Linterna sin pilas que funciona con el calor de la mano: ganó un premio de Google con 15 años y 13 años después sigue sin llegar a las tiendas
La linterna daba como máximo 24 lúmenes, obtuvo la patente US9723659 en 2017 y su inventora, que hoy firma como Andini Makosinski, trabaja sobre todo delante de las cámaras.
Con sólo 13 años y sin formación, un niño convirtió chatarra en una batería y su invento le llevó directo al MIT
Investigadores surcoreanos crean un dispositivo flexible que genera electricidad a partir del calor corporal sin baterías

En 2013, una estudiante canadiense de 15 años llegó a la final de la Google Science Fair con una linterna sin pilas que se encendía al sostenerla en la palma de la mano. Se llamaba Ann Makosinski, cursaba décimo curso en la St. Michaels University School de Victoria, en la provincia de Columbia Británica, y en septiembre de ese año ganó la categoría de 15 y 16 años del certamen.
Trece años después, su Hollow Flashlight («linterna hueca») tiene patente concedida en Estados Unidos y en Canadá, pero sigue sin venderse en las tiendas. Su autora, que hoy firma como Andini Makosinski, trabaja sobre todo delante de las cámaras como presentadora, productora y directora.
Cuatro placas Peltier alrededor de un tubo hueco
La linterna funciona con placas Peltier, unas piezas sin partes móviles que producen electricidad cuando una de sus caras está más caliente que la otra.
Según contó National Geographic en 2013, el diseño ganador usaba cuatro placas. La palma calienta su cara exterior y el aire que circula por el interior de un tubo de aluminio enfría la cara interna, de modo que la corriente aparece mientras alguien sujeta la linterna.
«Me interesa mucho aprovechar la energía sobrante, la energía que nos rodea pero que nunca llegamos a usar», explicó Makosinski a CBC News en junio de 2013. En el resumen de su proyecto escribió que decidió investigar la energía humana «cuando descubrí que somos como bombillas andantes de 100 vatios», según recogió National Geographic.
El reto fue subir el voltaje
Makosinski había experimentado con placas Peltier en su proyecto de séptimo curso y, antes de construir la linterna, hizo cálculos para comprobar si el calor de una mano bastaba para alimentar un LED, el diodo que emite la luz. Según CBC, concluyó que sobraba energía.
Las placas que compró en eBay daban potencia de sobra, pero el voltaje era solo una fracción del necesario, así que pasó meses probando circuitos e incluso fabricó sus propios transformadores, que tampoco bastaron.
«Me llevó bastante tiempo, porque tenía que hacerlo durante el curso y además tenía deberes, obras de teatro y todo lo demás», recordó en la misma entrevista con CBC. Admitió que hubo momentos en los que pensó que no funcionaría, y resumió su método así: «Simplemente tienes que seguir adelante».
La solución llegó con un artículo sobre captación de energía que proponía un circuito barato. La patente posterior describe un circuito de ese tipo, con un oscilador de transistor, un transformador elevador y un condensador, y sostiene que la diferencia de temperatura basta para generar «al menos unos 25 μW» de potencia, es decir, 25 millonésimas de vatio.
Más luz cuanto más frío hace
Makosinski construyó dos linternas, cada una con un tipo de placa algo distinto. Las dos brillaban más con el aire a 5 °C que a 10 °C, porque una diferencia mayor entre la mano y el ambiente produce más electricidad. Aun a 10 °C, ambas mantuvieron un haz estable durante más de 20 minutos, según sus propias mediciones.
Los materiales de cada una costaron unos 26 dólares, y ella calculaba que la fabricación en serie abarataría mucho el precio. Según Smithsonian Magazine, el premio de la Google Science Fair incluía una beca de 25.000 dólares.
El origen del proyecto era una amiga de Filipinas. «Me contó que había suspendido el curso porque no tenía electricidad, ni luz para estudiar por la noche», relató Makosinski a CBC en 2014.
