Baleares

La Policía Nacional conmemora en Palma el día de su patrón, en plena tensión con un delegado del Gobierno muy cuestionado y de salida

La Misericòrdia acogió este miércoles el acto institucional, presidido por Marga Prohens, Alfonso Rodríguez y José Antonio Puebla

Policía Nacional Palma
Acto del patrón de la Policía Nacional de los Santos Ángeles Custodios de Palma.
Julio Bastida

La Policía Nacional celebró este miércoles en La Misericòrdia de Palma el acto institucional con motivo del día de su patrón, los Santos Ángeles Custodios, una ceremonia en la que se reconoció la trayectoria y el servicio de agentes y colaboradores del cuerpo y que estuvo presidida por la presidenta del Govern, Marga Prohens; el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, y el jefe superior de la Policía Nacional en las Islas, José Antonio Puebla.

Al acto asistieron también el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne  y otras autoridades civiles y militares. La celebración incluyó la entrega de las correspondientes condecoraciones y el homenaje institucional a los miembros del cuerpo.

En total, 40 agentes de la Policía Nacional destinados en Palma recibieron la Medalla al Mérito Policial con Distintivo Blanco, mientras que también fueron reconocidos cuatro policías jubilados por su trayectoria.

La Policía quiso igualmente poner en valor la colaboración de personas ajenas al cuerpo con la entrega de diez medallas blancas. Entre los distinguidos se encuentran el magistrado juez Antoni Garcias; tres guardias civiles que participaron en la Operación Enroque Bal-Manso; la traductora Sania Laaroussi; el detective Juan Carlos Cabanach; la directora de Instituciones Penitenciarias en Palma, Trinidad Gómez; el jefe de Litoral de la Policía Local de Palma, Juan Ginard; el coronel y exjefe del Sector Aéreo Carlos Montemayor de Palomar, y la fiscal delegada contra la Violencia sobre la Mujer, María Concepción Ariño.

Policía Nacional Palma
Vista general del acto oficial celebrado en el patio de la Misericordia de Palma.

Durante su intervención, el jefe superior de la Policía Nacional en Baleares, José Antonio Puebla, destacó el valor de los agentes y colaboradores reconocidos. Puebla definió la «humanidad, actitud, talento y saber hacer» de los condecorados como «el capital más preciado» de la Policía Nacional.

El jefe superior subrayó asimismo que las actuaciones policiales deben adaptarse «a la sociedad a la que servimos y de la que formamos parte» y lanzó un mensaje contundente sobre la violencia: «Los violentos no pueden estar en una sociedad moderna como es la balear, no pueden tener apoyo alguno».

Sus palabras se producen después de los acontecimientos registrados durante la manifestación contra la masificación turística celebrada en Palma el pasado mes de julio, que provocó un fuerte enfrentamiento público entre la Delegación del Gobierno y la dirección de la Policía Nacional.

El delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, intervino también durante la ceremonia con un discurso centrado en el reconocimiento a la labor policial y en la necesidad de mantener el compromiso con la seguridad ciudadana.

«Miro hacia adelante con el convencimiento de que vuestra actitud y desempeño en la garantía de la seguridad, la prevención y la persecución del delito, seguirá acompañando a una sociedad que os merece, a una sociedad de la que merecéis su evidente reconocimiento», afirmó Rodríguez.

La intervención se produjo en un contexto especialmente delicado en las relaciones entre la Delegación del Gobierno y una parte de la Policía Nacional en Baleares, después de las críticas públicas del delegado a la actuación policial durante la manifestación de julio. «Se bajó los pantalones con los independentistas violentos para salvar su poltrona y vendió a sus agentes», comenta gran parte del seno policial.

El discurso de Rodríguez fue contenido y marcadamente institucional, sin entrar de nuevo en la polémica que enfrentó a la Delegación y a la Policía durante el verano. Su intervención, larga, aburrida y sin contenido, buscó proyectar una imagen de normalidad institucional en un momento en el que las relaciones entre ambas partes continúan marcadas por la controversia. Se limitó a lanzar obviedades, hablar mucho y no decir absolutamente nada.

En determinados sectores policiales persiste el malestar con Alfonso Rodríguez por la posición adoptada durante la polémica de julio. Los agentes no dudan en calificar de «cobarde y traidor» a Rodríguez. Desde esos sectores se ha reprochado al delegado que cuestionara públicamente la actuación de los agentes y que promoviera una investigación sobre el dispositivo policial.

 

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