DEFENSA NAVAL

Un submarino nuclear soviético sin luces chocó de noche contra el portaaviones USS Kitty Hawk, de 80.000 toneladas, y un capitán que estaba en el puente sintió «una sacudida bastante violenta»

El portaaviones USS Kitty Hawk, que chocó con un submarino nuclear soviético en 1984, repostando en alta mar
El portaaviones USS Kitty Hawk, que chocó con un submarino nuclear soviético en 1984, repostando en alta mar
Adrián Villellas

Al portaaviones USS Kitty Hawk, de 80.000 toneladas a plena carga, lo golpeó un submarino nuclear soviético en marzo de 1984. Ocurrió el día 21, a las 22.07, en el mar de Japón, al este de la ciudad surcoreana de Pohang. Lo cuenta la ficha oficial del buque del Mando de Historia y Patrimonio Naval (NHHC) de la Marina de EEUU.

El sumergible emergía en ese momento y navegaba sin luces. Según la Marina, se creía que era un submarino de ataque de la clase Victor I. Lo identificó de forma provisional como el K-314.

El capitán de navío Rogers, que estaba en el puente del Kitty Hawk, notó «una sacudida apreciable, una sacudida bastante violenta», según la historia oficial del barco.

Tres días de caza simulada

Team Spirit 84-1 era un ejercicio conjunto con Corea del Sur. Del 19 al 21 de marzo, el grupo del Kitty Hawk se cruzó con 43 aviones soviéticos, seis buques y un submarino.

El contralmirante Richard Dunleavy, director del programa de portaaviones, contó después lo que pasó en esos tres días. Los helicópteros del grupo habían detectado al submarino y lo habían «matado más de 15 veces». Eran ataques simulados, la forma en que un ejercicio mide si se habría podido hundir al enemigo.

Los marinos estadounidenses vieron al Victor I por primera vez el día 19, en superficie. Estaba a 50 millas náuticas (unos 93 kilómetros) por delante del rumbo previsto del portaaviones, y después se sumergió.

Una vela sin luces

La noche del 21, el grupo navegaba hacia el sur, rumbo al estrecho de Tsushima y al mar Amarillo. La colisión ocurrió a unas 150 millas (250 kilómetros) de Pohang, mientras el submarino subía a la superficie.

Tras el golpe, Rogers y el vigía de estribor vieron alejarse la silueta de la vela. Es la torre que sobresale del casco de un submarino. Ninguno de los dos vio luces de navegación en el buque soviético.

Submarino nuclear soviético de la clase Victor I navegando en superficie
Un submarino nuclear soviético de la clase Victor I, la misma que la Marina atribuyó al K-314, navega en superficie en 1990. (Foto: Marina de EEUU)

Dos helicópteros SH-3H Sea King del escuadrón HS-2 salieron a inspeccionarlo. Sus tripulaciones usaron gafas de visión nocturna y sonoboyas, unos sensores acústicos que se lanzan al agua. No apreciaron daños graves.

El Petropavlovsk nunca contestó

El portaaviones se detuvo y, con sus escoltas, se quedó en la zona para prestar ayuda. El Kitty Hawk intentó contactar mediante señales luminosas con el crucero Petropavlovsk, buque insignia de la agrupación soviética.

Según la ficha del NHHC, el crucero no respondió y el submarino siguió, al parecer, en condiciones de navegar.

La flota submarina soviética de aquellos años dejó otros episodios graves. Uno es el del K-278 Komsomolets, hundido en 1989 frente a Noruega, cuyo reactor todavía libera radiación en el fondo del mar.

Watkins culpó al comandante soviético

La Marina atribuyó la responsabilidad a los soviéticos, porque se habían colocado en una posición muy peligrosa. Así lo resume la historia oficial del buque.

El almirante James D. Watkins, jefe de Operaciones Navales entre 1982 y 1986, fue más duro. Dijo que el comandante soviético había mostrado «una pericia marinera atípicamente pobre» al no apartarse del Kitty Hawk.

Según Watkins, el único misterio era el motivo de ese error de juicio, algo que, en su opinión, debería preocupar en Moscú. El jefe de Operaciones Navales es el oficial de uniforme de mayor rango de la Marina de EEUU.

Un gigante de 319 metros

El Kitty Hawk debía su nombre al pueblo de Carolina del Norte donde los hermanos Wright volaron por primera vez en 1903. Entró en servicio el 29 de abril de 1961. Se dio de baja el 12 de mayo de 2009, en el astillero de Puget Sound.

Medía 319 metros de eslora y casi 77 de anchura en la cubierta de vuelo. Superaba los 30 nudos, más de 55 kilómetros por hora, y embarcaba entre 80 y 90 aviones. Su dotación prevista era de 4.582 personas.

Catorce meses antes, el 19 de enero de 1983, el portaaviones había chocado con el destructor canadiense HMCS Yukon. Fue en el Pacífico, cerca de la costa de Washington. Según el Yukon, los cascos no llegaron a tocarse y solo pudo dañarse una antena.

En 2021, otro submarino nuclear, el USS Connecticut, chocó contra una montaña submarina. Y hoy los portaaviones nucleares de EEUU pasan temporadas enteras en el mar, como el que acumuló 286 días de misión.

Velocidad y daños, sin cifra oficial

La ficha del NHHC no da la velocidad de ninguno de los dos barcos en el momento del choque. Tampoco describe daños en el casco del portaaviones ni explica qué reparaciones necesitó el submarino.

La identidad del sumergible tampoco quedó cerrada del todo. El texto oficial dice que se creía que era un Victor I y que se identificó «provisionalmente» como el K-314, sin ninguna versión soviética.

Los datos y las citas proceden de la ficha del Kitty Hawk en el Diccionario de Buques de Combate Estadounidenses del NHHC. El cargo de Watkins figura en su biografía oficial como jefe de Operaciones Navales.

Crédito de la imagen: Marina de EEUU, foto oficial USN 1097351 del NHHC.

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