CASO DE FRANCISCA CADENAS

Vigilados 24 horas: la UCO puso 20 micros para grabar a los asesinos de Francisca Cadenas con sus amigos

La UCO monitorizó la vida de los presuntos asesinos por completo durante un año y medio

Los sospechosos sí hablaron del crimen pero nunca del lugar concreto donde tenían enterrados los restos de la víctima

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Vigilados 24 horas: la UCO puso 20 micros para grabar a los asesinos de Francisca Cadenas con sus amigos.
Ángel Moya
  • Ángel Moya
  • Periodista en activo desde 1994, especializado en información de sucesos y actualidad. En OKDIARIO desde el año 2018, también colaboro en televisión y en radio.

Vigilados día y noche durante mas de un año:, la UCO puso sembró con 20 micrófonos el pueblo de Hornachos (Badajoz) para grabar las conversaciones entre los presuntos asesinos y agresores sexuales de Francisca Cadenas y su círculo de amigos de confianza.

Así monitorizaron con los micrófonos las conversaciones de los dos hermanos, en su propia vivienda, pero también en bares, aparcamientos y hasta en el cementerio de la localidad.

La Guardia Civil, como avanzó OKDIARIO, ya había pinchado desde octubre del año 2024 el teléfono de Julián, el principal sospechoso del crimen de su vecina y ahora homicida confeso ante el juez del caso.

Sin embargo, el pinchazo de los teléfonos no dio los resultados esperados ya que los hermanos evitaban comentar el crimen entre ellos. La Guardia Civil subió la apuesta y con permiso judicial llegó la instalación de micrófonos en la vivienda de Julián y de su hermano Manuel, también en prisión provisional acusado del homicidio de Francisca Cadenas.

Con el tiempo, la instalación de micrófonos se amplió a zonas comunes del pueblo, como bares, aparcamientos, e incluso el cementerio de Hornachos, tal y como avanza Editorial Prensa Ibérica. 

«Guerra psicológica» contra los asesinos

El motivo del despliegue masivo de micrófonos y escuchas móviles por todo el pueblo de Hornachos es que los hermanos comenzaron a ponerse a nerviosos por la guerra psicológica a la que les sometía la Unidad Central Operativa (UCO).

Los agentes presionaban a los dos sospechosos a través de falsos anónimos que recibía la familia de Francisca Cadenas y que se aireaban en prensa, forraron de carteles la puerta de la vivienda de los dos hermanos y realizaron varias reconstrucciones en la puerta de la casa de los sospechosos.

Los hermanos, que habían aguantado  casi nueve años sin desmoronarse, decidieron ir al cementerio para hablar discretamente del suceso y de sus preocupaciones, allí se sentían a salvo de la presión de la Guardia Civil sin saber que sus conversaciones eran grabadas.

Nunca hablaron de dónde estaba Francisca

Finalmente, perdieron la guerra psicológica con la UCO y comenzaron a hablar abiertamente del caso entre ellos, dando detalles reveladores y escabrosos del asesinato de Francisca Cadenas sin saber que les estaban grabando.

Lo único que no comentaron fue el lugar donde mantenían enterrados los restos de la víctima. Los sospechosos se referían a «ese rincón de la casa». Cuando la Guardia Civil inspeccionó a fondo la vivienda y halló los restos de la víctima, entonces Julián confesó parcialmente el crimen. Su propia confesión y todas las grabaciones de sus conversaciones les han llevado a prisión provisional acusados del homicidio de su vecina.

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