4 consejos para combinar 8 horas de sueño con el entrenamiento
No resulta nada sencillo conseguir un estilo de vida saludable, en donde consigamos descansar, hacer ejercicio físico y alimentarnos correctamente. Sobre todo porque entre el trabajo, la vida familiar y los compromisos sociales no hay tiempo para todo. Hoy te enseñamos 4 consejos para combinar 8 horas de sueño con el entrenamiento. Es preciso que nos esforcemos por cumplir esta premisa.
Hay muchas personas que se levanta muy temprano para realizar alguna actividad física, pero lo hacen a cambio de suprimir horas de sueño, al igual que existen personas que optan por priorizar el descanso y las ocho horas diarias en la cama aparcando por completo el ejercicio. Resulta complicado compaginar ambas funciones, pero la relación entre deporte y sueño es patente. Está comprobado que las personas que sufren insomnio consiguen dormir mucho mejor cuando realizan una actividad física con regularidad, mientras que aquellos que duermen siete o más horas por la noche son más efectivos en los entrenamientos. Esto lo saben sobre todo aquellas personas que alcanzan ya un cierto nivel, que cuando se ejercitan con dureza necesitan descansar el tiempo adecuado para reponerse el esfuerzo y estar a punto para la siguiente sesión.
1. Entrenar poco tiempo
Existe la posibilidad de ejercitarnos durante unos pocos minutos, pero hacerlo a gran intensidad para sacarle el mayor provecho posible a la sesión. De esa manera tendremos los mismos beneficios que si entrenásemos durante una hora o más tiempo y además no será necesario restarle horas a nuestro tiempo en la cama.
Una buena opción pasa por realizar una sesión de spinning o correr a mayor intensidad en lugar de salir con la bicicleta de carrera y hacer una tirada larga.
2. Aprovechar la hora de la comida
Mucha gente que madruga para acudir a su puesto de trabajo y que llega tarde a casa por la noche, aprovecha la hora de la comida para entrenar. Se trata de una opción muy válida, que además no nos quitará minutos a nuestro descanso nocturno.
Es cuestión de planificarse con las horas de la comida y encontrar un gimnasio o un centro deportivo cerca que nos permita ducharnos y cambiarnos después de la sesión preparatoria.
3. Combinación de días
Existe la posibilidad también de alternar los días de ocho horas o más de sueño sin entrenamientos con los de 7 horas de sueño y ejercicio. No pasará nada malo si hacemos un trabajo intenso durante tres días a la semana con sesiones de una hora. En ningún momento se resentirá nuestro descanso nocturno.
4. Siestas cortas
De vez en cuando vienen bien las siestas después de comer, pero tienen que ser como mucho de 30 minutos para que no altere nuestra descanso por la noche. De esa manera repondremos energías para lo que resta de día y si tenemos que salir a entrenar estaremos más fuertes.
Está más que comprobado que echar la siesta normaliza nuestras hormonas y nos permitirá recuperar la sensación de bienestar y de concentración.
Tanto el sueño como el ejercicio son dos hábitos que debemos respetar en todo momento. Es cuestión de planificarse bien.
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