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No es una procesión al uso: la sobrecogedora costumbre de un remoto pueblo zamorano donde usan su propia mortaja

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Viernes Santo de Bercianos de Aliste. Foto: Turismo Castilla y León
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En un pequeño municipio de la provincia de Zamora, la Semana Santa se desarrolla lejos del bullicio y del turismo masivo. En este pueblo no hay pasos multitudinarios ni recorridos interminables, sino un rito profundamente simbólico que pone el foco en la relación entre la fe y la muerte.

En Bercianos de Aliste, los cofrades no solo desfilan ante la imagen de Cristo y la Virgen, sino que visten la mortaja que será la suya cuando fallezcan.

Semana Santa en Bercianos de Aliste: la mortaja como símbolo de vida y muerte

La Semana Santa de Bercianos de Aliste, una pequeña localidad de la Zamora rural, remonta esta práctica a varios siglos atrás, asociada a épocas de epidemias como la peste negra.

En el Viernes Santo, los cofrades se reúnen al mediodía en la plaza principal y, antes de iniciar la procesión, visten una túnica blanca de lino que no es un traje procesional más sino la mortaja que se usará en su propio entierro. Esta prenda, que cubre la figura de cada participante, funciona como una metáfora de la fugacidad de la existencia humana.

La escena se desarrolla en un ambiente solemne. Las mujeres de mayor edad rompen el silencio con cánticos tradicionales mientras los cofrades, cada uno vestido con su mortaja, escuchan el Sermón del Descendimiento.

La talla del Cristo Crucificado (una escultura del siglo XIX) es desenclavada de la cruz, presentada ante la Virgen Dolorosa y colocada en una urna de cristal que será portadora central en la Procesión del Santo Entierro.

Este desfile no solo es un acto de fe, sino una experiencia emocional que marca tanto a los participantes como a los espectadores. Para quienes desfilan, portar la mortaja se convierte en un acto de reflexión sobre la propia finitud, un recordatorio de que la muerte es inevitable y parte del ciclo de vida que la propia Semana Santa celebra.

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Viernes Santo de Bercianos de Aliste. Foto: Turismo Castilla y León

Tradiciones insólitas de Semana Santa en España que sorprenden a los turistas

La de Bercianos de Aliste no es única tradición peculiar dentro del panorama español. Existen otras costumbres que sorprenden a los turistas. Éstas son algunas de ellas:

  • En Valverde de la Vera (Cáceres), los «empalaos», vestidos con un timón de madera y con el torso inmovilizado, caminan descalzos en señal de penitencia durante horas.
  • En Verges (Gerona), la Danza de la Muerte rememora la fragilidad de la vida a través de una danza simbólica con esqueletos que representa la inevitabilidad de la muerte.
  • La Tamborada de Hellín (Albacete) reúne a miles de tamborileros en una explosión sonora que dura varios días.

Estos ejemplos reflejan una España plural donde la religiosidad se combina con expresiones culturales que van más allá de las procesiones clásicas.

Por qué la tradición de la mortaja de Bercianos de Aliste perdura

Las costumbres como la mortaja viviente de Bercianos de Aliste sobreviven por numerosas razones: el arraigo comunitario, la transmisión intergeneracional de prácticas religiosas y el deseo de mantener una identidad local única dentro de un calendario cultural que, en muchas regiones, también tiene un importante componente turístico.

En pueblos con apenas unos cientos de habitantes, la Semana Santa puede llegar a multiplicar la población habitual, impulsada en parte por quienes buscan experiencias auténticas y diferentes a las que ofrecen las grandes ciudades.

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