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El angustioso rescate de una cría de tortuga atrapada entre plásticos y al borde de la muerte en Mallorca

Una jornada de navegación frente a Sa Foradada se convirtió en una carrera contrarreloj para salvar a una pequeña tortuga marina

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Julio Bastida

Lo que iba a ser una tranquila jornada de navegación entre amigos por la costa de Mallorca acabó convirtiéndose en un angustioso rescate en alta mar. A unas tres millas de la costa, frente al emblemático enclave de Sa Foradada, en plena Serra de Tramuntana, una pequeña cría de tortuga marina fue localizada atrapada entre una maraña de plásticos y residuos flotantes, incapaz de liberarse y luchando por mantenerse a flote.

El hallazgo sorprendió a Luis, un apasionado del mar y del buceo que suele navegar por estas aguas junto a su familia y amigos. Fue él quien advirtió la presencia de un extraño bulto en la superficie y, al acercarse, descubrió que no se trataba de un simple montón de basura, sino de un animal que se encontraba en una situación crítica.

La pequeña tortuga estaba completamente inmovilizada por los residuos que la rodeaban. Los plásticos se habían convertido en una trampa mortal de la que difícilmente habría podido escapar por sus propios medios. Ante la gravedad de la situación, Luis y sus acompañantes no dudaron en intervenir para intentar salvarla.

La tripulación consiguió liberar cuidadosamente al animal de la maraña de desperdicios y subirlo a bordo. A partir de ese momento, comenzó una carrera contrarreloj para ponerlo a salvo. Mientras navegaban hacia el Port de Sóller, contactaron con el servicio de emergencias 112 para comunicar lo sucedido y coordinar la asistencia de especialistas en fauna marina.

La rápida actuación de los navegantes permitió que la cría tuviera una oportunidad de sobrevivir. Un rescate que, de no haberse producido, podría haber terminado de la peor manera posible para un animal que se encontraba indefenso en mitad del mar.

Para Luis, el encuentro también supone un recordatorio de la importancia de cuidar el entorno marino. Acostumbrado a recorrer la costa mallorquina y a encontrarse con frecuencia con delfines y otras especies, aprovecha sus salidas en barco para retirar los plásticos y residuos que encuentra flotando. Una práctica que realiza desde hace tiempo, consciente del daño que la contaminación provoca en los ecosistemas marinos.

Sin embargo, esta vez la basura escondía una situación mucho más dramática: una vida dependía de que alguien se percatara de lo que estaba ocurriendo y decidiera actuar.

El episodio vuelve a poner el foco en el grave problema de los residuos que terminan en el mar. Bolsas, fragmentos de plástico, redes abandonadas y sedales pueden convertirse en auténticas trampas para tortugas, aves y otros animales marinos. En el caso de las tortugas, quedar enredadas puede impedirles nadar, alimentarse o salir a la superficie para respirar, poniendo en riesgo su vida.

Desde los servicios de protección de fauna marina se recuerda que, ante el hallazgo de una tortuga herida o atrapada, es fundamental avisar inmediatamente al 112 y facilitar la ubicación exacta. También es importante seguir las indicaciones de los especialistas, evitar tirar de cuerdas, sedales o anzuelos que puedan estar clavados en el animal y no suministrarle comida, agua ni medicamentos.

Si las autoridades autorizan su traslado a bordo, debe mantenerse en una zona protegida, fresca y a la sombra, sin cubrirle nunca la cabeza. Tampoco debe devolverse al mar por iniciativa propia, aunque aparentemente se encuentre recuperada, ya que podría sufrir lesiones internas o problemas respiratorios que necesitan una valoración veterinaria.

La historia de esta pequeña tortuga encontrada frente a Sa Foradada es, sobre todo, la de una segunda oportunidad. La de un animal que estuvo a punto de morir atrapado entre los desperdicios que los seres humanos dejamos en nuestros mares y que, por fortuna, se cruzó con unas personas que no miraron hacia otro lado.

El Mediterráneo es hogar de una enorme riqueza natural, pero también un ecosistema vulnerable que necesita protección. Cada plástico que se retira del agua cuenta, cada gesto de responsabilidad importa y, como ha demostrado este rescate en aguas de Mallorca, estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Vídeo: Buceaconluis.com 

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