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Otro pueblo de Menorca en alerta por sequía tras la caída drástica de las reservas: agua ni para limpiar las calles

En pleno verano sólo queda una cuarta parte de las reservas hídricas para sus 7.000 vecinos

Los grandes consumidores obligados a instalar contadores inteligentes para rastrear el consumo

Menorca sequía
Indalecio Ribelles
  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Otro pueblo de Menorca en alerta por sequía: ni agua para limpiar las calles, ni riego de jardines, ni duchas exteriores, entre otras medidas que ha adoptado el Ayuntamiento y que ya están en vigor para los 7.000 habitantes de la localidad de Es Mercadal. Tras Mahón, las restricciones se extienden a este municipio del corazón de la isla, donde las reservas hídricas están al 27 %, lo que sitúa el acuífero que abastece a esta población en una situación de alerta por sequía.

Una situación extrema donde deben tomarse medidas temporales y de urgencia para poder garantizar el abastecimiento de agua potable a toda la población a corto plazo.

Aunque ha sido un otoño, invierno y primavera con lluvias dentro de la media anual las reservas de agua en la localidad no es que no han mejorado, es que han decaído, agravando esta situación de sequía a un nivel «que nos obliga a tomar medidas concretas y temporales», recoge el acuerdo municipal.

Además, en este pueblo, los consumos hasta la fecha eran muy elevados, con unas medias de consumo por persona y día de 450,3 litros/habitante/día cuando, según el Plan Hidrológico de las Islas Baleares 2022-26, el artículo 33 establece que las dotaciones para abastecimiento a la población son de un máximo de 250 litros.

Entre las medidas adoptadas destaca la prohibición del uso de agua potable para usos municipales, si bien no se incluye el uso de aguas de lluvia recogidas en pluviales ni de aguas regeneradas procedentes de depuradora.

También queda prohibido el riego de jardines con césped y otras plantas de alto impacto hídrico, y la limpieza vial, excepto si es necesaria como consecuencia de un accidente de tráfico, de un incendio, o bien existe un riesgo sanitario para la población, pero incluso en estos casos se hará «con el mínimo de agua indispensable».

En materia de usos particulares, se prohíbe la limpieza de terrazas, pavimentos, fachadas y similares utilizando mangueras u otros sistemas que utilicen una lámina de agua para arrastrar la suciedad (la prohibición no incluye la limpieza con fregona, cubo y esponja).

Al igual sucede con el llenado de nuevas piscinas y las viviendas aisladas con pozo propio, que tendrán la obligación de reducir un 20% el consumo de agua.

Además de no usar agua potable para la limpieza de vehículos (ni de aguas regeneradas procedentes de depuradora) fuera de los establecimientos comerciales, se permite únicamente mediante el uso de esponja y cubo.

Finalmente, se establecen planes de ahorro con hoteles y centros deportivos públicos y privados (gimnasios y piscinas), mientras los establecimientos turísticos tienen la obligación de restringir el uso de agua en duchas exteriores, jardines y piscinas.

Los grandes consumidores, aquellos que por un trimestre superen los 1.000 m³, estarán obligados a realizar un plan de uso eficiente del agua, estableciendo objetivos tangibles y elaboración de patrones de acción, y que tendrán que entregar dentro de 2026, aparte de seguir con las medidas establecidas en este decreto, además de instalar inmediatamente un contador inteligente para poder hacer un mejor seguimiento de su consumo.

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