BALEARES

El sindicato independentista STEI intenta endosar al PP y a Vox los altercados protagonizados por radicales de izquierda en Palma

El secretario general del sindicato, Miquel Gelabert, arremete contra los partidos de centro-derecha y los acusa de estar detrás de campañas de odio tras los incidentes del viernes

Máxima tensión en el centro de Palma: enfrentamientos y lanzamiento de objetos por parte de radicales de izquierda acampados en Plaza de España

Sindicalista STEI Palma
Julio Bastida

El sindicato independentista STEI, a través de su secretario general, Miquel Gelabert, ha vuelto a cargar contra el Partido Popular y Vox tras los altercados registrados el pasado viernes en la plaza de España de Palma. El dirigente sindical ha utilizado su perfil en X para señalar a los partidos de centro-derecha y vincularlos con las campañas de odio que denuncia, en una nueva ofensiva política contra quienes gobiernan Baleares.

Un Gelabert, totalmente enloquecido, llegó a escribir: «Blocus Mallorca no és Kale Borroca. Són fatxes saquejadors», es decir, «Blocus Mallorca no es Kale Borroka. Son fachas saqueadores». Unas palabras que reflejan el tono de sus intervenciones y que vuelven a situar al máximo responsable del STEI en el centro de la polémica.

Los incidentes del viernes en la plaza de España de Palma estuvieron marcados por momentos de gran tensión, insultos, enfrentamientos y lanzamiento de objetos. La Policía Nacional tuvo que intervenir para separar a los grupos y evitar que los altercados fueran mayores.

Las crónicas publicadas sobre lo sucedido describen distintos momentos de la confrontación y ofrecen matices sobre cómo se inició. Gelabert omite que fueron radicales violentos de izquierda que estaban acampados en plaza España los que comenzaron a increpar a varios hombres concentrados en las inmediaciones y a lanzarles objetos. Todo ello, quedó documentado por la veintena de periodistas que cubrían la concentración y más de 50 agentes de la Policía Nacional. También se recogieron imágenes y testimonios sobre el lanzamiento de objetos. La secuencia completa debe determinarse a partir de las grabaciones y las actuaciones policiales.

Lo llamativo es que Gelabert haya optado por señalar directamente al PP y a Vox, sin aportar en sus mensajes pruebas de una relación concreta de estas formaciones con los incidentes. La crítica política es legítima, pero atribuir responsabilidades por unos altercados exige algo más que consignas y descalificaciones en las redes sociales.

La actitud del secretario general tampoco es un episodio aislado. Desde hace meses, el sindicato independentista y subvencionado STEI mantiene una oposición frontal al Govern de Marga Prohens y a los acuerdos entre PP y Vox, especialmente en materia lingüística y educativa. El sindicato ha participado en movilizaciones y manifiestos contra las políticas del Ejecutivo autonómico, convirtiendo el conflicto lingüístico en uno de los principales ejes de su discurso público.

A esta actividad se suma su enfrentamiento con medios de comunicación y periodistas que cuestionan sus planteamientos. Sin embargo, los sindicatos también están sometidos al escrutinio periodístico y deben aceptar que sus declaraciones, actuaciones y alianzas sean objeto de información y crítica.

El STEI tiene derecho a defender sus planteamientos ideológicos y a criticar al Govern, al PP y a Vox. Lo que también resulta legítimo es preguntarse si su dirección está dedicando suficientes esfuerzos a los problemas reales de los docentes o si la confrontación política está ocupando un espacio cada vez mayor en su actividad pública o trata de hacer política barata.

Los altercados de Palma deben investigarse y quienes participaron en actos violentos deben responder por ellos, independientemente de su ideología. Convertirlos en otra batalla partidista, señalando a responsables políticos sin acreditar su vinculación con los hechos, no contribuye a esclarecer lo sucedido.

Gelabert puede seguir utilizando X para expresar sus críticas, pero sus declaraciones también deben poder ser cuestionadas. La libertad de expresión no es patrimonio de ningún sindicato ni de ninguna formación política. También es cierto, que su repercusión en redes sociales es mínima y no cuenta con prácticamente interacciones o seguidores.

Lo último en OkBaleares

Últimas noticias