Se fuga el empleado de un geriátrico acusado de violar a una anciana con Alzheimer durante 8 meses en Madrid
El violador, de origen peruano, le confesó los hechos a la compañera de trabajo que le sorprendió en plena agresión
"Entiéndame, somos hombres", le dijo al director de la residencia de ancianos antes de fugarse
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Un violador, empleado de una residencia de ancianos de Madrid, se ha fugado antes de que le detengan por violar durante ocho meses a una anciana de 83 años que padecía Alzheimer y estaba ingresada en el geriátrico de San Chinarro (Madrid) en el que trabajaba.
El agresor, de origen peruano y 57 años de edad, le confesó los hechos a otra trabajadora que le sorprendió en plena agresión sexual a la anciana y le prometió «no volver a hacerlo».
Lamentablemente, la trabajadora tardó dos días en comunicarle el asunto a la dirección del centro: «No tenía pruebas y me daba miedo perder mi trabajo», y cuando desde la residencia de ancianos alertaron a la Policía, el violador peruano había desaparecido; se cree que fugado a su país de origen.
Los hechos tuvieron lugar el 27 de julio del año 2025 en la residencia de ancianos Bouco del barrio de San Chinarro, tal y como adelanta ABC.
Esa noche, una trabajadora escuchó gritar a la anciana en un baño que no era el de su habitación, acudió y sorprendió al violador en plena agresión sexual.
El cuidador de la residencia le confesó a su compañera que llevaba ocho meses violando a la anciana y le prometió que «no volvería a hacerlo». La trabajadora tardó dos días en denunciar los hechos ante la dirección del centro, aunque tenía sospechas desde hacía semanas, dijo un día después a la Policía.
«Somos hombres, no diga nada»
La residencia denunció el caso y los agentes fueron a detener al violador, pero este se había esfumado, alertado sin querer por la dirección del centro, que le llamó para despedirle antes de que la policía fuera a por él.
En esa llamada, el violador le dijo a su jefe a modo de disculpa que «había sido un error que no iba a volver a ocurrir, ya que dimitía de su puesto y que le comprendiera porque todos somos hombres, que quede esto entre nosotros, por favor»; fueron sus últimas palabras antes de fugarse.
Ahora, el juzgado de Madrid que instruye el caso ha ordenado su busca y captura y de paso ha citado a la Residencia de Ancianos como responsable civil subsidiaria en el caso.