Diástasis abdominal: qué influye en su aparición y cómo se puede solucionar
Según la literatura médica, muchas personas conviven con esta condición sin saber que la padecen, incluso desde que nacen
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Un abdomen que sobresale incluso después de perder peso, una sensación de debilidad en la zona media del cuerpo, dolor lumbar, mala postura o una especie de ‘abultamiento’ en la línea central del vientre al hacer esfuerzos son algunos de los signos que pueden alertar de una diástasis abdominal, según documenta la Clínica Cliveland. Aunque se asocia principalmente al embarazo y al posparto, esta alteración también puede aparecer en hombres y personas con obesidad o con aumentos repetidos de la presión abdominal. Según la literatura médica, muchas personas conviven con esta condición sin saber que la padecen, incluso desde el nacimiento. Y, además, es la vergüenza del verano.
La diástasis abdominal o de rectos consiste en la separación anormal de los músculos rectos del abdomen debido al estiramiento y ensanchamiento de la línea alba, el tejido conectivo que une ambos lados de la pared abdominal. Esta separación puede provocar un abombamiento visible en la zona media del abdomen y se relaciona con síntomas como debilidad del core, dolor lumbar, alteraciones posturales o disfunciones del suelo pélvico.
Una de las causas más comunes para sufrir esta separación de los músculos rectos abdominales como consecuencia de una distensión de la línea alba abdominal es el embarazo, pero existen otros múltiples factores que pueden causarla, como podrían ser la obesidad, tos crónica o ejercicio abdominal mal realizado, entre otros, según un comunicado de la Agrupación española de diástasis abdominal (AEDA), avalado por los siguientes especialistas: Rafael Vicetto Martínez (Unidad de Fisioterapia Madrid/Valencia/ Baleares/ Almeria) y de las unidades de Cirugía, los doctores Jiménez de los Galanes (Madrid), José María Muñoz (Palma de Mallorca), Guillermo Pou Santoja (Valencia), Manuel Felices Montes (Almería) y Elena Yagüe Martín (Almería).
En verano….
La diástasis abdominal preocupa, bastante y especialmente en verano. «Sobre todo, a muchas mujeres les cuesta mostrar su abdomen tal y como es. Pero es importante recordar que no es solo una cuestión estética. En muchos casos también puede provocar sensación de debilidad en la zona central del cuerpo, molestias lumbares o dificultades para gestionar correctamente la presión abdominal, así como digestiones pesadas o pérdidas de orina», constata en declaraciones a OKSALUD Rafael Vicetto, director de Fisioterapia de la Agrupación Española.
Desde el nacimiento, embarazo y obesidad
Puede que haya personas que nazcan con diástasis abdominal, asevera Vicetto. «De hecho, la mayoría de bebés nacen con diástasis abdominal por una falta de madurez abdominal que podría llegar a agravarse si estos lloran demasiado, pudiendo incluso producir hernias umbilicales debido a la presión abdominal. Estas hernias no podrían operarse hasta el año de vida de los pequeños y solamente en casos muy complejos. Algunas personas nacen con una pared abdominal más débil o con una mayor separación entre los músculos rectos del abdomen. Además, existe un componente genético: hay personas cuyos tejidos conectivos son más laxos y eso las hace más propensas a desarrollar una diástasis a lo largo de la vida».
Y sobre todo en mujeres que han estado embarazadas… «Por supuesto. El embarazo es uno de los factores de riesgo más conocidos a causa del crecimiento interno del útero, lo que somete a mucha tensión a la pared abdominal. También la obesidad aumenta el riesgo por el incremento de presión dentro del abdomen. Pero la diástasis no entiende de tallas: también la vemos en personas delgadas, en hombres, en deportistas que siguen una mala práctica deportiva y sobreesfuerzo, e incluso en personas que nunca han tenido sobrepeso. La genética, la calidad de los tejidos y ciertos hábitos influyen mucho», recalca el experto.
La tos tiene que ver más de lo que pensamos con la diástasis abdominal, asegura el experto y explica: «Cada vez que tosemos aumenta la presión dentro del abdomen. Si una persona tiene tos crónica, por ejemplo, por tabaquismo, asma o alergias mal controladas, esa presión repetida puede favorecer que la separación aumente o dificultar su recuperación. Es el mismo mecanismo que ocurre al hacer esfuerzos repetidos como pueden ser ejercicios abdominales o levantar peso de forma inadecuada».
Y los abdominales tradicionales no necesariamente ayudan a que abdomen vuelva a su sitio. «Es necesario siempre realizar una ecografía cuando sospechemos que existe diástasis para enfocar los ejercicios adecuados. En algunos casos, estos abdominales podrían incluso empeorar el problema si se realizan de forma incorrecta. Los abdominales clásicos aumentan mucho la presión intra-abdominal y pueden hacer que la separación se marque más. Lo recomendable es una valoración individualizada y un trabajo específico del core, especialmente del músculo transverso del abdomen, junto con ejercicios que enseñen a gestionar correctamente la respiración y la presión abdominal», declara Vicetto.
El mito de los abdominales hipopresivos
Los abdominales hipopresivos son una serie de ejercicios posturales y respiratorios que combinan estiramiento axial, trabajo de diafragma y apnea respiratoria a través de unas posturas y respiraciones muy concretas. Estos ejercicios pueden aportar beneficios como fortalecimiento de la musculatura profunda del abdomen, del suelo pélvico, ayudar a mejorar el control del core y mejorar la postura.
Pero una de las creencias populares más implantadas en la mente del público general es que ayudan a mejorar la diástasis abdominal, ya que muchos famosos y gurús del deporte, fundamentalmente en redes sociales, se han hecho eco de esta creencia muy extendida: los abdominales hipopresivos son receta para reducir la diástasis abdominal. La ciencia no avala este consenso popular. La evidencia científica en torno a la efectividad de este tipo de ejercicios no está del todo de acuerdo.
¿Mejor operar?
La cirugía suele reservarse para los casos más severos, cuando existe una separación importante, síntomas funcionales relevantes o cuando el tratamiento conservador a base de fisioterapia especializada no ha dado resultado.
«En muchos pacientes, la mejor opción es un tratamiento especializado como ‘StopDiastasis’ o el ejercicio terapéutico y la reeducación abdominal consiguen una mejora significativa. Lo importante es valorar cada caso de forma individual y no pensar que la cirugía es la única solución. En el caso de que finalmente sea necesaria la cirugía, es imprescindible preparar el abdomen de forma previa para que no conlleve problemas a posteriori», concluye Vicetto.