Sánchez ‘desarma’ a Policía y CNI y se entrega a Marruecos

Sánchez ‘desarma’ a Policía y CNI y se entrega a Marruecos

Lo previsible, pero con un grado mayor de ignominia: Pedro Sánchez sigue abrazado a Marruecos y descalifica los informes de la Policía que alertaron de la masiva invasión de Ceuta. En su opinión, no hay indicio alguno que apunte a la posibilidad de que Rabat esté detrás de lo ocurrido, lo que supone desautorizar los informes policiales que forman parte de la documentación enviada a la juez Tardón. O sea, que con tal de defender a Marruecos ha sido capaz de cuestionar el trabajo de los agentes desplegados en la zona, como también los informes del CNI.

Margarita Robles, ministra de Defensa, fue la única que no se sumó a los pastueños vítores y aplausos que la bancada socialista le dedicó a Sánchez. Normal, después de que el jefe del Ejecutivo la haya dispensado un trato humillante. Y normal, teniendo en cuenta que lo afirmado por la ministra contradice el relato de un presidente del Gobierno que se ha quedado solo en su defensa del régimen alauí.

Sobre la situación de Ceuta, entre poco y nada dijo Sánchez, más allá de presumir de respuesta ante la crisis, lo que supone un indecente insulto a una población al límite de su resistencia. En suma, que Sánchez sigue comportándose como un colaboracionista de Marruecos, contribuyendo decididamente a debilitar el Estado. Acaso ese sea su objetivo: asumir poderes extraordinarios con el pretexto de una crisis de Estado atizada desde el propio Gobierno.

Es una teoría que puede parecer descabellada, es cierto, pero su reacción ante lo que está ocurriendo alienta las sospechas de que Pedro Sánchez está tan fuera de la realidad que sólo se entiende en el caso de que estuviera tramando un golpe de mano. Ya no es la sospecha de que está preso de Marruecos, es la sospecha, creciente, de que es muy capaz de rendir el Estado con todo su entramado institucional.

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