Cuatro millones de españoles en riesgo de exclusión
El Gobierno más progresista de la historia del mundo resulta que no es capaz de parar la decrepitud económica de millones de naturales que gracias a la inflación incontenible viven peor que antes de la llegada de Sánchez al poder. ¡Resulta irónico y hasta traidor que presuman de cohetes económicos!
¿Qué cohetes económicos, señor Sánchez/Cuerpo? Veo a diario a centenares de viejecitas/os, pensionistas con retribuciones de medio pelo, ir con su carro de la compra al supermercado del barrio y se pasan la mañana mirando los precios de cada producto que adquieren. Veo a millones de jóvenes que no se pueden emancipar del lar familiar porque no pueden alquilar una vivienda y mucho menos acceder a ella. En el terreno económico el sanchismo es una mentira tan grande como en el resto de las cosas, mucho más en aquellas áreas de las que presume.
Hay un clamor sordo, unánime: la vida se ha puesto muy difícil para una gran mayoría de españoles, y no digamos para el resto de la llamada clase media que el gobierno social/comunista ha ido liquidando poco a poco, entre otras razones, por una subida paulatina y brutal de impuestos.
Pero no se preocupa la parroquia porque Pedro Sánchez y sus cuates encontrarán responsables para esta situación de crisis económica sostenida. Para escurrir el bulto de la inflación siempre tiene a mano a Trump culpable de la carestía de la energía, especialmente de la gasolina. Para los bajos salarios siempre tendrá a mano culpar a los empresarios, olvidando que la subida de las cotizaciones sociales impide que el dinero que paga el empleador llegue al empleado.
De los precios de los alimentos, con subidas escandalosas de hasta el 60 por ciento, el enemigo ha sido señalado: el dueño de Mercadona al que los más recalcitrantes podemitas tildan de sanguijuela abusiva. Y todo así.
El hecho cierto y descriptible es que en materia de gasto público improductivo este gobierno «social/progresista/comunista» es el campeón de todos los campeones en consumir para su particular industria política los impuestos que arrebata a los ciudadanos. Nunca la Agencia Tributaria ha sido más rentable; Correos está haciendo su particular negocio repartiendo cartas oficiales reclamando hasta cinco euros. ¿Qué hace con esa morterada de miles de millones? Pagar los gastos personales del primer ministro, regar con buenos sueldos a los miles de contratados a dedo y abonar a regímenes emparentados con la izquierda grandes sumas para que de paso sostengan a Sánchez en diferentes foros internacionales.
Para ser tan de color rojo ningún miembro del Gobierno ha hecho nunca ningún requiebro de solidaridad y mucho menos ejemplaridad hacia los que las pasan canutas. Ellos ,a lo suyo: viajes por cuenta del contribuyente, magníficos hoteles, las mejores viandas y el que venga atrás, que arree.
Ya saben: progres de salón, wokes en estado puro. Que pregunten a El Cerilla de TVE dónde derrocha y por qué tanto dinero que no le pertenece.