Día Mundial de la Dermatitis Atópica

Doce consejos del Dr. Miguel Sánchez Viera para minimizar los brotes de Dermatitis Atópica

El reto diario de vivir con dermatitis atópica, una enfermedad invisible y con necesidades por cubrir

Provoca picor intenso, lesiones cutáneas y heridas

"En los últimos diez años, las personas afectadas han llegado a duplicarse", señala el director del Instituto de Dermatología Integral, el Dr. Sánchez Viera

Dr. Miguel Sánchez Viera
El Dr. Miguel Sánchez Viera.

«La Dermatitis Atópica (DA) cursa con brotes de diferente intensidad. Los síntomas más característicos son un picor intenso y el enrojecimiento de la piel, que pueden llegar a ser en forma de vesículas rojas, descamación, piel engrosada e, incluso, grietas. Las zonas que suelen resultar más afectadas son los pliegues, la cara, los párpados y las manos. Ante la aparición de estos síntomas, aunque sean menos acusados, y que con la aplicación de cremas hidratantes no desaparecen, es recomendable acudir a un dermatólogo para que confirme un posible diagnóstico de DA», asegura el director del Instituto de Dermatología Integral, el Dr. Miguel Sánchez Viera en entrevista para OK SALUD con motivo del día internacional de la DA que se celebra cada 14 de septiembre.

Se trata de una patología bastante frecuente en nuestro país, llegando a afectar al 20% de la población infantil y a entre el 1-3% de los adultos, según indica Miguel Sánchez Viera. En el mundo occidental, los datos son similares. «En los últimos diez años, las personas afectadas han llegado a duplicarse» asevera el doctor.

«La DA afecta especialmente a la población infantil (el diagnóstico se produce antes de los 5 años), sin embargo, en estos casos, no todos los afectados siguen afectados cuando llegan a la edad adulta», confirma el doctor. En cuanto a la incidencia por sexos, se da por igual entre hombres y mujeres.

El estado anímico, como en otras enfermedades, también puede provocar o empeorar un brote de DA. Según el Dr. Miguel Sánchez Viera, «el estrés ha demostrado ser agravante de diferentes enfermedades, incluidas las dermatológicas» y añade que «la DA es una de ellas, pero también afecta a la rosácea, el acné y a la alopecia».

Cómo minimizar los brotes

Esta afección, no se puede prevenir, pero sí existen una serie de medidas que los pacientes pueden realizar de manera rutinaria para minimizar los efectos ante un posible brote. El director del Instituto de Dermatología Integral nos da los siguientes consejos:

  1. Ducharse en vez de bañarse. Debe hacerse con agua templada y con la menor duración posible.
  2. Utilizar siempre productos específicos para piel atópica: jabones, geles, así como cremas.
  3. Adiós a las esponjas. Utilizar siempre la mano para evitar dañar la débil barrera hidrolipídica de este tipo de pacientes.
  4. El secado tras la ducha debe ser mediante pequeños toques con la toalla. No frotarse.
  5. Usar crema hidratante después de cada ducha. También debe volver a aplicarse en diferentes momentos del día para minimizar la sequedad de la piel.
  6. Hidratarse interiormente, con la ingesta de 2 litros de agua o líquidos diarios.
  7. Usa humidificadores para mantener los ambientes húmedos.
  8. Utilizar ropas de algodón o lino, huyendo de los tejidos sintéticos.
  9. Evitar el rascado. En el caso de los niños, cortarles las uñas a menudo para que no se dañen la piel.
  10. Evitar el estrés y la ansiedad, ya que es uno de los desencadenantes de un posible brote.
  11. Si es posible, no exponerse a cambios bruscos de temperatura, ya que afectan a la piel.
  12. Evitar las comidas picantes.

¿Existe tratamiento eficaz?

Actualmente la DA no tiene cura, sin embargo, Sánchez Viera confirma que «existen múltiples tratamientos eficaces según la severidad y extensión para disminuir el número de brotes y su duración (desde corticoides hasta los últimos fármacos biológicos) que deben prescribirse y adaptarse por el dermatólogo». Añade que «Algunos tratamientos, incluso, son de prescripción hospitalaria». Y resalta que «lo más importante para el paciente es emplear hidratantes frecuentemente en su rutina diaria y usar jabones sin detergente o sustitutos del jabón tradicional».

Las personas que padecen esta enfermedad ven afectada su vida en diferentes facetas. El picor y el dolor pueden llegar a ser un grave problema. «A menudo afectan negativamente a la calidad de vida de los pacientes, por el picor, la percepción de la propia imagen, la alteración del sueño, etc» señala Miguel Sánchez Viera. Y agrega que «por otra parte, sienten vergüenza cuando las erupciones y heridas aparecen en zonas visibles del cuerpo, lo que puede llegar a suponer problemas en las relaciones laborales, sociales e incluso, sentimentales». Por su dilatada experiencia, el doctor asegura que «existe un elevado número de pacientes que pueden llegar a desarrollar problemas emocionales, como puede ser la depresión».

Aún falta concienciación

La DA es todavía una enfermedad poco conocida por el gran público, lo que hace que esté infradiagnosticada. «Ante la aparición de síntomas, se intentan solucionar de forma casera con más hidratación e, incluso, con algunas cremas que se venden sin prescripción médica, pero no se acude al dermatólogo», señala el dermatólogo. A lo que añade que «se deberían realizar más campañas informativas para que los pacientes sepan que la DA es una patología muy prevalente y que el dermatólogo es quien debe pautar un tratamiento para evitar que los brotes se agraven y mejorar la calidad de vida de los pacientes».

El Dr. Miguel Sánchez Viera confirma que, «en general, cada vez se cuida más la piel, también por parte de los hombres aunque hasta hace poco tiempo eran muy pocos los que lo hacían». «Hay una gama más amplia de productos para todo tipo de pieles: secas, mixtas, grasas, sensibles, y atópicas». Y recuerda que «lo adecuado sería que se hiciera un diagnóstico profesional para utilizar la más adecuada a cada tipo de piel, porque no siempre se utilizan los más adecuados».

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