Comerciantes del centro de Sevilla tapian sus escaparates por miedo a saqueos nocturnos
Muchos negocios han colocado carteles en el exterior para avisar a sus clientes de que continúan abiertos
"Si me rompen el escaparate, me fastidian el mes", aseguraba un comerciante a OKDIARIO mientras tapiaba su negocio con planchas de madera y metal

Algunos comercios del centro de Sevilla –de calles como Velázquez, Sierpes y Tetuán– han blindado sus fachadas con maderas y estructuras metálicas ante el temor a posibles actos vandálicos y saqueos nocturnos. Algunos han contratado empresas especializadas y otros recurren a soluciones más caseras para proteger sus escaparates.
El centro de Sevilla ha cambiado su imagen durante la tarde-noche de este viernes. Numerosos comercios de las principales calles comerciales del centro de la capital hispalense han optado por tapiar sus escaparates ante el temor a posibles saqueos nocturnos. Una medida de protección que se ha extendido especialmente por las calles Velázquez, Sierpes y Tetuán, donde varios establecimientos han cubierto por completo sus fachadas para evitar daños en sus instalaciones y mercancías.
La mayoría de los locales que han adoptado estas medidas pertenecen a grandes cadenas comerciales y firmas de moda, cuyos escaparates permanecen protegidos mediante estructuras de seguridad instaladas con antelación. Algunos de estos establecimientos llevan con sus fachadas cubiertas desde primera hora de la mañana, mientras que otros han comenzado a blindarlas a lo largo de la tarde.
Pese a la imagen de negocios cerrados que ofrecen estas fachadas, algunos establecimientos han querido dejar claro que mantienen su actividad con normalidad. Para ello, han colocado carteles en el exterior en los que informan a los clientes de que continúan abiertos, aunque sus escaparates permanezcan completamente cubiertos por motivos de seguridad. «Nuestros escaparates permanecerán cubiertos», indican algunos de los mensajes colocados en los accesos.
La situación también ha llevado a pequeños comerciantes y negocios familiares a tomar medidas para proteger sus establecimientos. En estos casos, las soluciones son mucho más artesanales, con tablones de madera y estructuras metálicas colocadas directamente sobre los cristales. Algunos propietarios han decidido actuar durante la propia tarde-noche, ante la posibilidad de que sus escaparates puedan sufrir daños durante la noche.
Uno de estos comerciantes explicaba a OKDIARIO que había decidido proteger su escaparate porque la rotura de una luna supondría un importante contratiempo económico para su negocio. Según detallaba, sustituir un cristal de estas características puede costar entre 2.000 y 3.000 euros, una cantidad que, en un establecimiento familiar, puede echar por tierra la facturación de todo un mes. «Si me rompen el escaparate, me fastidian el mes», resumía este comerciante mientras preparaba la protección de su local.
Otros establecimientos también han optado por reforzar sus fachadas durante la tarde-noche, recurriendo incluso a empresas especializadas para instalar los sistemas de protección. De esta manera, conviven en las principales arterias comerciales de Sevilla grandes estructuras de seguridad contratadas profesionalmente con soluciones improvisadas por los propios propietarios.
El resultado es una estampa poco habitual en algunas de las calles más concurridas del centro de Sevilla, con escaparates completamente ocultos tras paneles de madera y otros elementos de protección. Una imagen que contrasta con la actividad comercial habitual de estas vías y que evidencia la preocupación de los comerciantes ante el riesgo de que sus establecimientos puedan convertirse en objetivo de posibles saqueos.