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Giro en la vida de Jennifer Aniston al recibir una de las peores noticias: «Vive en un temor constante»

Jennifer Aniston acaba de cumplir 57 años

La actriz ha recibido una noticia que ha hecho saltar las alarmas de Hollywood

Fuentes cercanas han confirmado que las autoridades han soltado al acosador de Jennifer Aniston

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La vida de Jennifer Aniston ha dado un giro inquietante tras conocerse una decisión judicial que afecta directamente a su seguridad personal. La actriz, mundialmente reconocida por su papel en Friends, afronta un nuevo escenario después de que el hombre acusado de acosarla haya sido puesto en libertad bajo custodia para seguir un programa de tratamiento de salud mental. La resolución, dictada por un tribunal de Los Ángeles, ha generado preocupación en su entorno más cercano y ha obligado a reforzar las medidas de protección en torno a su domicilio.

El acusado, Jimmy Wayne Carwyle, fue detenido tras un incidente ocurrido en mayo de 2025, cuando estrelló su vehículo contra los portones de la residencia de la actriz en Bel Air. El suceso, que ya entonces encendió las alarmas sobre la seguridad de Aniston, volvió a cobrar actualidad al conocerse que el tribunal ha autorizado su liberación condicionada a estrictas medidas de control y tratamiento.

De acuerdo con los documentos judiciales, Carwyle deberá permanecer integrado en un programa de salud mental sin ausentarse sin autorización y cumplir de forma estricta con la medicación prescrita. Además, tendrá que llevar un dispositivo GPS en el tobillo, abstenerse del consumo de alcohol y drogas, no poseer armas y mantenerse al menos a 1.6 kilómetros de la actriz y de cualquiera de sus propiedades.

Una noticia muy complicada

La decisión judicial no ha sido bien recibida por la defensa de Jennifer Aniston, que había solicitado el internamiento del acusado en un hospital estatal de máxima seguridad. Los abogados de la intérprete argumentaron ante el tribunal que su cliente «vive con un temor constante» ante la posibilidad de que el hombre vuelva a acosarla si no recibe tratamiento en un entorno más restrictivo.

Jennifer Aniston posando. (Foto: Gtres)

En los escritos presentados, el equipo legal advirtió del riesgo de reincidencia y subrayó la obsesión persistente que el acusado habría desarrollado hacia la actriz. A su juicio, el tratamiento ambulatorio podría resultar insuficiente para garantizar la seguridad de la víctima, una preocupación que comparten fuentes cercanas a la intérprete.

Los documentos sobre Carwyle

Los documentos judiciales describen a Carwyle como una persona que padece esquizofrenia, trastornos por consumo de alcohol y cannabis, además de delirios erotomaníacos y creencias hiperrreligiosas. Entre 2023 y 2025, el acusado se habría referido repetidamente a Aniston como su «mujer» en correos electrónicos, mensajes de voz y publicaciones en redes sociales, en algunos casos llegando a planificar nombres para supuestos hijos en común.

Este patrón de comportamiento obsesivo se habría intensificado con el paso del tiempo, según relatan personas de su entorno. Amigos y conocidos señalaron un deterioro notable de su conducta durante la pandemia, etapa en la que comenzó a enviar mensajes delirantes y a incrementar el consumo de sustancias.

Julia Carwyle, esposa del acusado, declaró que sabía que él había viajado a California con la intención de conocer a la actriz, aunque nunca imaginó que su obsesión alcanzaría ese nivel. Su testimonio refuerza la idea de que el comportamiento del acusado evolucionó hacia una fijación cada vez más intensa y desconectada de la realidad.

El relato de familiares y allegados coincide en señalar que el aislamiento social y los problemas de salud mental contribuyeron a agravar su situación. La combinación de trastornos psiquiátricos y consumo de sustancias habría favorecido la construcción de una narrativa delirante en la que la actriz ocupaba un papel central.

La situación es muy tenso

Tras conocerse la liberación bajo custodia del acusado, distintos medios han señalado que se han reforzado las medidas de seguridad en torno a Jennifer Aniston. Aunque no han trascendido detalles concretos por motivos de privacidad, fuentes cercanas apuntan a un aumento de la vigilancia y a la revisión de los protocolos de protección.

La preocupación en el entorno de la actriz se mantiene, especialmente ante la posibilidad de que el acusado intente retomar el contacto. La orden judicial establece una distancia mínima obligatoria y un control permanente mediante GPS, pero el temor a un posible incumplimiento de las medidas sigue presente.

El caso vuelve a poner sobre la mesa los riesgos que enfrentan las figuras públicas en materia de acoso y seguridad personal. La exposición mediática, unida al acceso constante a redes sociales, puede facilitar conductas obsesivas que traspasan los límites de la privacidad y derivan en situaciones de peligro.

Mientras la justicia busca equilibrar el tratamiento del acusado con la protección de la víctima, Jennifer Aniston continúa desarrollando su vida profesional bajo un clima de inquietud que dista de la normalidad. El proceso judicial sigue abierto y la evolución del tratamiento del acusado será determinante para evaluar si las medidas adoptadas resultan suficientes para garantizar su seguridad.

Por ahora, el entorno de la actriz mantiene la cautela y la vigilancia, consciente de que la resolución judicial marca un punto de inflexión en un caso que aún no ha dicho su última palabra.