La ‘omertá’ de Mercedes González: ‘tutto per il capo’
La comparecencia en el Senado de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, pasará a los anales de la historia por la jactancia con la que esta socialista está metida hasta el cuello en la trama de las cloacas del PSOE. Negó la evidencia, que en este caso viene reflejada en los informes de la UCO que revelan, con datos, cómo se reunió en repetidas ocasiones con Leire Díez para frenar las investigaciones de la Unidad Central Operativa de la Benemérita que afectaban al PSOE y a la familia del presidente del Gobierno. Las mentiras desgranadas por González fueron simplemente apabullantes, yendo de lo anecdótico a lo categórico en su retahíla de embustes.
Olvidó decir la directora de la Guardia Civil que quien frenó el intento de abrir una información reservada al jefe de la UCO, a través del DAO, teniente general Llamas —otro que ha hecho cumbre en la ignominia— fue el magistrado del Supremo Leopoldo Puente, quien le advirtió de la gravedad que podría tener continuar con las actuaciones encaminadas a paralizar las investigaciones por él ordenadas. Mercedes González, que a tenor de los informes de la UCO jugó un papel fundamental en la trama cloaquera socialista, está al borde de la imputación. Delante del juez seguro que no se pronunciará con la ligereza exhibida en el Senado, donde toda su intervención fue una cadena interminable de patrañas envueltas en el «nunca jamás» con el que negó haber colaborado con la organización criminal que trabajaba por encargo del PSOE.
Ya sabemos por qué Mercedes González no ha sido fulminada por Pedro Sánchez: porque la directora de la Guardia Civil es su dique de contención y relevarla supondría asumir que el verdadero jefe de las cloacas era él. Al final, continúan en el cargo porque el «capo» los necesita más que nunca: llegado el momento definitivo, cuando todo implosione, González y los machacas de las cloacas se comerán el marrón. Pero hasta entonces, su único recurso es la mentira.