Opinión

Socialismo rancio en la ponencia marco del PSOE

El PSOE ha presentado su ponencia marco para su cuadragésimo congreso federal que se celebrará en otoño, con el que pretende recobrar el pulso que, a día de hoy, ha perdido, como -salvo la del CIS- muestran todas las encuestas.

Entre otras muchas cuestiones, destaca la temática económica, donde podemos observar que el PSOE ha decidido competir con Podemos para ver quién propone la medida más rancia, atrasada y perjudicial para el desarrollo de la economía, pues sólo así se entiende que los socialistas realicen las propuestas que ponen negro sobre blanco.

No renuncian a subir el salario mínimo al 60% del salario medio en 2023, lo cual constituye un auténtico disparate, pues sólo conseguirá levantar barreras a la contratación e incrementar la lacra de la economía sumergida, que defrauda y hurta derechos a los propios trabajadores, especialmente a los más débiles.

Insisten en imponer un mínimo de tipo medio efectivo en el Impuesto de Sociedades, de manera que las corporaciones huirán a otros lugares que les ofrezcan mejores condiciones para su desarrollo.

Asimismo, quieren que las grandes empresas paguen un impuesto en función del beneficio que obtengan de las ventajas del mercado único para financiar el presupuesto comunitario. Es decir, invitan a las empresas o a que se vuelvan proteccionistas o a que busquen fijar su sede en otro lugar ajeno a la UE. Ya no sólo quieren imponer una tributación cuasi confiscatoria en España, sino que quieren que también paguen otro tributo comunitario, adicional, una suerte de doble tributación.

Quieren reducir la jornada laboral a cuatro días a la semana, cuando el gran problema de España se tiene que resolver trabajando más, no menos. Nuestra productividad, con lo baja que es, no permite, en ningún caso, trabajar un día menos y, desde luego, no se puede trabajar menos tiempo tras la intensa caída de riqueza que se ha producido.

El resto de cuestiones las envuelven con celofán para tratar de adornar su ponencia, que está formada por propuestas dañinas para la economía, como las señaladas antes, y por otras muchas vacías. Hablan mucho de recuperación, resiliencia -el término de moda-, digitalización y sostenibilidad, pero no hay ni rastro de una evaluación de la situación actual, de partida, para tratar de proponer medidas que aborden los problemas, tanto urgentes como estructurales, que tiene la economía española.

Sigue siendo, por tanto, un conjunto de proclamas propagandísticas, llenas de humo, sin contenido, sin sustancia, que sólo se fijan en el corto plazo y que no afrontan el reto del crecimiento potencial de la economía. Nada nuevo, desgraciadamente, en las propuestas socialistas, que recurren a recetas caducadas y fracasadas, que, cuando se han aplicado, han conducido siempre a una profunda crisis.