Los ultraprocesados y su estrecha relación con el síndrome de fragilidad
Seguro que ya sabes lo que son los ultraprocesados, esos productos que al mirar en la etiqueta para saber un poco más sobre los ingredientes que contienen nos sorprenden con una larga lista de aditivos y elementos añadidos durante su elaboración, alimentos llenos de transformaciones físicas y químicas. Pues se ha especificado su estrecha relación con el síndrome de fragilidad.
Las pizzas, los snacks, los dulces, la bollería… cada vez es más la gente que está concienciada acerca del hecho que este tipo de alimentos pueden afectar en el desarrollo de enfermedades crónicas, factores de riesgo metabólico como obesidad, colesterol elevado o hipertensión e incluso cáncer.
¿Qué es el síndrome de fragilidad?
Se trata de una patología que suelen sufrir las personas mayores caracterizada por la disminución de la fuerza y de la resistencia, así como de un aumento de la vulnerabilidad ante factores de estrés sobre la salud como los catarros, la deshidratación o la fiebre.
Algunos de los componentes de este síndrome son la reducción de velocidad al caminar y la aparición de pérdida de peso no intencional. Esta última, también llamada Sarcopenia (reducción de la masa muscular), está relacionada con los cambios metabólicos que se producen en la tercera edad.
A su vez, estos cambios en el metabolismo los asociamos con ese elevado consumo de energía en poco volumen de comida que suponen los ultraprocesados, muy densos en calorías y normalmente con mucha grasa animal, sal, azúcares simples y poca fibra o vitaminas.
Los alimentos que sobre todo se desaconsejan son los lácteos ultraprocesados como los yogures azucarados o saborizados, y las bollerías, pasteles y zumos industriales.
De hecho, muchos estudios (como el realizado por el Ciber de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp) y de IMDEA-Food Institute (CEI UAM+CSIC) apoyan la relación entre la pérdida de función en los ancianos con el consumo de este tipo de alimentos.
A partir de los resultados obtenidos de este estudio, que apunta a una mayor lentitud al caminar entre las personas mayores que consumen más ultraprocesados, se cree que estos podrían estar relacionados con alteraciones en el sistema nervioso y en la transmisión de impulsos nerviosos, además de con la integridad del músculo.
Substituirlos con alimentos de baja densidad energética pero ricos desde el punto de vista nutricional será lo mas idóneo: carnes, pescados, frutas, verduras y legumbres; en definitiva, alimentos que sean lo más naturales posibles.
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