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Levoit Core 300S, el vigilante silencioso que le toma el pulso al aire de casa

Levoit Core 300S
Foto: Nacho Grosso
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Pocas veces un aparato de casa me aporta tanta tranquilidad a la vez que me da esa sensación de olvidarme de él, y eso es buena señal. El Levoit Core 300S lleva varios días encendido en mi salón y ha desaparecido de mi radar de preocupaciones, que es justo lo que uno espera de un purificador de aire. Lo enchufas, lo configuras en unos minutos y se pone a trabajar. Cumple sin que le pidas mucho y esa discreción termina siendo su mejor argumento.

Así es el Levoit Core 300S

De aspecto es un cilindro blanco de líneas limpias, con la mitad inferior perforada por donde respira y una tapa superior con controles táctiles. Mide poco más de treinta centímetros de alto, pesa poco y se mueve de una habitación a otra sin esfuerzo. No desentona en ningún salón ni dormitorio y no pide un sitio especial, cabe en una mesita, en el suelo junto al sofá o en una esquina. La toma de aire rodea todo el cuerpo, así que da igual cómo lo orientes, no hace falta dejarle un frente despejado como ocurre con los purificadores que aspiran solo por detrás.

Foto: Nacho Grosso

Fácil de instalar y de manejar

La puesta en marcha es de las más sencillas que he probado. Se descarga la app VeSync, se escanea un código, se conecta a la red WiFi y listo, sin esperas interminables ni pasos que se atascan. Aquí llega uno de sus mayores aciertos, la aplicación está traducida al español de forma impecablemente correcta, sin esos textos a medias tan habituales en la domótica asequible. Todo se entiende, desde los modos de ventilación hasta los ajustes del modo automático.

Desde la app tienes el control completo. Puedes elegir entre velocidad baja, media, alta, el modo automático o el modo dormir, encender y apagar en remoto y consultar el histórico de calidad del aire por día o por semana, algo que agradezco para ver de un vistazo cómo respira la casa a lo largo de la jornada. También muestra datos más decorativos que útiles, como las horas acumuladas de funcionamiento o el volumen de aire tratado, e incluso lo traduce a equivalencias curiosas tipo «árboles plantados».

Foto: Nacho Grosso

Si prefieres no tocar el móvil, funciona con Alexa y Google Assistant para encenderlo por voz, y los mismos controles están repetidos en la tapa del aparato, con un botón de bloqueo para que nadie los cambie sin querer, útil si hay niños en casa.

Detecta los cambios de aire mejor de lo que esperaba

El alma del aparato es un filtro HEPA que, según el fabricante, retiene el 99,97 % de las partículas de entre 0,1 y 0,3 micras: polen, polvo, caspa de mascotas y humo. Es ese cilindro amarillo que se ve al abrir la base, con una capa de carbón activado para los olores, y se sustituye a mano de manera simple, ya que la app indica el tiempo de vida que le queda disponible. A ese filtro lo acompaña un sensor láser que mide la calidad del aire en tiempo real y ajusta la ventilación por su cuenta cuando el aparato está en modo automático.

Captura: Nacho Grosso

Aquí viene lo que más me convenció. Uno de estos día me puse a cocinar y parte del aire enrarecido pasó de la cocina al salón, donde estaba el purificador. Lo detectó enseguida,  el nivel de PM2.5, que venía marcando cifras muy bajas, se disparó hasta 53 µg/m³ en cuestión de segundos y el aparato reaccionó solo, subiendo a una velocidad más intensa para limpiar el ambiente sin que yo tocara nada.

Captura: Nacho Grosso

En el histórico de la app ese episodio queda dibujado como un pico muy claro que sube y baja en poco rato, con la barra de ventilación acelerando justo debajo en el mismo momento. Cuando el aire volvió a estar limpio, volvió por su cuenta a un régimen suave. No es un medidor de laboratorio calibrado y no conviene tomárselo como una cifra científica, pero la reacción fue rápida y coherente con lo que estaba pasando en casa, que es lo que uno pide en el uso diario.

Temporizador y programación

Otra función que uso a menudo es el temporizador. Puedes decirle que se apague sola pasada una, dos o las horas que quieras, cómodo por la noche o cuando sales y no quieres dejarlo encendido sin necesidad. A eso se suma la programación por horario, que permite fijar encendidos y apagados automáticos a las horas que te interese, por ejemplo que se ponga en marcha un rato antes de llegar a casa. Entre el modo automático, el temporizador y los horarios, lo normal es acabar sin tocarlo casi nunca.

Captura: Nacho Grosso

En un dormitorio o un salón mediano rinde de sobra, y el modo dormir es tan silencioso que hay que acercarse para saber si está funcionando, un detalle importante para quien no soporta ruidos de fondo al dormir. Donde no conviene esperar milagros es en estancias grandes o muy diáfanas: es un purificador pensado para una habitación, no para ventilar toda una vivienda a la vez.

Mi veredicto

El Levoit Core 300S es una compra sensata para quien quiere aire más limpio sin tener que abordar un producto complejo. Es silencioso, fácil de manejar, con una app muy completa y un modo automático que reacciona de verdad a lo que pasa en la habitación. No promete más de lo que da y precisamente por eso me convence. Es una buena solución para hogares con alergias, mascotas o simplemente ganas de respirar mejor. Su precio oficial en la web de Levoit es de 149,99 euros, una cifra razonable para lo que ofrece.

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