Incendios y amenazas: okupas de Barajas siguen hostigando a los vecinos a pesar del refuerzo policial
Los vecinos acusan a los okupas de quemar una moto e intentan agredir a una mujer y su hija
El refuerzo policial impide la llegada de más okupas pero no acaba con los altercados
Los okupas que tienen atemorizado al barrio de Barajas (Madrid) han vuelto a actuar durante el fin de semana. A pesar del refuerzo policial, han quemado de nuevo una motocicleta de un vecino, han intentado agredir a una madre y su hija y han seguido a una mujer hasta el punto que se vio obligada a pedir ayuda. Tres nuevos incidentes en sólo 72 horas.
Los vecinos son rehenes de la violencia de los okupas en su barrio Barajas desde hace meses. La situación, denuncian, ha pasado de los insultos y las amenazas diarias a la violencia y los robos.
Los protagonistas son cerca de 40 okupas magrebíes y subsaharianos que se han establecido en un antiguo edificio industrial de la calle Trespaderne y a los que los vecinos responsabilizan de los picos de inseguridad que está sufriendo el barrio desde su llegada.
El «censo» de okupas
Tras dos meses de protestas, y dos concentraciones frente al edificio okupado, el día 23 de septiembre la Delegación del Gobierno convocó a los vecinos a una reunión en la que les prometió reforzar la seguridad en la zona.
Desde entonces, al menos un patrulla de la Policía Nacional permanece apostado en la puerta del edificio de los okupas. Los agentes no han expulsado a los okupas ya que de momento la ley no se lo permite, pero han hecho una suerte de «censo» y no dejan pasar a los nuevos okupas que acuden buscando alojamiento en el inmueble.
Estos okupas recién llegados son los que están protagonizando los últimos incidentes. Cuando comprueban que la Policía no les va a dejar entrar al edificio, los okupas arremeten contra los vecinos, a los que culpan de su situación y los hacen objetivo de sus amenazas e insultos.
Se plantean una nueva concentración
Este fin de semana ya se ha registrado una tentativa de agresión. En otro caso, un okupa que pernoctaba en la calle guardó sus pertenencias bajo la funda de una moto. El dueño de la moto fue a coger su vehículo y dejó en la calle las mantas y los objetos que halló. Cuando el okupa acudió a recogerlos, no los encontró y en venganza intentó quemar la moto del vecino. Afortunadamente, los testigos de los hechos consiguieron apagar las llamas que ya habían consumido la funda de la moto y quemado el asiento.
«Con la presencia de la Policía en la puerta del edificio la cosa ha mejorado, pero los incidentes se siguen produciendo, los okupas siguen bebiendo y drogándose en los parques y nos hacen la vida imposible, esto no se soluciona hasta que los echen a todos», explica una vecina.
Fuentes vecinales confirman que si la situación no cambia y se expulsa a los okupas, volverán a concentrarse frente al edificio okupado. Los vecinos aseguran que les han perdido el miedo a los okupas.
Lo último en Sucesos
-
El móvil del crimen del cirujano de Marbella: una disputa de 16.000€ por una operación de aumento de glúteos
-
A juicio seis personas por obligar a mujeres a prostituirse y blanqueo de capitales en Oviedo
-
Así ha evitado la Guardia Civil el secuestro de un joven de 24 años en Burgos: hay 4 detenidos
-
La Guardia Civil investiga a los padres de un bebé de 14 meses por ser intoxicado con cannabis en La Rioja
-
Detenido un joven de 18 años por matar en Vallecas a su vecino de 44 años a puñaladas
Últimas noticias
-
Adiós a los ultraprocesados: comida ecológica sin intermediarios y a un precio justo en BioCultura Madrid
-
Jorge Buxadé: «Para evitar las llegadas de pateras tienes que poner tu muro de protección en el mar»
-
Cornuda y apaleada en Palma: con un pie en la cárcel por husmear el móvil de su pareja, descubrir su infidelidad y difundir sus mensajes
-
Detenido un joven argelino llegado en patera tras asaltar un piso turístico en Mallorca con tres chicas dentro: robó y se sirvió varias copas de vino
-
El Gobierno de Sánchez quiere rematar la legislatura en Menorca atacando el patrimonio y derribando las catalogadas y protegidas ‘casetes de vorera’