crisis municipal de gobierno

Para el alcalde de Palma ya no es de interés municipal la semana del Orgullo: hace diez días sí lo era

Junta de gobierno extraordinaria para dejar sin efecto la autorización concedida por la edil cesada de Podemos

El Ayuntamiento se prepara para la batalla judicial que emprenderá la empresa adjudicataria tras su cancelación

La edil de Podemos cesada autorizó la Semana del Orgullo antes de que el alcalde Hila la destituyera

Palma Orgullo
La cesada edil de Podemos, Sonia Vivas, con los organizadores del suspendido Pride Week de Palma.

Para el alcalde de Palma, el socialista, José Hila, ya no es de interés municipal la semana del Orgullo, pero hace tan sólo diez días sí lo era, tal y como acordó la Junta de Gobierno de socialistas, independentistas de Més y Podemos que le empiezan a ver las orejas al lobo en los tribunales, tras el anuncio realizado ayer por la empresa adjudicataria de este evento, Ella Global Community, de que exigirá responsabilidades en los juzgados, después de que el primer edil anunciara la cancelación de este evento autorizado por la ya cesada concejala LGTBI de Podemos, Sonia Vivas.

En una reunión extraordinaria de la Junta de Gobierno, celebrada este mediodía, a instancias de los servicios jurídicos municipales, el nuevo acuerdo se basa en que se habría constatado «una desviación en lo que se refiere a las circunstancias que motivaron la declaración de interés público y su autorización municipal. Así, el acontecimiento no está autorizado y no se podrá celebrar».

Pero entre los argumentos que cita el gobierno municipal para su cancelación, no hay ninguno que no estuviera sobre la mesa, el día que se autorizó, caso de lo que ahora se califica como «un incremento no deseable de la mercantilización de las actividades a llevar a cabo».

Todas las actividades y conciertos, incluidos los horarios fueron aprobados el pasado ocho de junio. También se hace referencia a las manifestaciones públicas de entidades representativas del colectivo LGTBI exponiendo su malestar respecto a una desvirtualización, en este caso, Ben Amics.

Un posicionamiento público realizado reiteradamente por este colectivo antes y después de anunciarse este evento.

O las quejas por parte de los vecinos de Santa Catalina, que habían expuesto al Ayuntamiento su malestar con este acontecimiento. Antes de la aprobación del interés municipal por la Junta de Gobierno de la Pride Week ya se conocía el rechazo, que éste y otros eventos que autoriza el gobierno municipal en el parque de Sa Feixina, provocan entre los vecinos de un barrio con notable contaminación acústica en sus calles, sin que el equipo de gobierno lo tuviera entonces en cuenta.

Es más, no fue obstáculo alguno, para que el Ejecutivo municipal autorizara que, incluso, que se pudieran exceder en el Pride los límites sonoros previstos en la ordenanza durante los conciertos allí programados.

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