegado del Gobierno en Baleares en los actos de sus patrones
Alfonso Rodríguez afronta un final de etapa marcado por la polémica mientras crece la expectación ante su presencia en las celebraciones de los Ángeles Custodios y la Virgen del Pilar
Alfonso Rodríguez, un delegado del Gobierno de Baleares contra las cuerdas: crece la crisis con la Guardia Civil y la Policía Nacional
La relación entre Alfonso Rodríguez Badal y determinados sectores vinculados a la Policía Nacional y la Guardia Civil atraviesa uno de sus momentos más delicados. El delegado del Gobierno en Baleares afronta el tramo final de su etapa al frente de la institución con un escenario político especialmente complejo y con la atención puesta en los próximos actos con motivo de los patrones de ambos cuerpos.
Las celebraciones de los Ángeles Custodios, patrón de la Policía Nacional, y de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, podrían convertirse en un incómodo escenario para Rodríguez ante la posibilidad de que se produzcan abucheos, protestas o muestras de rechazo por parte de familiares, allegados o personas vinculadas a los agentes.
La mera posibilidad de que se produzcan incidentes verbales ha generado preocupación en determinados ámbitos policiales, especialmente por el carácter institucional de unas jornadas en las que tradicionalmente participan autoridades, mandos, agentes, familiares y representantes de las distintas administraciones.
Alfonso Rodríguez Badal llega a esta recta final de su mandato después de anunciar su intención de abandonar la Delegación del Gobierno para regresar a la política municipal y optar nuevamente a la Alcaldía de Calvià como candidato del PSIB-PSOE.
El movimiento supone un regreso a la política local después de su anterior etapa municipal y abre una nueva batalla política en un municipio donde el socialista ya sufrió un revés electoral frente al Partido Popular.
Sus adversarios políticos no han tardado en utilizar aquella derrota y su posterior salida de la política municipal para cuestionar su trayectoria. Ahora, su regreso a Calvià se produce después de varios años ocupando una posición institucional de enorme exposición y con un nivel de desgaste que previsiblemente tendrá consecuencias en el debate político local.
Pero es su relación con determinados sectores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado lo que puede convertir sus últimos meses en la Delegación en un periodo especialmente incómodo.
Desde sectores críticos con la gestión de Rodríguez se sostiene que la relación con parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil se ha deteriorado durante su etapa como delegado del Gobierno. Las críticas se centran en distintas decisiones políticas y en la gestión de situaciones relacionadas con los cuerpos policiales. No obstante, estas valoraciones corresponden a sectores críticos y no pueden atribuirse al conjunto de los agentes de ambos cuerpos.
Entre quienes cuestionan su gestión circulan además duras descalificaciones contra el delegado. Fuentes consultadas por este medio han llegado a describirlo como «una marioneta de Pedro Sánchez que pinta menos que una regadera», una expresión que refleja el tono de enfrentamiento existente entre algunos de sus detractores y el representante del Gobierno en Baleares.
El problema para Rodríguez Badal es que este clima de tensión puede trasladarse ahora a un escenario eminentemente institucional.
Los actos de los Ángeles Custodios y de la Virgen del Pilar tendrán un componente especialmente sensible por la presencia de numerosos agentes y familiares. En ese contexto, cualquier protesta, abucheo o grito contra una autoridad política tendría una repercusión mayor de la habitual.
En determinados ámbitos existe preocupación por la posibilidad de que el descontento de algunos asistentes pueda hacerse visible durante la presencia del delegado del Gobierno. Por el momento, la posibilidad de abucheos no equivale a que estos vayan a producirse y tampoco existe base para atribuir un eventual rechazo a la totalidad de los miembros de la Policía Nacional o de la Guardia Civil.
Sin embargo, el simple hecho de que exista esa expectación evidencia hasta qué punto la figura de Rodríguez se ha convertido en un foco de controversia entre algunos sectores relacionados con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La cuestión ahora es si los actos de los patrones se desarrollarán con normalidad o si las diferencias acumuladas durante estos años terminarán haciéndose visibles públicamente. La expectación está servida y el nombre de Alfonso Rodríguez vuelve a situarse en el centro de la polémica.