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El robot cortacésped que lleva la inteligencia artificial al jardín es el Navimow i210 AWD

Navimow i210 AWD
Foto: Nacho Grosso
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El Navimow i210 AWD va dejando claro que los robots cortacésped ya no son dispositivos que solo siguen un cable enterrado para convertirse en máquinas conectadas, con sensores, visión artificial y rutas calculadas. Su propuesta se apoya en una instalación sin cable perimetral físico, mapeo automático desde la app y tracción total para afrontar jardines con desniveles, caminos o zonas irregulares.

Este tipo de dispositivo no busca únicamente ahorrar tiempo, cambia la forma de mantener el césped. En lugar de esperar a que crezca demasiado para cortarlo de una sola vez, el robot puede trabajar de manera frecuente, con pasadas planificadas y una altura de corte ajustada a las necesidades del jardín. El resultado buscado es un mantenimiento más constante y menos dependiente de una intervención manual cada semana.

Tracción total para jardines menos perfectos

El apellido AWD no es son unas siglas sin sentido. En el Navimow i210 AWD, la tracción total está pensada para mejorar la estabilidad en superficies que no siempre son planas ni uniformes. Jardines con pendientes, raíces, pasos de piedra o zonas con desnivel pueden poner en dificultades a un robot cortacésped convencional, especialmente si depende solo de dos ruedas motrices o si pierde adherencia al girar.

Aquí entran en juego las ruedas todoterreno, el control de tracción y la tecnología Xero-Turn, diseñada para realizar giros más precisos y reducir el impacto sobre el césped. La idea es que el robot pueda maniobrar en espacios ajustados sin arrastrar la hierba ni dejar marcas innecesarias, algo importante en jardines pequeños o medianos donde las zonas de paso son más frecuentes.

Foto: Nacho Grosso

También destaca su capacidad para trabajar en pendientes de hasta el 45 %, una cifra relevante para usuarios que tienen parcelas con desniveles visibles. No convierte cualquier terreno en apto para un robot cortacésped, pero sí amplía el margen de uso frente a modelos más básicos.

El Navimow i210 AWD llega con todo lo necesario para dejarlo preparado sin complicarse demasiado. En la caja se incluyen la base de carga, la fuente de alimentación, los elementos de fijación y las herramientas para sujetar correctamente la plataforma al suelo, algo que se agradece porque evita tener que buscar accesorios adicionales durante la instalación. La puesta en marcha también es sencilla, basta con colocar la base en una zona adecuada, vincular el robot con la aplicación, crear el mapa del jardín y ajustar los primeros parámetros de corte. No es un proceso de sacar y cortar en dos minutos, porque conviene dedicar un rato a hacerlo bien, pero sí transmite la sensación de producto pensado para usuarios que no quieren pelearse con una instalación compleja.

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Mapeo automático y adiós al cable perimetral

Uno de los grandes cambios en esta generación de robots cortacésped es la desaparición del cable perimetral como elemento central de instalación. Tradicionalmente, muchos modelos necesitaban delimitar el jardín con un cable físico, algo que podía complicarse si había varias zonas, caminos intermedios, bordes irregulares o cambios posteriores en el diseño del jardín.

El Navimow i210 AWD apuesta por un sistema de posicionamiento basado en Network RTK y visión, con mapeo automático desde la aplicación. A la hora de la verdad esto permite crear un mapa digital del área de trabajo y gestionar zonas desde el móvil. También facilita modificar límites, programar horarios o establecer áreas concretas sin rehacer una instalación física.

Captura: Nacho Grosso

Conviene tener en cuenta un detalle importante, las funciones basadas en Network RTK dependen de la cobertura disponible en cada zona. Por eso, antes de comprar un robot de este tipo, es recomendable comprobar la disponibilidad del servicio en la ubicación concreta donde se va a utilizar.

Visión artificial para detectar obstáculos

El sistema VisionFence añade una capa de seguridad y navegación mediante visión artificial. Su función es reconocer obstáculos habituales del jardín, como herramientas, muebles, juguetes, mascotas u objetos pequeños, y ajustar la ruta para evitar colisiones.

Este punto es clave porque un jardín real rara vez está completamente despejado. Una pelota, una manguera, una rama caída o una silla pueden aparecer de un día para otro. La detección inteligente no sustituye al sentido común, ya que siempre es mejor mantener la zona de trabajo lo más limpia posible, pero sí ayuda a que el robot se adapte mejor a situaciones cotidianas.

Foto: Nacho Grosso

Además, el control desde la app permite supervisar el estado del dispositivo, programar el corte y recibir avisos. El seguimiento GPS y las alarmas de seguridad añaden una capa útil frente a movimientos no autorizados o salidas del área de trabajo.

