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Descubrimientos

Los paleontólogos se frotan las manos: encuentran una remota cueva repleta de fósiles de más de un millón de años

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En una cueva remota de la Isla Norte de Nueva Zelanda, los investigadores han desenterrado un conjunto de fósiles datados entre 1,55 y 1 millón de años de antigüedad, un periodo del Pleistoceno temprano del que hasta ahora apenas había registros en el país.

La magnitud y variedad de los restos, que incluyen aves y anfibios hasta ahora desconocidos por la ciencia, ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo era la biodiversidad mucho antes de la llegada de los humanos.

Una cueva en Nueva Zelanda revela fósiles de más de un millón de años

La cueva, denominada Moa Eggshell Cave, está situada en la región de Waitomo, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, y ha proporcionado el primer conjunto documentado de fauna terrestre vertebrada del Pleistoceno temprano en este tipo de depósitos espeleológicos del país.

El estudio responsable del hallazgo fue publicado en la revista científica Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology.

Los restos fósiles se encontraban estratificados entre dos capas de ceniza volcánica (una de aproximadamente 1,55 millones de años y otra de 1 millón de años) que permitieron a los científicos fechar con precisión los sedimentos en los que estaban incrustados.

Estas capas de tefra actuaron como sellos temporales que sirvieron para reconstruir el contexto ambiental y cronológico de la fauna descubierta.

Hallan especies desconocidas de fauna prehistórica en una cueva

Según informa el Museo de Canterbury, entre los fósiles recuperados hay al menos 12 especies de aves y cuatro de anfibios, muchas de ellas desconocidas hasta ahora.

Entre los descubrimientos más significativos figura un nuevo pariente antiguo del kakapo, un loro emblemático de Nueva Zelanda que en la actualidad es un ave voladora incapaz de volar y en peligro crítico de extinción.

Según los análisis, este pariente antiguo, bautizado como Strigops insulaborealis, podría haber conservado la capacidad de vuelo, aunque se requieren más estudios para confirmarlo.

Además, los restos incluyen un ancestro del takahe, otra especie de ave que hoy se considera rara y endémica de Nueva Zelanda, así como fósiles de una especie de paloma extinta.

Extinciones naturales en Nueva Zelanda antes de la llegada de los humanos

Uno de los aspectos más importantes del estudio es que los fósiles revelan que entre el 33% y el 50% de las especies de la Isla Norte se extinguieron en el último millón de años antes de la llegada de los primeros humanos.

Esta proporción de extinciones, anterior a cualquier impacto humano, sugiere que factores ambientales naturales (como cambios climáticos drásticos y erupciones volcánicas de gran escala) jugaron un papel determinante en la remodelación de los ecosistemas.

Implicaciones del hallazgo de fósiles para la ciencia y conservación

Más allá del valor académico, este descubrimiento tiene implicaciones amplias para entender cómo los grandes cambios ambientales del pasado influyeron en la biodiversidad actual de Nueva Zelanda.

Este descubrimiento permite a los científicos trazar patrones de extinción y evolución mucho más complejos de lo que se pensaba, y sitúa el papel de los eventos naturales por encima de la simple llegada humana en varios capítulos de la historia biológica del país.

El extraordinario hallazgo en Moa Eggshell Cave proporciona datos esenciales para reconstruir cómo se forjaron y transformaron las comunidades de animales en Nueva Zelanda mucho antes de que el ser humano comenzara a dejar huella en su entorno.