Si sientes irritabilidad y profunda ira cuando escuchas a la gente masticar no eres raro, tienes un trastorno neurológico y está avalado por los profesionales
Entender por qué a algunas personas les resulta incómodo este ruido resulta fundamental
Las personas no perciben el mundo de la misma manera, ya que existen múltiples sensibilidades
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Las personas no perciben el mundo de la misma manera, ya que existen múltiples sensibilidades que influyen en cómo interpretan los estímulos cotidianos. Algunas son más visuales, otras auditivas, y otras presentan respuestas intensas ante ciertos sonidos específicos. Dentro de este abanico se encuentra la misofonía, una condición poco comprendida pero cada vez más reconocida: es decir, cuando escuchas a la gente masticar.
Entender por qué a algunas personas les resulta incómodo este ruido resulta fundamental para fomentar la empatía y mejorar la convivencia en entornos sociales, familiares y laborales diversos y promover respeto mutuo en sociedad. Según Aural Centros Auditivos, La misofonía es una alteración neurológica que se presenta como una alta sensibilidad a un sonido concreto. Es un trastorno caracterizado por una reacción desproporcionada a sonidos específicos como masticar, respirar o teclear.
Qué es la misofonía o cuando escuchas a la gente masticar
Sus características incluyen irritación intensa, ansiedad o ira inmediata ante estímulos auditivos concretos, incluso cuando son suaves. Entre los síntomas se encuentran aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular, necesidad de escapar y dificultades de concentración.
Las causas no están completamente claras, pero se asocian a factores neurológicos, aprendizaje condicionado y experiencias previas. No existe una prevención absoluta, aunque la educación, la gestión del estrés y la detección temprana ayudan.
En cuanto al tratamiento, se utilizan terapias cognitivo conductuales, técnicas de regulación emocional, uso de sonido ambiental y, en algunos casos, apoyo farmacológico para reducir la respuesta.
Hablamos de un trastorno en el que determinados sonidos provocan una reacción emocional y física desproporcionada. Los sonidos desencadenantes suelen ser específicos, repetitivos y generalmente producidos por otras personas, como masticar, respirar fuerte o hacer clic con un boli.
«Se cree que el problema de base no se encuentra en nuestros oídos, sino en el sistema nervioso central y en su forma de interpretar los sonidos», asegura Aural Centros Auditivos.
Las características de la misofonía
- Respuesta automática e involuntaria: la reacción no se elige ni se controla fácilmente; aparece de forma inmediata ante el estímulo.
- Sonidos desencadenantes específicos: no todos los ruidos molestan, sino algunos muy concretos, como masticar, sorber, carraspear o teclear.
- Hipersensibilidad auditiva selectiva: a diferencia de otros trastornos, la sensibilidad está focalizada en ciertos sonidos y no en todos.
- Alta carga emocional: los sonidos generan respuestas intensas como irritación, angustia o enfado, más allá de lo esperable.
- Relación con el entorno social: los desencadenantes suelen estar relacionados a acciones humanas, lo que puede generar conflictos interpersonales.
Claso Audiología explica que Dado que los sonidos que actúan como «desencadenantes» en esta condición son bastante comunes en el hogar, en el lugar de trabajo y en las reuniones sociales, la misofonía tiene efectos devastadores en la vida social, familiar y personal de la persona que la sufre.
Los síntomas de a quien le molesta escuchar a otros masticar
- Irritación intensa e inmediata: una sensación de molestia que aparece rápidamente y puede escalar en segundos.
- Enfado o agresividad interna: pensamientos negativos o impulsos de confrontación hacia la persona que produce el sonido.
- Ansiedad o angustia: sensación de incomodidad emocional que puede volverse persistente en entornos con sonidos desencadenantes.
- Reacciones físicas: aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular, sudoración o sensación de calor. «Nuestro oído está conectado con el sistema límbico, el de las emociones, por tanto, la reacción emocional a un sonido es algo natural», explica Aural Centros Auditivos.
- Dificultad de concentración: el sonido interfiere con tareas laborales, académicas o actividades cotidianas.
Las causas de la misofonía
Aunque no existe una causa única confirmada, diversos factores pueden contribuir al desarrollo de cuando escuchas a la gente masticar.
- Alteraciones en el procesamiento neurológico del sonido.
- Conexiones atípicas entre el sistema auditivo y emocional.
- Experiencias negativas asociadas a ciertos sonidos.
- Factores genéticos o predisposición familiar.
- Aprendizaje condicionado a lo largo del tiempo.
- Alta sensibilidad emocional o sensorial.
¿Cómo prevenir la misofonía?
No siempre es posible prevenirla completamente, pero sí se pueden tomar medidas para reducir su impacto:
- Fomentar una educación emocional desde edades tempranas.
- Identificar y gestionar el estrés.
- Evitar la exposición prolongada a sonidos irritantes.
- Promover ambientes tranquilos y organizados.
- Practicar técnicas de relajación como la respiración consciente.
- Buscar ayuda profesional ante los primeros signos.
Alternativas de tratamiento para quien les molesta la gente masticar
- Terapia cognitivo-conductual
- Técnicas de regulación emocional
- Entrenamiento en atención plena (mindfulness)
Apoyo psicológico especializado. «Se recomienda a los pacientes realizar tratamiento psicológico para poder “entrenar” a nuestro cerebro y que no considere molestos estos sonidos», aseguran los expertos de Aural Centros Auditivos.
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