Casos de uso donde tiene más sentido

El Navimow i210 AWD puede encajar especialmente bien en jardines que no son completamente planos. No todos los céspedes domésticos son una superficie perfecta y rectangular. Hay parcelas con pequeñas pendientes, zonas más húmedas, pasos estrechos, desniveles junto a terrazas o áreas donde las ruedas de un cortacésped convencional pueden perder tracción. La tracción total cobra más sentido, porque no se trata solo de avanzar, sino de hacerlo con estabilidad y sin castigar el terreno en cada giro.

Otro caso de uso claro está en las viviendas donde el jardín se utiliza a diario. En casas con niños, mascotas, muebles de exterior o zonas de juego, el césped no siempre está despejado. Un robot cortacésped con detección de obstáculos ayuda a reducir interrupciones y evita que cada sesión de corte dependa de revisar el jardín al milímetro. Aun así, lo recomendable sigue siendo retirar objetos delicados, juguetes pequeños o cables antes de ponerlo en marcha, pero la visión artificial aporta un margen extra de tranquilidad.

Foto: Nacho Grosso

También resulta interesante para quienes tienen una segunda residencia o una vivienda con jardín que no se visita todos los días. En estos casos, el problema no suele ser cortar el césped una vez, sino mantenerlo bajo control durante semanas. Poder programar el trabajo desde la app, ajustar horarios y consultar el estado del robot permite llegar a casa y encontrarse el jardín en mejores condiciones, sin depender siempre de una jornada larga de mantenimiento al llegar.

Foto: Nacho Grosso

En jardines medianos con varias zonas, el mapeo digital puede ser una ventaja importante. Por ejemplo, una vivienda puede tener un área principal de césped, una franja lateral y una zona trasera separada por un paso de piedra. Con un sistema tradicional basado en cable perimetral, cualquier cambio en la distribución puede obligar a modificar la instalación. Con un mapa gestionado desde el móvil, la organización de áreas resulta más flexible y permite adaptar el corte a cómo se usa realmente el jardín.

Hay otro perfil de usuario para el que este tipo de robot tiene mucho sentido, quien quiere cuidar el césped de forma más constante, pero sin convertirlo en una tarea semanal. El corte frecuente y programado suele ser más amable con el jardín que los cortes muy espaciados, sobre todo en primavera y verano, cuando el crecimiento se acelera. En lugar de esperar a que la hierba esté demasiado alta, el robot puede mantener una altura más regular y hacer que el césped tenga un aspecto más uniforme.

También puede ser una solución práctica para personas mayores o usuarios que simplemente no quieren manejar maquinaria pesada. Cortar el césped puede parecer una tarea sencilla, pero empujar un cortacésped durante un buen rato, vaciar restos o maniobrar en zonas complicadas no siempre resulta cómodo. Un robot como el Navimow i210 AWD aporta comodidad a la vez que reduce el esfuerzo físico asociado al mantenimiento básico del jardín.

Hay un uso menos evidente pero bastante útil, jardines donde se quiere reducir el ruido y evitar cortes largos en momentos concretos del día. Al tratarse de un robot pensado para trabajar de forma más frecuente y autónoma, no hace falta concentrar todo el mantenimiento en una sola sesión. Esto permite repartir el trabajo en horarios más cómodos y mantener el césped a raya sin convertir el corte en una actividad que interrumpa la vida en casa.

Foto: Nacho Grosso

Un robot dentro de un ecosistema más amplio

El Navimow i210 AWD no llega solo. Segway Navimow está reforzando su presencia en el mercado de la jardinería inteligente con varias gamas orientadas a distintos tamaños de jardín y niveles de complejidad. La compañía se presenta como marca número uno mundial en ventas de cortacéspedes robóticos sin cable durante dos años consecutivos, según datos de Euromonitor citados por la propia firma.

Los premios Red Dot Design Awards refuerzan esa línea de trabajo, tecnología de primer nivel, diseño cuidado y una experiencia de uso menos dependiente de instalaciones complicadas.

El Navimow i210 AWD representa bien hacia dónde se mueve el cuidado del jardín, menos cableado, más automatización y una experiencia más parecida a la de otros dispositivos inteligentes del hogar. Su interés no está solo en cortar el césped, sino en hacerlo de forma constante, controlada y adaptada a jardines reales, con desniveles, obstáculos y zonas de uso diario. Para quien busca reducir tiempo de mantenimiento sin renunciar a un césped cuidado, es una propuesta muy completa dentro de la jardinería conectada. Tiene un precio de 1199 euros en la web del fabricante.

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