Opinión

La provocación del 21 de diciembre

El próximo viernes 21-D se celebrará un año de las elecciones impuestas en Cataluña por parte del Gobierno de Madrid. Efectivamente, decimos impuestas porque el artículo 155 de la Constitución española no prevé en ningún caso que pueda cesarse a un Ejecutivo, y mucho menos, que se puedan convocar unos comicios electorales.

Básicamente porque el único que podía convocar una cita con las urnas habría sido el Presidente legal de aquel momento, Carles Puigdemont. Además, desde el Gobierno de España se decidió también que, por las prisas, se iban a saltar la legislación de la que no paran de hablar y poner a dedo a la empresa que debía gestionar el control de los votos, la conocida Indra.

La legislación dice que en los procesos electorales se debe abrir que abrir un proceso de licitación para que todas las compañías que quieran hacer el recuento de las votaciones puedan hacerlo. En este caso, el Ejecutivo de Mariano Rajoy, como dijo que no les daba tiempo, pusieron sin abrir concurso a una empresa muy conocida por, entre otros asuntos, salir en los papeles de la supuesta corrupción del PP.