Hace cuatro años se oyó: ¡La reina ha muerto, viva el rey!
El 8 de septiembre de 2022, el Palacio de Buckingham anunciaba la muerte de la reina Isabel II del Reino Unido, a los 96 años de edad en su residencia real del castillo de Balmoral (Escocia). Su reinado, de siete décadas, desde su ascenso al trono en febrero de 1952 hasta su muerte, fue el más duradero que el de cualquier otro monarca británico y el segundo mas extenso de la historia por detrás de Luis XIV de Francia. La BBC News emitió la noticia por sus presentadores vistiendo ropa oscura. En el momento posterior a su muerte, el príncipe Carlos asumió la titularidad de la Corona británica bajo el nombre de Carlos III y su esposa Camila pasó a sr reina consorte del Reino Unido. En todos los edificios gubernamentales ondearon las banderas a media asta.
El cadáver de la reina reposó primero en el Palacio seguido de un servicio religioso en la catedral de Edimburgo. El nuevo rey Carlos III y la reina (así es como simplemente la llaman) Camila viajaron desde Balmoral hasta el Palacio de Buckingham donde declaró un luto de siete días. Las campanas de todas las iglesias del país doblaron como homenaje a la soberana desaparecida.
Aunque Carlos III era rey desde el momento de la muerte de su madre, no fue proclamado soberano reinante hasta el 10 de septiembre de 2022. De este acontecimiento hace tan solo cuatro años. Inglaterra ha tenido en total siete mujeres que han reinado por derecho propio (Jane Grey, María I, Isabel I, María II, Ana, Victoria, Isabel II) y más de una veintena de reinas consortes. En España solo tres mujeres ostentaron el título de reina: Isabel la Católica, Juana de Castilla e Isabel II. Letizia es, tan solo, reina consorte como esposa del rey Felipe VI.
España volverá a tener una Reina
Hasta hace un mes solo existía en las monarquías europeas un país, concretamente el Principado de Liechtenstein, donde estaba en vigor la discutidísima Ley Sálica. Pero el pasado 15 de agosto, su Día Nacional, el príncipe heredero Alois anunció la abolición de dicha ley. ¡Ya era hora! En su discurso informó que, tras conversaciones dentro del ámbito familiar, se había llegado a tal decisión, por lo que a partir de ahora prevalecerá en la sucesión al trono simplemente la primogenitura, sea varón o mujer.
En España sigue existiendo, lamentablemente, la preferencia del varón sobre la mujer. Es decir, si el primer hijo fuera una niña y después viniera el varón, según dice la Constitución, primaría el derecho del segundo sobre la primera. Afortunadamente, dado que Felipe y Letizia han tenido dos hijas, no se ha suscitado problema alguno, pues es Leonor la princesa heredera de su padre. Por lo que España volverá a tener una reina, dentro de ¿veinte, treinta o cuarenta años? Vaya usted a saber cómo terminará España con el paso del tiempo.
Hay otros países europeos donde también reinará una mujer, como en Bélgica, lo será Elisabeth, en los Países Bajos, Catalina Amalia, en Noruega, Ingrid Alexandra y en Suecia, Victoria, la primogénita, a pesar de que en su día y por poco tiempo lo fuera su hermano Carlos Felipe. Este cambio obligado por el parlamento sueco no le gustó ni poco ni nada al rey Carlos Gustavo, pero no tuvo más remedio que acatar la voluntad del Gobierno. De hecho, todavía hoy se lamenta de lo que hubiera sido su voluntad y no pudo ser.
Letizia debería haber aprendido de la reina Isabel…
Una mujer cálida, muy educada, con gran sentido del humor y siempre en su sitio. Letizia, por el contrario, es dueña de una sorprendente dualidad: una sonrisa extensiva brillando maliciosamente en su rostro y gélida cuando, de repente, se encuentra ante una persona que le desagrada. Me sucedió durante la recepción en Oviedo con motivo de los premios Príncipe de Asturias.
Estando en el hotel Reconquista, junto a mi querido e inolvidable compañero José Luis Gutiérrez, desgraciadamente desaparecido, al pasar frente a nosotros me miró de tal forma que José Luis me dijo: «¡Vaya mirada que te ha dirigido!» Si el rostro es el espejo del alma, los ojos, sus delatores, que diría Cicerón. Vive Dios que así fue. También el último año que me invitaron a los Príncipe de Asturias.