De la feria de ciencias a la patente
En junio de 2014, ya con 16 años, recibió en el Ontario Science Centre de Toronto el Weston Youth Innovation Award, dotado con 2.000 dólares, y presentó una versión manos libres: una linterna frontal que se alimenta con el calor de la frente. Ya entonces reconocía el obstáculo comercial: «Están todos esperando a que el brillo de la linterna sea competitivo con el de las que hay en el mercado», dijo sobre los fabricantes interesados.
Según Smithsonian Magazine, las linternas comerciales daban entre 90 y 1.200 lúmenes, la unidad que mide la cantidad de luz, y la suya llegaba como máximo a 24.
La empresa Makotronics Enterprises solicitó la patente estadounidense el 8 de enero de 2016, con Ann y su padre, Arthur Makosinski, como inventores. La oficina de patentes de Estados Unidos la concedió el 1 de agosto de 2017 con el número US9723659, que cubre una linterna o un frontal alimentados por calor corporal.
En enero de 2017, cuando entró en la lista 30 Under 30 de Forbes, Makosinski dijo a CBC que esperaba llevar la linterna a producción ese mismo año. Para entonces ya había creado el eDrink, una taza que convierte el calor sobrante de una bebida caliente en electricidad para cargar el móvil.
Qué hace hoy Andini Makosinski
Su web oficial explica que tiene varias patentes de la linterna en Canadá y Estados Unidos y que espera que «algún día» estén disponibles en el mercado.
Según esa web, Andini Makosinski «trabaja sobre todo en pantalla». Ha presentado dos temporadas de Your World on Money, una serie sobre educación financiera premiada con un Telly Award, y la serie de ocho episodios de BBC Radio 1 dedicada a Hedy Lamarr, la actriz de Hollywood que inventó una técnica precursora del wifi y el Bluetooth.
También ha sido imagen de la línea Green Edition de Maybelline New York, ha dado cinco charlas TEDx y ha intervenido en las cumbres del G7 y del Y20.
En 2017 estudiaba Literatura Inglesa en la Universidad de Columbia Británica y lo justificaba así ante CBC: «Creo que es importante tener un equilibrio entre ciencias y letras para poder ser accesible en cualquiera de los dos campos». Su caso recuerda al de otros jóvenes inventores, como el niño que con 13 años convirtió chatarra en una batería.
La electricidad del cuerpo sigue en el laboratorio
En 2021, un equipo de la Universidad de Colorado en Boulder presentó en Science Advances un generador termoeléctrico elástico que se lleva como un anillo o una pulsera.
«En el futuro queremos poder alimentar tus dispositivos electrónicos de vestir sin tener que incluir una batería», dijo Jianliang Xiao, autor principal y profesor asociado del Departamento de Ingeniería Mecánica Paul M. Rady, en la nota de CU Boulder. Según el equipo, el dispositivo genera alrededor de 1 voltio por centímetro cuadrado de piel, y una pulsera deportiva podría dar unos 5 voltios durante un paseo a buen ritmo. Xiao calculaba que podría llegar al mercado en un plazo de cinco a diez años.
En la misma línea, investigadores surcoreanos han creado un dispositivo flexible que genera electricidad a partir del calor corporal sin baterías.
Lo que la linterna todavía no demuestra
Los datos de la linterna proceden del informe que Makosinski presentó a la Google Science Fair y de entrevistas en prensa, no de un estudio revisado por otros científicos. La propia patente cifra en torno al 10 % la eficiencia del convertidor con 50 milivoltios de entrada, y el brillo máximo de 24 lúmenes estaba muy por debajo del de una linterna comercial.
Tampoco consta un producto a la venta. En 2015, Global News llegó a publicar que la linterna estaba «en producción», pero en 2017 la propia inventora seguía hablando de llevarla a fábrica, y su web actual mantiene la comercialización como un deseo.
Crédito de la imagen: Andini Makosinski (annmakosinski.com).