Mónica García deja a España a la cola de Europa en biopsia líquida, clave en oncología de precisión
En otros países, más del 80 % de sus centros utilizan biopsia líquida para tratamientos personalizados y diagnóstico avanzado
Mientras países como Francia, Alemania o Reino Unido avanzan con paso firme en la incorporación de la biopsia líquida como herramienta clave de la oncología de precisión, España sigue rezagada, sin una estrategia nacional clara que garantice su acceso equitativo en el Sistema Nacional de Salud. Oncólogos y expertos coinciden en que estas técnicas, menos invasivas y fundamentales para el diagnóstico, seguimiento y personalización de tratamientos contra el cáncer, deberían formar parte de la cartera básica, pero su uso continúa siendo irregular y limitado a centros punteros o a la investigación.
En este contexto, la gestión del Ministerio de Sanidad, encabezado por Mónica García, es objeto de crítica por no haber impulsado avances concretos que corrijan esta brecha con Europa: pese a la evidencia científica y a las reiteradas peticiones del sector, la biopsia líquida sigue sin ocupar el lugar estratégico que le corresponde, perpetuando desigualdades entre comunidades autónomas y frenando el progreso hacia una verdadera medicina de precisión en España.
Según distintos datos e informes del sector, Francia, Alemania y Reino Unido son los países europeos líderes en adopción de biopsia líquida para el manejo del cáncer, gracias a estructuras organizadas de salud pública, mayor inversión en oncología de precisión y programas que facilitan el acceso clínico y de investigación a estas técnicas. En estos países, más del 80% de los centros de atención médica utilizan biopsia líquida como parte de tratamientos personalizados y diagnóstico avanzado.
Además, otros estudios proyectan que Francia liderará el crecimiento del mercado de detección temprana de múltiples cánceres en Europa, con la biopsia líquida como segmento de más rápido crecimiento durante la próxima década.
Por ejemplo, el Instituto Gustave Roussy de París se menciona repetidamente como centro de referencia nacional donde cualquier profesional de salud puede acceder a biopsia líquida a través de programas gubernamentales, lo que sitúa a Francia como pionera en su uso clínico.
En este respecto, en una reciente entrevista, el doctor Rafael López, presidente de la Asociación Española de Investigación contra el Cáncer, ha señalado que «solemos ser muy conservadores en el gremio de medicina y estamos muy acostumbrados a ver las imágenes en rayos, mientras que esto es incorporar algo que no se ve y eso va a costar», señala para explicar al mismo tiempo que también habría que adaptar otros protocolos, porque «la medicina de precisión lleva incorporada más biología»; y luego está «el tema del dinero adicional», algo que siempre es una «barrera».
¿Y España? ¿Qué posición ocupa?
En cambio, España no tiene una estrategia homogénea de cobertura o uso clínico generalizado de la biopsia líquida integrada en el sistema de salud pública. Su aplicación aún es muy irregular y está concentrada principalmente en centros universitarios o en contextos de investigación clínica, más que en la atención asistencial general.
Por ejemplo, en España existen iniciativas destacadas, como el laboratorio de biopsia líquida acreditado del Hospital Puerta de Hierro o estudios internacionales en hospitales públicos como el 12 de Octubre -todos ellos de la Comunidad de Madrid-, pero no hay una cobertura uniforme ni un programa nacional que garantice el acceso en todos los hospitales públicos del SNS.
Informes científicos europeísticos también confirman que, aunque muchos hospitales europeos (incluyendo en España) ofrecen la técnica, la adopción clínica rutinaria está muy por detrás de países como Francia, Alemania y el Reino Unido.
Contexto crítico de políticas públicas
En el contexto de esta disparidad, figuras como Mónica García, quien lidera el propio Ministerio de Sanidad, han sido objeto de crítica porque, hasta ahora, no se ha reflejado un avance claro en la implantación sistemática de la biopsia líquida en el SNS, pese a la creciente evidencia científica de su valor en oncología de precisión. La falta de una estrategia nacional coordinada, así como barreras burocráticas y presupuestarias, sitúan a España en una posición de retraso respecto a sus vecinos europeos, especialmente Francia, que ha logrado integrar la técnica de forma más amplia y estructurada.
Expertos y oncólogos han señalado que este retraso no sólo limita el manejo clínico más preciso del cáncer, sino que también afecta la equidad en el acceso a tratamientos innovadores para los pacientes en todo el país, un reto que requiere decisiones de política sanitaria más audaces y coordinadas a nivel estatal.
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