La mano postiza de la reina que pide «abra las piernas»
Sobre la reina más reina del mundo, Su Graciosa Majestad británica, Isabel II ya fallecida, a quien su primo el rey Juan Carlos llamaba Lilibeth, se ha escrito infinidad de libros. Su prolífica vida da para mucho, pero en la biografía Queen of the World (La reina del mundo), así como en su gran biografía publicada en 2022, Queen of Our Times (Isabel II, Vida de una reina 1926-2022) del escritor Robert Hardman, experto en la familia Windsor, que mereció ser elegida como biografía del Año 2022, ofrecía una sorprendente noticia, más que anécdota, digna de crédito por la fuente: nada menos que la Princesa Ana, la hija, quien, al parecer, se la contó al autor, asegurando que su madre utilizaba una mano postiza para saludar a la gente. Se trataba de un guante colocado sobre una palanca de madera que se accionaba cuando iba en el coche sin tener que mover la suya.
No es la primera vez que se escribe sobre los «trucos» a los que la reina Isabel recurría para hacer más llevadero el duro oficio de reinar sin que se resintiera su salud y para que los ciudadanos no advirtieran el desgaste de una persona de su edad. No olvidemos que cuando falleció el 8 de septiembre de 2022 ya tenía ¡¡¡96 años de edad!!! En cierta ocasión reveló su truco a Susan Crosland, una escritora norteamericana que residía en Londres, viuda del político laborista Anthony Crosland: «Abro ligeramente las piernas y mantengo los pies bien paralelos, asegurándome de repartir mi peso de igual manera sobre cada uno». Otro de los trucos para soportar el saludo de cientos de manos en las recepciones sin dejar de sonreír es mantenerla flácida y con el pulgar vuelto hacia la palma. Sobre lo de mantener permanentemente la sonrisa en las recepciones y evitar calambres, el primer ministro McMillan aconsejó a la reina que «sonriera solo de vez en cuando».
Y recordando el final de la gran comedia Some like it hot (Con faldas y a lo loco) dirigida por el inolvidable Billy Wilder e interpretada por Tony Curtis, Marilyn Monroe y Jack Lemon, cuando Jerry/Daphne (Jack Lemmon) asediado por el personaje que tan magníficamente interpreta Joe E. Brown, queriendo casarse con él/ella, Daphne se quita la peluca para decirle: «¡No me comprendes, Osgood, soy un hombre!», y éste le contesta: «¡Bueno, nadie es perfecto!». Pues como colofón a la historia de Isabel II, diría que hubo algo no muy perfecto al final de sus días: defender a ultranza a su hijo Andrés en el caso Epstein, aportando unos 14 millones de euros de su patrimonio privado para llegar a un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre. De nada sirvió porque el escándalo estaba servido.
A propósito, les recomendaría rescataran la película de la que les hablo, que, a pesar de haber transcurrido 67 años, sigue tan fresca y divertida como antaño.
Chssssss…
Qué ridícula frase: «Acudió a la facultad como una alumna más». (?)
Como recuerda Andrés Trapiello «cuando te haces viejo, si no vas a peor, vas a mejor». Eso intento y pretendo.
¿Por qué tuvieron que pagar una comisión (ilegal) de 530.000 euros a quien dijo: «Ser socialista es tener poco y dar mucho»? Seguro que la cantidad le ha parecido peccata minuta.
¿A qué político español se le atribuyen cualidades de «amabilidad, bondad, coherencia, compromiso, fortaleza, humildad y sentido común»? Difícil encontrarle, pero, aunque a ustedes les cueste, uno, al menos uno, existe.
Una lógica pregunta: ¿Por qué el mayor de los hermanos le impidió al segundo torear en Ronda? Qué feo resulta esa descalificación de «torpe y flojo».
Se convierte en padre por segunda vez a los 60 años: «Se me cae la baba con la niña». Normal.
El riesgo de tatuarse determinadas zonas es el tratamiento láser para borrarlas, por completo, de la piel. A veces, imposible.
A pesar de su nombre, Paz, este no corresponde a su trayectoria profesional, ya que sus programas son cancelados por sus bajos datos de audiencia.
Como los de Jorge Javier o Carlos Latre por mínimos de cuota de audiencia.
Querido, aunque sea bajito, no hay que tratarlo, a la hora de saludarle, como si fuera un niño. ¡Un respeto!
El famoso venezolano tiene tanto pánico a los espejos (eisoptrofobia), que los ha eliminado por completo de su casa hasta el extremo de que para afeitarse utiliza un pequeño cristal.
Y a propósito de ello, ¿sabían ustedes que el miedo a conducir se califica como «amaxofobia», como el miedo al papel, «papirofobia», a los botones de la ropa, «koumpounofobia», al rechazo a las mariposas y polillas, «lepidopterofobia», y a los pecesictiofobia»?
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