Nuevos propósitos: el 90% de las personas quiere mejorar sus hábitos, pero sólo el 30% lo consigue
Los hogares quieren comer mejor, pero el día a día y el precio complican las decisiones saludables
La falta de planificación y la confusión nutricional favorecen la improvisación y los ultraprocesados
Los hábitos alimentarios de los hogares españoles muestran una brecha persistente entre la intención y la práctica. Aunque cada vez más personas quieren comer mejor, factores como el precio, la falta de tiempo, la improvisación y la percepción de que lo saludable es más caro continúan condicionando la cesta de la compra.
Tal y como refleja el II Radar SaluDiable sobre hábitos de alimentación, realizado por Grupo Dia, muchos consumidores siguen creyendo que elegir fruta de temporada, pescado fresco o alternativas integrales supone un mayor esfuerzo económico, lo que termina desplazando opciones equilibradas en favor de soluciones rápidas o ultraprocesadas. A esta dificultad cotidiana se suma un entorno saturado de mensajes contradictorios que aumenta la confusión nutricional y dificulta tomar decisiones informadas.
En este contexto, la directora de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo Dia, Pilar Hermida, explica a OKSALUD que existe una fuerte voluntad de cambio, pero que la realidad del día a día limita su consolidación. La responsable subraya que «nueve de cada diez personas quiere mejorar sus hábitos y, sin embargo, sólo tres lograron mantenerlos», una diferencia que atribuye principalmente al coste percibido de comer sano y al ritmo acelerado de la vida laboral y familiar. Asimismo, insiste en que muchas familias consideran que es difícil comer «saludable, fácil, rápido y económico a la vez», lo que las lleva a simplificar decisiones y recurrir a opciones menos equilibradas.
La distribución, clave
En este sentido, Hermida explica que la distribución puede desempeñar un papel decisivo para reducir esta brecha, ya que el consumidor necesita entornos que faciliten la decisión saludable, no que la dificulten. Desde su perspectiva, ofrecer frescos accesibles, productos de calidad, alternativas saludables en marca propia y una experiencia de compra clara y sencilla puede ayudar a que la intención inicial no se pierda por el camino. La responsable también recuerda que muchos clientes buscan soluciones prácticas adaptadas al ritmo de vida actual, como frutas y verduras listas para consumir o productos diseñados para métodos como la airfryer, que permiten ahorrar tiempo sin renunciar a un mejor perfil nutricional.
Por su parte, el asesor nutricional de Grupo Dia, Jaume Giménez, aporta una mirada centrada en los comportamientos alimentarios reales, explicando que una de las razones más comunes por las que los consumidores se alejan de una dieta equilibrada es la falta de planificación, que conduce «a improvisar y acabar eligiendo opciones menos saludables». Esta improvisación suele producirse en aquellos momentos en los que la falta de tiempo, el hambre y el cansancio confluyen, empujando a soluciones rápidas en lugar de alternativas frescas o variadas. Giménez alerta además de la existencia de “mucha confusión nutricional”, ya que una parte de la población sustituye alimentos naturales por productos etiquetados como «light», «sin azúcar» o «integrales», que no necesariamente cuentan con un mejor perfil nutricional y que a veces generan una falsa sensación de estar tomando decisiones saludables.
El experto también señala que la creciente presencia de mensajes nutricionales en redes sociales, medios y plataformas digitales no siempre se acompaña de un aumento real del conocimiento. Más bien ocurre lo contrario: la exposición constante a recomendaciones contradictorias y a discursos simplificados favorece la confusión y la frustración, especialmente entre quienes intentan mejorar su alimentación pero no tienen referencias claras y fiables. Esto provoca que algunos consumidores abandonen sus intentos de comer mejor al sentir que la información cambia constantemente o que lo «saludable» exige un esfuerzo difícil de sostener.
Comida saludable por 2,5 euros
Tanto Hermida como Giménez coinciden en que mejorar los hábitos alimentarios requiere una combinación de accesibilidad, educación y simplicidad. El objetivo —señalan— no es solo ampliar la oferta saludable, sino convertir esa oferta en una opción real para cualquier hogar, independientemente de su presupuesto o de su tiempo disponible. Por eso, insisten en herramientas prácticas como la planificación de menús, las listas de la compra, el uso de legumbres y cereales integrales como base económica y nutritiva, o el recurso a frutas y verduras de temporada, tanto frescas como congeladas.
Desde la compañía recuerdan que es posible diseñar comidas saludables por unos 2,5 euros, demostrando que una alimentación equilibrada no tiene por qué ser sinónimo de mayor gasto. En última instancia, explican, facilitar que comer mejor sea un hábito sostenido pasa por acompañar al consumidor con información clara, productos accesibles y entornos de compra que hagan más fácil —y posible— la decisión saludable.
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